La industria de ayer, patrimonio de hoy
Los participantes en el Festival de Cine y Arquitectura reclaman que se valoren los edificios siderúrgicos y ven en el Niemeyer el mejor reclamo para la ciudad

José Ramón Fernández Molina, Vidal De la Madrid y Enrique Perea, ayer, con el Niemeyer y la industria al fondo. / mara villamuza
E. CAMPO
Con el lamento por el derribo de la Central Térmica aún presente en su discurso, los participantes de Ficarq -Festival Internacional de Cine y Arquitectura- reclamaron la valoración de los edificios de la era siderúrgica, la herencia de Ensidesa. El historiador Vidal De la Madrid ofreció una visita guiada a la que se unieron varios arquitectos participantes en las jornadas que tienen como sede el Centro Niemeyer. Y, con las chimeneas industriales de telón de fondo, destacaron la importancia de mantener vivo ese pasado. «Por supuesto que no se valora lo suficiente. No pudimos salvar la Térmica, aunque estuvimos a punto, y fue una pérdida terrible», aseguró el arquitecto José Ramón Fernández Molina. Y lamentó que la oferta empresarial de Isolux, que nunca llegó a materializarse, ocasionara el derribo.
Aunque tampoco queda ya prácticamente nada de la cabecera de Ensidesa -pese a que sus elementos fueron catalogados-, la huella siderúrgica aún es destacable. «El patrimonio industrial no era sólo la fábrica, sino también el barrio de Llaranes, las viviendas de trabajadores de Villalegre y el conjunto de los Ingenieros, que ya está mutilado», indicó De la Madrid. Fernández Molina añadió que hace falta tiempo para que las sociedades, la avilesina en este caso, sean capaces de asimilar los valores que tienen. «El problema es que cuando se valore ya no quede nada», advirtió De la Madrid. Y añadió que el valor del patrimonio avilesino es de conjunto, y cada elemento que se pierde hace que se resienta el resto.
Otro de los participantes en la visita guiada, el arquitecto Enrique Perea, celebró la puesta en marcha del Ficarq y aseguró que Avilés es el marco adecuado: «Con el Niemeyer la ciudad ha tomado gran proyección en el mundo arquitectónico, aprovechando los valores que ya tenía». Y De la Madrid remató: «La ciudad tiene unos valores intrínsecos y el Niemeyer es el cartel publicitario que permite difundirlos hasta donde antes no llegábamos».
Los participantes en la visita guiada iniciaron su recorrido en el Museo de la Historia Urbana de Avilés, siguieron por la capilla de Las Alas y la iglesia de los Franciscanos, el Camposagrado, La Fruta, la plaza de España y Galiana para finalizar en el entorno de la plaza de los Hermanos Orbón.
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