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La flota cantábrica dejará sin gastar este año casi 2.000 toneladas de cupo de merluza en aguas comunitarias

Los armadores con licencia comunitaria estiman que se desaprovecharán 1.950 toneladas debido al sistema “obsoleto” de reparto de los cupos

Cajas de merluza listas para su venta en la rula de Avilés.

Cajas de merluza listas para su venta en la rula de Avilés. Mara Villamuza

La merluza que este año no pescarán los barcos de altura españoles acreditados para faenar en los caladeros comunitarios del golfo de Vizcaya –entre ellos una veintena de asturianos– habría reportado a la flota, en caso de haber acabado en las bodegas de los barcos, 7,5 millones de euros. Este es el resultado de valorar a precio medio de subasta en primera venta las 1.950 toneladas de merluza que no llegarán a tierra pese a que los armadores españoles tienen autorización para pescarlas.

Esos 7,5 millones que quedarán en el mar a título de inventario coinciden casi exactamente con la reducción estimada de ingresos que sufrirá la flota cantábrica en 2021 (ver LA NUEVA ESPAÑA del martes) como consecuencia del recorte generalizado de cupos en las principales especies objetivos, y todo ello a expensas de posibles reducciones aún mayores si las negociaciones a cuento del Brexit finalizan sin acuerdo en materia pesquera.

Los ministros de Pesca de la Unión Europea aprobaron para 2020 la captura de 42.235 toneladas de merluza en los caladeros del golfo de Vizcaya; a España le corresponden 12.996 toneladas de ese “pastel”.

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Según fuentes del sector, la razón de no agotar los cupos de merluza comunitaria en aguas del golfo de Vizcaya, una paradoja que se repite desde hace años, es que una parte cada vez más importante de los derechos de pesca está en manos de empresarios que no los utilizan para el fin que fueron concebidos (pescar), sino que comercian con ellos cediéndolos eventualmente a otros armadores a cambio del pago de un “alquiler”. Este “mercado de cupos” permite a barcos con poca asignación de cuota mantener su actividad –aunque sea pagando por ello– cuando se agotan sus derechos teóricos de pesca, pero a su vez genera la inconveniencia de que si la demanda flojea los cupos acumulados para su canje por dinero no se traducen en actividad pesquera. Y esa demanda ha caído a tal nivel que el precio actual por el alquiler de un kilo de cuota de merluza comunitaria es de 0,20 euros, siete veces menos que hace una década.

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