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Día mundial de las abejas

La miel sigue a la sidra y quiere ser Patrimonio de la Humanidad

Coag impulsa la candidatura para que se reconozca un "oficio milenario" e "imprescindible" para cuidar el medio ambiente

Un apicultor, recogiendo su miel en el Occidente. G. G.

De la mano de Coag llegó una buena noticia para celebrar, este viernes 20 de mayo, el Día mundial de las abejas: la organización agraria ha impulsado la candidatura de la apicultura a Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por parte de la Unesco. Esta fue presentada en el Ministerio de Agricultura y en las consejerías del ramo de varias comunidades, entre ellas, Asturias, donde el sector vive un momento dulce, nunca mejor dicho, y está a punto de hacerse efectiva la etiqueta de calidad Identificación Geográfica Protegida (IGP) para un producto que se produce en varios sitios de la región, sobre todo, en el Occidente.

En Coag hablan de la apicultura como un “oficio milenario”. “El 76% de la producción de alimentos y el 84% de las especies de plantas dependen de la polinización que realizan las abejas”, explican. La Unesco exige que los candidatos a patrimonio inmaterial cumplan una serie de requisitos como que sean reconocidos como parte del patrimonio cultural, transmitido de generación en generación y aporte sentimiento de identidad. En la definición de Patrimonio Cultural Inmaterial, incluida en el artículo 2.1 de la Convención de Salvaguarda de Patrimonio Cultural Inmaterial (UNESCO 2003), se indica que “se entiende por patrimonio cultural inmaterial los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana”. Todo ello lo cumple el sector apícola español en general y el asturiano en particular.

Abejas en un panal. Brais Lorenzo

“Es necesario que las administraciones reconozcan el valioso trabajo que desempeñan los apicultores, convirtiendo su oficio en un servicio medioambiental imprescindible”, sostiene Coag, que recuerda que la importancia de la apicultura en España se destaca en escenas de recolección de miel que ya figuran en pinturas rupestres como en la cueva de La Araña en Bicorp (Valencia) o en un abrigo de Castellote (Teruel). “Son símbolos universales de la apicultura que nos habla de que hace unos 7.000 años las primeras sociedades productoras de nuestro territorio ya tenían una relación primordial con las abejas”, apunta Enric Simó, impulsor y portavoz de Coag en la iniciativa. Junto a Simó estuvo este viernes en el Ministerio Pedro Loscertales, responsable del sector apícola en la organización agraria. Este remarcó que "en España el beneficio de la polinización, solo en el sector agrario, se estima que supera los 4.000 millones de euros anuales".

La aspiración de la miel asturiana a ser patrimonio inmaterial de la Unesco no es la primera en el sector agroalimentario, sino que llega después de la de la sidra. Esta recibió el pasado noviembre el último espaldarazo al ser ratificada por el Gobierno de España. Ahora es la Unesco la que debe decidir, algo que se producirá dentro un año como muy pronto.

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