Asturias se planta frente a la trata y la prostitución (y tiene un plan para acabar con esta lacra)

Un año después de que el Principado lanzase una estrategia pionera en España para abolir la explotación sexual, la Dirección General de Igualdad y la Universidad de Oviedo trabajan en un análisis cuantitativo para conocer la realidad de esta problemática en la región

Manifestación en Gijón por la abolición de la prostitución.

Manifestación en Gijón por la abolición de la prostitución. / l. landázuri

"Terminé en un piso. Fue horrible, porque yo había venido con otra idea. Era joven y no tenía a nadie aquí. Pero de todo se sale. Soy muy echada para delante y en el piso hacía como si nada. Poco a poco iba consiguiendo mi "plata" por un ladito y otro. Me quedé en los huesos en ese tiempo". Este es el relato crudo de Ángela -nombre ficticio- que llegó a España desde Cuba y que tras su paso por Madrid, ciudad en la que empezó su pesadilla en el mundo de la prostitución, lleva 24 años viviendo en Gijón.

En su caso, tras los abusos sufridos en su propio hogar y empujada por las necesidades económicas, vio en un hombre de 50 años su oportunidad de encontrar una vida mejor. Fue así como con 17 años vino a España y se casó con quien acabaría prostituyéndola.

"Al llegar aquí todo se torció. Me presentaba a amigos para que los atendiera, me llevaba a sitios por la noche para que estuviera con otros hombres hasta acabar finalmente ejerciendo en un piso", cuenta Ángela.

En vísperas del 8M, día internacional de la mujer, los ecos del debate acerca de la abolición de la prostitución y la trata resuenan con fuerza. Una lacra con un marcado componente de género, ya que el 72% de las víctimas de trata a nivel mundial son mujeres y niñas. Un negocio multimillonario en el que España se encuentra en los primeros puestos en lo que a explotación sexual de mujeres se refiere.

Con el objetivo de poner fin al infierno que millones de mujeres y niñas sufren en todo el mundo, en Asturias se presentó el pasado año una iniciativa pionera en España para abolir la trata y la prostitución. Una estrategia impulsada por la Dirección General de Igualdad del Principado que pone a la víctima en el centro de la ecuación y que se basa en prevenir, proteger a las mujeres en esta situación y perseguir a los proxenetas.

"Todo lo que sea ponernos en el centro es importante. Pero tienen que ver de verdad lo que hay, que cada una tiene su historia, que no todas somos iguales ni hemos tenido la misma fuerza o el mismo apoyo", señala Ángela, quien además, reconoce que no sabía de la existencia del proyecto.

Si existe un instrumento que acaba convirtiéndose para las víctimas en su fuerza y apoyo ese, precisamente, son las entidades dedicadas a asistirlas en su momento más vulnerable.

"Les ofrecemos apoyo, que es quizás lo que más necesitan, las ayudamos a salir de su aislamiento social, a empoderarse, formarse y a conseguir un empleo, para reconstruir su proyecto vital. Son mujeres a las que el acompañamiento por parte de los equipos debe de ser constante para que no abandonen y superen momentos de bajón emocional. Su autoestima ha quedado muy dañada y eso requiere tiempo para conseguir volver a una ‘normalidad’", señala Mónica Fernández, coordinadora de la Fundación Mujeres Asturias.

Por sus oficinas han pasado muchas mujeres que han vivido desde dentro el calvario de la prostitución y que llegan con una mochila que pesa y mucho.

"Cuentan una realidad devastadora porque la prostitución no deja de ser una forma de esclavitud que hace que, en muchos casos, las mujeres vivan en condiciones inhumanas, siendo forzadas a prostituirse, enfrentándose a violencia física, sexual y psicológica a manos de proxenetas, que ejercían un control total sobre sus vida, pero también de sus clientes", añade Fernández.

Sobre los proxenetas también tiene algo que decir la estrategia abolicionista de Asturias. Uno de los ejes del proyecto apela a la persecución de tratantes o proxenetas, así como sanciones a los prostituidores.

"Es una iniciativa muy positiva, que aborda de manera integral la intervención, teniendo en cuenta la prevención, la capacitación de profesionales y, sobre todo, planteando muchas medidas de atención a las víctimas. Es también muy destacable que contemple la atención a mujeres en situación de especial vulnerabilidad, como menores o mujeres con discapacidad, problemas de salud metal, drogodependencia... pero sin perder de vista que, además de intervenir sobre las redes de trata, es muy importante abordar las causas que llevan a la explotación, como la pobreza y la desigualdad", recalca la coordinadora de la Fundación Mujeres Asturias.

El 72% de las víctimas de trata a nivel mundial son mujeres y niñas

La precariedad fue uno de los muchos obstáculos que llevaron a Jessica -nombre ficticio- a acabar aceptando que un hombre le pagase por tener sexo con él.

"Con 18 años ya tenía dos hijas y no tenía dinero. Un día, me vi muy pillada, sin nada para darles de comer y acabé robando. La policía me pilló, me requisó la comida y no me escuchó cuando les dije que me ayudasen a conseguir algo para alimentar a mis hijas. Así fue como, después de que un hombre me ofreciese dinero acabé en un piso junto a otras chicas", dice esta joven que a sus 26 años, lleva algo más de 5 fuera de la prostitución.

