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Mascarilla en interiores y no fumar en las terrazas, legado restrictivo del covid

El Gobierno regional decreta el retorno a la vida cotidiana al considerar “arrinconada” la pandemia | El medidor de CO2, nuevo símbolo de la vigilancia frente al coronavirus

Una persona fuma con una terraza al fondo.

Se seguirá utilizando mascarillas en espacios interiores y continuará prohibido fumar en las terrazas y en cualquier espacio público a menos de dos metros de distancia. Así se resume el legado de la pandemia de covid-19 en Asturias tras el levantamiento de las restricciones que quedaban en pie. Ayer, el Gobierno regional aprobó por la mañana y el BOPA publicó por la tarde las normas que desde hoy mismo rigen la nueva “normalidad” que llega tras 19 meses de limitaciones destinadas a bloquear la transmisión del coronavirus de origen chino.

Cuando se cumplen 581 días de la aparición del primer contagiado en Asturias, comienza una etapa en la que desaparecen las limitaciones de aforos de todo tipo de recintos y establecimientos. Mejor dicho, los aforos serán los que indica la licencia de cada establecimiento. Eso sí, los usuarios de esos espacios deberán usar mascarilla. Si las actividades que en ellos se practican no son compatibles con el uso de cubrebocas, los responsables de esos negocios deben disponer de sistemas de medición de CO2, con un control periódico para confirmar que se mantiene por debajo de los niveles máximos.

Este aparato se convierte en el nuevo símbolo de la vigilancia del coronavirus y su presencia es ineludible para las bodas y banquetes, las discotecas, los locales de ocio nocturno o de juego y otros espacios en los que se permita el consumo de bebidas y comidas. En la hostelería y otro tipo de lugares existe una opción alternativa en teoría más engorrosa: garantizar una distancia de 1,5 metros entre distintos grupos de convivencia estable.

Todo lo relativo a las mascarillas no se modifica a la espera de lo que vaya determinando la normativa estatal. En cambio, los amantes del ocio nocturno ya podrán bailar en los establecimientos correspondientes. De otra parte, las restricciones que estaban vigentes en las residencias de mayores a la hora de hacer visitas quedaron ayer anuladas, y las cortapisas a las mezclas de niños en los centros educativos se relajan en los espacios exteriores y en los autobuses de transporte.

“La pandemia aún no ha terminado, pero parece que la tenemos arrinconada y hay que evitar que reaparezca”, destacó el presidente del Principado, Adrián Barbón, en la presentación de lo que denominó “una nueva etapa de reanimación económica y que tiene que llevarnos a una normalidad plena.

Con todo, Asturias no pasa página mental de la pandemia. El jefe del Ejecutivo anunció que, en adelante, se celebrará un acto conmemorativo en torno al 11 de marzo, fecha de la primera muerte por covid en Asturias (en 2020): la del religioso salesiano Avelino Uña, profesor de la Fundación Masaveu, de Oviedo. Ese evento anual tendrá como escenario el jardín de tejos de la memoria (de “l’alcordanza”, en asturiano) instalado junto al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).

En la exposición ante los medios de comunicación del nuevo paisaje sanitario participaron también el consejero de Salud del Principado, Pablo Fernández Muñiz, y el director general de Salud Pública, Rafael Cofiño, quienes reclamaron “prudencia” y “responsabilidad” porque, en rigor, “la pandemia aún no ha acabado”. Barbón trasladó un mensaje de “orgullo colectivo” por haber colaborado entre todos a “luchar por cada vida, con independencia de la edad”. Asimismo, dirigió encendidos elogios a los responsables de las Consejería de Salud y del Servicio de Salud (Sespa): “Han sabido tomar decisiones valientes por dolorosas que fueran y asumir el desgaste que comportaban”.

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