En corto y por derecho

Benito fala español

Bad Bunny, impecable con su 'look' de Zara en la Super Bowl. / EP

Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido como Bad Bunny, acaba de hacerle un "touchdown" decisivo al presidente Trump al recordarle durante su espectacular actuación en la Super Bowl que en Estados Unidos hay sitio para todos. Benito escenificó una América para los americanos y muchísimos más, en un país construido gracias, precisamente, a la emigración.

 Como se sabe, Trump piensa que los emigrantes llegan con una maleta indeseada, aviesas intenciones y el ánimo de arrinconar a los americanos auténticos en su propia casa. Y por eso él, y todos los estrechos de mollera de su movimiento supremacista, están que rabian con Benito. En medio de la berrea racista, él perrea.

Entre las críticas que Trump hace a Bad Bunny hay una, no obstante, con la que ha de existir inevitablemente un acuerdo universal. "Nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo", asegura el señor naranja de la Casa Blanca. Como si Trump –con un nivel de inglés propio de Alfredo Landa en una película de suecas– entendiera algo de español. Pero tiene razón. Ni siquiera los que hablamos español podemos seguirle el hilo a Benito. De todas formas, lo que realmente incomoda a Trump es que Bad Bunny haya hecho historia con una actuación en el "Super Tazón" hablando y cantando exclusivamente en español. Y eso (atención lectores devotos de LA NUEVA ESPAÑA) se lo debemos a un asturiano. Aquí empieza lo interesante.

Conocerá usted, amado lector, la teoría de los "seis grados de separación". Dice que cualquier persona del planeta está conectada a otra a través de una cadena compuesta de seis enlaces entre personas. Es decir: siempre hay alguien que conoce a alguien que conoce a alguien. Hay una versión autóctona de esta teoría que dice: si buscas bien, siempre aparece un asturiano en medio de cualquier historia. Y aquí también.

El asturiano gracias al que el puertorriqueño Benito Antonio Martínez Ocasio habla español aunque no se le entienda se llamó Manuel Fernández Juncos y nació en Tresmonte (Ribadesella) en 1846. Fue periodista, escritor, político y es un personaje clave en la historia de Puerto Rico.

Cuando Estados Unidos se apropió de Puerto Rico en 1898, los estadounidenses pretendían que la enseñanza primaria comenzase a impartirse solamente en inglés. La Constitución de EE UU consagra la neutralidad religiosa en la enseñanza y en Puerto Rico, donde los colegios eran exclusivamente católicos, no había textos escritos en español adaptados a esa nueva circunstancia ni tampoco a los nuevo métodos pedagógicos que llegaban del naciente imperio del norte. Así que la solución era aplicar el inglés. Y aquí pax americana y después gloria.

Sin embargo, en este punto intervino Fernández Juncos y en apenas dos meses redactó unos libros de texto en español totalmente adaptado a la nueva situación pedagógica y constitucional. Por ello dijo de él Rafael Altamira: "Nuestro idioma se ha salvado en Puerto Rico. No lo han salvado las armas ni la diplomacia, sino el patriotismo inteligente de un español". Un español emigrante, por cierto.

Ya ves, amado lector buscador de boinas: gracias a un asturiano, Bad Bunny sigue hablando ese español que no se entenderá muy bien, pero que ha sabido trasladar al mundo un mensaje meridianamente claro.

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Un último apunte. La memoria de Juncos, que en Puerto Rico es casi un padre de la patria, permaneció durante muchos años olvidada en Asturias. Recientemente, por iniciativa de Fernando Delgado, presidente de la Asociación de Cronistas Oficiales de Asturias y cronista de Morcín, ha empezado a reivindicarse su importancia. El pasado mes de septiembre, en Ribadesella, se inauguró un busto de Juncos, obra de Manuel García Linares, y una delegación puertorriqueña visitó Asturias.

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