¿Qué vida hay para las víctimas después de la explotación sexual? Jessica, a pesar de haber salido de esa situación, no tiene estudios ni trabajo y el día a día sigue siendo un reto que superar.

"No basta con una consulta de psicología al mes. Además, no me comprenden o me siento peor cuando salgo de allí", explica la joven, quien a pesar de todo, agradece la mano amiga que ha supuesto la Fundación Mujeres.

"Empecé a ir con ellas con enfado y recelo, pero luego fui sintiéndome mejor, empecé a entender por qué me siento así, a no culparme. Para la Fundación somos importantes", indica Jessica.

Para que las mujeres que salen de este trance puedan recuperar su vida, es imprescindible el apoyo de instituciones y formaciones que, a modo de guía, las orienten para enfrentarse a la complicada burocracia que las espera.

Sobre esto, la estrategia asturiana prevé la creación de un servicio de coordinación y atención integral a las mujeres víctimas que incluirá acompañamiento psicológico, asesoría jurídica y servicio de interpretación y traducción para asistirlas desde el primer momento.

"Necesitamos ayuda en el momento. Cuando estás con el agua al cuello y no ves salida y todo va cuesta arriba, te piden mil papeles, no tienes a dónde ir ni qué comer, te piden requisitos para ayudas...", subraya Ángela.

Uno de los cambios necesarios para mejorar el acceso de estas mujeres a recursos generales como salarios sociales o ayudas de emergencia municipales sería que la explotación sexual se reconociera como violencia de género.

"Un paso importante sería reconocer a las mujeres que son explotadas sexualmente como víctimas de violencia machista. Muchas de las afectadas son extranjeras, en situación irregular, sin un domicilio fijo, sin empadronar... esto hace que, por ejemplo, no puedan acceder a La Casa Malva, un servicio especializado en atención a víctimas de violencia de género en Asturias", apunta M. L. trabajadora social con experiencia en centros de acogida para víctimas de trata y de prostitución.

La estrategia del Principado es la abolición, sin embargo, hay corrientes dentro del feminismo que apuestan por regular y legalizar la prostitución. Ante esto, el bloque abolicionista de Asturias considera que "el trabajo sexual no es trabajo, sino misoginia. Normalizarlo favorece la desigualdad y agrede a toda mujer".

Desde la Fundación Mujeres tampoco ven la regulación como una opción "viable. Legalizar la prostitución supondría seguramente mayor explotación de las personas en situación de vulnerabilidad (situaciones laborales precarias, abusos etcétera). Se perpetuarían los estereotipos de género, normalizando la idea de que el cuerpo de una persona puede ser comprado y vendido", dice la coordinadora.

Si algo es clave para acabar con esta problemática es la concienciación mediante campañas de sensibilización de la ciudadanía. Un objetivo que también recoge el texto impulsado por la Dirección General de Igualdad y que incluye campañas dirigidas a los sectores afectados y a los jóvenes sobre la trata y la prostitución como formas de violencia machista, física, psicológica y simbólica.

Ha pasado un año desde que se lanzase la iniciativa en la región y toca hacer balance de los pasos que se han dado en este tiempo. Tras celebrar una mesa técnica en diciembre del año pasado con representantes de la Dirección General de Igualdad, de la administración del estado, fiscalía, consejerías o representantes de la sociedad civil entre otros, María Jesús Álvarez, directora general de igualdad, pone en valor el trabajo que está llevando a cabo la mesa técnica.

Tras una reunión técnica, el Principado trabaja en un análisis cuantitativo de la trata en Asturias

"Hay mucho compromiso para ir identificando objetivos a medio, corto y largo plazo. En este momento, necesitamos un análisis cuantitativo de la realidad de la prostitución y la trata en Asturias y queremos que, con el apoyo de la Universidad de Oviedo, se organice un equipo multidisciplinar que esquematice toda la información que tienen las entidades, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y las fuentes jurídicas", destaca.

A esto, se sumará un análisis cualitativo que incluya los factores psicosociales, las necesidades y demandas de las víctimas. Proteger, perseguir y prevenir son los tres pilares sobre los que se asienta una iniciativa que ha convertido a Asturias en la primera Comunidad Autónoma encaminada hacia la abolición de la prostitución. Un proyecto que las organizaciones miran con esperanza. "Ojalá siga adelante y se ponga en marcha con éxito, sin escatimar en presupuesto", añaden desde la Fundación Mujeres.

Comparten ese deseo las supervivientes, mujeres que no olvidan la dura experiencia vivida dentro de la prostitución y que tienen muy presentes a las que aún siguen peleando por salir de ello y a los hombres que pagan por sus servicios.

"Para nosotras la vida es muy difícil, una lucha constante y hay que trabajar para ser fuerte y salir adelante. A los hombres que pagan por sexo solo les diría que piensen en lo difícil que es nuestra situación. ¿Qué pasaría si les ocurriera a sus hijas?, reflexiona Ángela, a la que la vida le cambió al llegar a Asturias. "Trabajo cuidando a personas mayores y con una compatriota que hace dulces. Me casé aquí y tuve a mi niño. No vivimos con lujos, pero no me quejo. Por suerte, mi vida ahora es muy diferente".

Suscríbete para seguir leyendo