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Familiares de fusilados denuncian el abandono de la fosa de La Lloba

"Pedimos que el enclave sea espacio para el homenaje a las víctimas", reclaman

Una valla que impide el acceso, el incumplimiento del marco legal de Sanidad Mortuoria y dejadez por parte de la administración local son las quejas que han presentado, mediante un escrito en el Ayuntamiento de Castrillón, familiares de varios fusilados durante la Guerra Civil. Esas quejas llevan la firma de Inés Iglesias, criminóloga, trabajadora social y una de las personas que reclaman la apertura e investigación de la fosa de La Lloba, en la que sospecha que se hayan enterrados dos de sus antepasados.

En lo que se refiere al incumplimiento de la ley de Sanidad Mortuoria, la queja se basa en la distancia mínima que debe haber de un lugar de enterramiento con respecto a las edificaciones destinadas a la residencia humana. Los familiares consideran que el Ayuntamiento de Castrillón debería impulsar "por un lado, los actos destinados a la exhumación solicitada por familiares de las víctimas, y por otro, de la señalización y acondicionamiento del emplazamiento, en vez de despojar a éste de cualquier vestigio de su trágico pasado reciente, como si nunca hubiera acontecido, cuando aún hay personas que lloran a los enterrados bajo esta tierra". El referente a seguir son aquellas administraciones que "sí adoptaron las medidas necesarias para convertir este tipo de enclaves en espacios para el homenaje y el recuerdo de las víctimas de un genocidio".

Las condiciones actuales de la finca (de propiedad privada) donde se ubica la fosa no permiten reconocer la existencia de un escenario de tortura, y menos aún acercarse con comodidad a los familiares, especialmente para aquellos con limitaciones de movilidad, según apunta Inés Iglesias en su escrito. "No solo no se está llevando a cabo la exhumación que permita dar a estas víctimas una sepultura digna, sino que se está obstaculizando por completo el acceso a la fosa, carente además de cualquier tipo de señalización", añade.

Según cuenta el historiador Pablo Martínez Corral, la fosa de La Lloba fue una de las primeras utilizadas en la comarca, en noviembre de 1937. "Se aprovechaba la carretera de Canero, que durante la Guerra nutría el llamado frente del Nalón, donde también existen este tipo de trincheras. La trinchera de La Lloba está compuesta por varias zonas y varios fortines, así como nidos de ametralladoras", asegura.

La fosa de La Lloba se puso recientemente de actualidad al sopesar varios concejos de la comarca instalar un albergue de animales en el entorno de Santiago del Monte. Los defensores de la ley de Memoria Histórica reclaman que se investiguen antes los posibles restos de zonas de fusilamiento y enterramiento, y que se señalen y acondicionen correctamente.

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