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Ayudan a morir a la quirosana con cáncer de esófago que había pedido la eutanasia: Teresa Tuñón fallece tras una vida trepidante

Profesora, activista, concejala de IU, voluntaria y hasta escudo humano en Irak, "Tere" puso fin a una "vida vivida totalmente" | Su caso fue tramitado con rapidez por "sus especiales circunstancias"

María Teresa Tuñón Álvarez, ayer, en su casa de Bárzana (Quirós). Teresa Tuñón.

La quirosana Teresa Tuñón deseaba que la muerte la visitara con prontitud. Un agresivo cáncer de esófago le torturaba desde hace meses y por eso había pedido la eutanasia el mes de julio, tal y como contó en LA NUEVA ESPAÑA. Finalmente, su voluntad le fue concedida y este jueves fue asistida para morir. Lo había solicitado hace veinte días y su caso fue tramitado por las autoridades sanitarias con especial rapidez porque "sus especiales circunstancias lo permitían según la ley". Profesora, concejal, cooperante, escudo humano en Irak, escritora y activista social fueron algunas de las muchas ocupaciones de esta célebre quirosana.

En su casa de Bárzana, capital de Quirós, en el lugar donde quería estar, fue ayudada para morir a los 87 años, justo el día en el que se cumplía el primer aniversario de la muerte de su hija Marga. Falleció en su hogar y rodeada de los suyos. En el reportaje con este diario relataba, con serenidad y entereza, cuál fue su punto crítico: "Ahora, este mes de agosto, va a hacer un año que se murió una de mis hijas de cáncer. Mi princesa. Eso ya fue la puntilla. Ahí ya se acabo: dejé de salir de casa, dejé de hacer todo".

Bisabuela de cuatro niños, abuela de ocho nietos y madre de siete hijos, se quedó viuda con 47 años. "Una vida vivida totalmente", según sus propias palabras. Tuvo una infancia "feliz" tras nacer en el pueblo quirosano de Arroxo el 20 de marzo de 1935. Allí impartieron enseñanza a cientos de alumnos durante un siglo su bisabuelo Pedro (dio clases al que sería, años más tarde, San Melchor de Quirós) y su abuelo Jenaro. De ahí quizás le venían a "Tere" sus inquietudes culturales y su espíritu de docencia, vocación que ejerció durante años dando clases de Administrativo en Formación Profesional.

Logró aprobar la reválida a los 46 años después de criar a siete hijos. "Mi hijo pequeño tenía ya 12 años y decidí que tenía que terminar los estudios", contaba ella misma. Estudios que había dejado inacabados cuando se casó con 19 años. Teresa Tuñón era una mujer decidida que, después de unos años dando clase en Grado, se mudó a Almuñécar (Granada) para seguir allí impartiendo docencia. Su espíritu viajero e inquieto hizo que conociera una treintena de países en cuatro continentes. Pasó por La India o China, entre otras naciones; y temporadas invernales en Marruecos. "En Quirós hace mucho frío por el invierno", decía. Pero quizás las experiencias que más le marcaron fueron en Bolivia, por su admiración por el Ché Guevara, e Irak. Allí ejerció de escudo humano frente a las tropas de Estados Unidos. Esa experiencia la volcó en un libro donde relata esas jornadas.

Después de sufrir durante 21 días el intenso bombardeo estadounidense, en las tierras iraquíes "la situación era muy dura". Mientras, en la tierra de Teresa, a miles de kilómetros, las desgracias familiares se encadenaban. Un hijo, Luis, fallecía; y, al poco de regresar de Irak, se moría otro de un infarto fulminante, Julio, concejal de IU en el Ayuntamiento de Quirós. Teresa Tuñón siguió con su activismo político y social en muchos lugares. Fue concejala de IU en Grado durante una legislatura. Cooperante en Marruecos y en otros lugares. En Quirós era un símbolo del partido, colaborando en campañas electorales o facilitando el actual local de la formación. La antigua relojería del concejo fue transformada en sitio para las reuniones y todavía se pueden ver unas cortinas de ganchillo con los colores republicanos, obra de "Tere".

Teresa Tuñón reparte propaganda de IU en Quirós.

Teresa Tuñón reparte propaganda de IU en Quirós. R.O. F.

Su casa está a escasos metros. Una morada sencilla, modesta, que ella quiso conservar con los recuerdos familiares y de sus viajes, fotos y objetos que destilan momentos agradables. Unos bancos al lado de la puerta dejan constancia de tardes y noches de tertulias con su numerosa familia y vecinos. Era raro que no hubiera alguien allí departiendo, al lado de la carretera general, donde sus padres, Julio y Gloria, tuvieron hace décadas un bar y una confitería. Ese lugar donde su madre vivió hasta los 101 años, cosiendo sin gafas y viendo pasar la vida. En ese mismo sitio, ideal para "Tere", se fue tras cumplirse su voluntad de recurrir a la eutanasia dejando un gran recuerdo y meses de enfermedad. Era su deseo que todo se abreviase y así ha sido.

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