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Isidro Catela Escritor y periodista, hablará sobre eutanasia esta tarde en el Club Prensa Asturiana

“El llamado derecho a morir es en realidad una supuesta vía libre a que te maten”

“Si hubiera una demanda mayoritaria de eutanasia, desde junio ya habríamos asistido a un goteo de casos convenientemente publicitados”

Isidro Catela Marcos. |  | LNE

Isidro Catela Marcos. | | LNE

Isidro Catela Marcos (Salamanca, 1972), periodista y doctor en Ciencias de la Información por la universidad Pontificia de Salamanca y director del programa Testimonio, en La 2 de TVE, hablará esta tarde en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA del modo en el que a su juicio, las series de televisión y el cine están contribuyendo a crear una mentalidad proclive a la eutanasia que está regulada por ley en España desde hace unos meses. Catela, que fue portavoz del Sínodo de los Obispos sobre la Eucaristía para la lengua española en la Santa Sede, director de la Oficina de Información de la Conferencia Episcopal Española, considera “desolador” el mensaje que la actual normativa envía a la sociedad española.

–¿Existe realmente, como usted dice, una mentalidad eutanásica en la sociedad actual?

–Existe un intento indudable por ir configurándola. Eso está cladro y es posible verlo a diario en los medios de comunicación y en los foros de debate. Al menos yo lo observo con claridad y me parece muy preocupante.

–¿Le parece contradictorio que un mundo hedonista en el que se incita continuamente a disfrutar de la vida, por otro lado se intente facilitar de algún modo la muerte?

–Somos contradictorios. Es cierto que se nos invita a disfrutar continuamente a disfrutar de un tipo de vida muy superficial. Se exaltan y defienden ciertas causas y luego nos alarmamos con las consecuencias que llevan aparejadas. Es una gran contradicción, desde luego que sí.

–Desde su punto de vista, huimos de lo imperfecto, del sufrimiento, de lo que no tiene una utilidad. ¿Hacia donde caminamos?

–El filósofo surcoreano Byung-Chul Han, destacado diseccionador de la sociedad del hiperconsumismo, y que está muy de moda, dice que vivimos en una sociedad algofóbica, que tiene pavor al dolor.

–¿Usted está de acuerdo con las taorías de Han?

–Hay mucha gente que da por sentados determinados derechos y no entiende que ni todo es un derecho, ni hay derecho que no conlleve un deber. El llamado derecho a morir es, en realidad, un supuesto derecho, una vía libre, a que te maten, que conlleva que alguien tenga que hacerlo. Basta con preguntarles a la mayoría de los médicos y demás personal sanitario qué es lo que piensan de este disparate jurídico.

–¿Qué objetivo persiguen el cine y las series tratando de dar una imagen amable de ese fin de la vida elegido de forma voluntaria?

–No podemos meter a todos en el mismo saco. Hay gente que pone sus talentos audiovisuales al servicio del bien común, pero la aceptación social, el hacer pasar lo malo por bueno, es fundamental para crear el caldo de cultivo que toda ley necesita.

–¿La película “Mar adentro” marcó un antes y un después?

–Lo que sucedió en su día con “Mar adentro”, en España, o el caso de “Mary me mata”, una exitosa serie canadiense, son muy significativos. Crearon todo un estado de opinión y sentaron las bases para muchas de las cosas que están ocurriendo ahora.

–España es uno de los pocos países que tiene legislada la eutanasia. ¿Qué le parece la ley que se ha aprobado el pasado mes de junio?

–Me parece una ley injusta que no responde a una demanda real, que se ha aprobado sin siquiera diálogo del que tanto presume el Gobierno, y que, encima la han sacado adelante en tiempo de pandemia. Hay, ciertamente, enfermos incurables, pero ninguno incuidable. Lo que pide la gente, de forma masiva, es cuidar y que la cuiden. Lo que sería verdaderamente progresista es que hubiera cuidados paliativos al alcance de todos. El mensaje que se manda a la sociedad con una ley como la aprobada es desolador.

–¿Responde a una demanda social real?

–Están en contra la mayoría de los médicos, enfermeras, Comité de Bioética, asociaciones de personas con grave discapacidad. Eso lo dice todo. Si hubiera una demanda mayoritaria, desde junio, ya habríamos asistido a un goteo de casos convenientemente publicitados.

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