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Foro no ve avances sobre sus condiciones para una reforma estatutaria “complicada”

Las reticencias de la izquierda, sobre todo de IU, a la propuesta fiscal forista se afianzan como escollo en la reanudación del diálogo sobre la oficialidad

Adrián Pumares, en la Junta General del Principado. | Irma Collín

Foro Asturias, que maneja el voto decisivo y no mueve las condiciones que ha puesto para entregarlo, tampoco percibe avances significativos después de la reanudación del diálogo político para la reforma del Estatuto de Autonomía. Las miradas cruzadas de los cuatro partidos que tienen aspiraciones de modificación para el Estatuto y de cooficialidad para el asturiano se reencontraron ayer en una reunión que dejó las posiciones más o menos donde estaban en noviembre, tensas sobre todo por la zona de la propuesta fiscal de Foro. A cambio de su asentimiento a la modificación estatutaria, los foristas han reclamado unas rebajas de impuestos de las que IU no quiere hablar ni oír hablar, de las que el PSOE ya ha dicho que se desmarcará si no hay un acuerdo de toda la izquierda y que Podemos, tradicionalmente reticente a los recortes tributarios, observa a la expectativa.

En esas circunstancias, la propia celebración de una reunión a cuatro después de dos meses sin verse, y con ella la apertura de un canal de diálogo para lo que queda del mes de enero, queda consignada como el gran avance del reencuentro del cuarteto en la Junta. Los asistentes constataron un cierto asentimiento esperable respecto a otra de las peticiones de Foro, la exigencia de reforzar hasta los tres quintos la mayoría requerida para la aprobación en el parlamento de la ley que debe desarrollar la oficialidad una vez que quede consignada en el Estatuto. Eso “parece que lo aceptamos todos”, confirman la secretaria de Organización de la Federación Socialista Asturiana, Gimena Llamedo, y Víctor Suárez, del área del asturiano de IU, aunque la parte menos entusiasta sigue estando en Podemos. Su portavoz parlamentario, Daniel Ripa, asegura que la imposición de los tres quintos “es un error” y lamenta que no se acepte su alternativa de introducir en la reforma estatutaria, de acuerdo con el informe que a petición suya redactó el constitucionalista Miguel Presno Linera, una disposición transitoria que mientras no se apruebe la ley de desarrollo precise los derechos que lleva aparejada la cooficialidad… Ripa discrepa, eso sí, a partir de una voluntad de confluencia, dejando la sensación de que, llegado el caso, puede que no fuera éste el principal punto de fricción, toda vez que Podemos expone como única premisa para la negociación “que haya acuerdo y reformemos el Estatuto, con propuestas y sin bloqueos…”

Peor está la cuestión, hablando de propuestas y de bloqueos, en lo que atañe a los impuestos. O en lo que el portavoz de Foro, Adrián Pumares, llama “la otra parte de la reforma que consideramos imprescindible para Asturias”. Aquí, y sobre todo en la demanda de supresión de facto del Impuesto de Sucesiones, está el punto en el que el acuerdo “está complicado”, vuelve Pumares, si no se mueven las posiciones. IU volvió a repetir ayer que no hablará de rebajas tributarias y que no entiende adecuado que este debate se mezcle con el lingüístico, y menos sobre la base de una “agenda conservadora”. Al portavoz y secretario general de Foro, mientras tanto, le “llama la atención que estando más cerca que nunca en cuarenta años de la declaración de la oficialidad haya partidos en posiciones de máximos…” El acuerdo, dice, “estará complicado si no hay cesiones de su parte. Si la postura va a ser inamovible, no hay margen para la negociación”, resalta con la precisión de que la decisión final de Foro compete a su comisión directiva y de que el asunto se discutirá en una próxima reunión del máximo órgano decisorio del partido de la que estará pendiente toda la izquierda asturiana…

La reunión de ayer, que el PSOE convocó espoleado por las urgencias de IU, abre el último intento de acelerar una reforma a la que la coalición ha puesto plazo fijo: o se registra el 1 de enero, o no será, porque no dará tiempo a que sea aprobada en la Junta y siga su camino hacia el Congreso de los Diputados con perspectivas de ser aprobada en esta legislatura. Mientras tanto, esto vuelve a ser un juego de miradas y observación mutua en el que todos buscan una salida por la que evitar la culpa de un eventual fracaso. Los socialistas se proponen, confirma Gimena Llamedo, “trabajar intensamente para conseguir un acuerdo lo antes posible”, ellos sin plazo fijo pero “conscientes de que tenemos que darle agilidad”. Su condición para hablar de impuestos sigue siendo la que el presidente del Principado, Adrián Barbón, expuso en su día en la Junta, “que haya una posición común de los tres grupos de la izquierda”. Llamedo también acepta que todo se complicará si hay una que no acepta y Foro no se mueve. Por lo demás, no admite dudas acerca del compromiso de su partido con la reforma y valora, eso sí, que “hayamos retomado este diálogo”.

“No está en nuestra mano que esto se arregle”, dice el PSOE


“Nada quiero más”, dice el presidente del Principado, que aprobar un nuevo Estatuto de Autonomía “que después de cuarenta años modifique aspectos fundamentales que profundicen en nuestro autogobierno”. Adrián Barbón reprodujo ayer en esos términos su “esperanza” y apelación al “consenso” como una estrategia de defensa frente a las acusaciones de falta de liderazgo que ha recibido desde todos los flancos de la negociación. En la misma línea, la representante socialista en la reunión que ayer reanudó el diálogo político alrededor de la reforma estatutaria, Gimena Llamedo, dio por sentado que desde el PSOE “estamos liderando el proceso”. “Si se analiza la realidad”, resalta la secretaria de Organización de la FSA, “se verá dónde están los problemas. Hay otros partidos que no tienen tan clara la voluntad de alcanzar un acuerdo y no está en nuestra mano que esto se arregle. Son otros los que tienen que tomar la decisión y decir públicamente que están a favor. Por nuestra parte, las cartas están boca arriba”.

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