Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

RICARDO DE DIOS | Gerente del área sanitaria avilesina

“Quiero que el Hospital San Agustín sea 2.0, que esté a la vanguardia en nuevas tecnologías"

“Tenemos en mente un plan para mejorar la atención a la gente mayor con tres pilares: hospitalización a domicilio, geriatría y cuidados paliativos”

El gerente del Hospital Universitario San Agustín, Ricardo de Dios.

El gerente del Hospital Universitario San Agustín, Ricardo de Dios.

Ricardo de Dios tiene 52 años recién cumplidos. Es padre de tres hijos. Nació en León y lleva ya muchos años vinculado a la sanidad asturiana, ahora como gerente del área sanitaria avilesina que tiene como buque insignia el Hospital Universitario San Agustín. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Oviedo, su primer destino como médico de familia fue el centro de salud de Daroca (Madrid). Le gustan la pintura y la fotografía.

–Es el gerente de la pandemia: su nombramiento se hizo efectivo el 22 de enero de 2020

–Efectivamente, el nombramiento fue el 22 de enero, me acuerdo perfectamente porque cumplo años en esa fecha. El 23 fue mi primer día aquí. Tengo de entonces un mensaje de móvil a un compañero que trabaja en el Puerto del Musel, en Gijón, preguntándole qué tipos de barcos atracaban en el puerto de Avilés y cuáles eran las procedencias, aunque de aquella el covid todavía estaba circunscrito a China e Italia. Ese whatsapp es del 28 de enero, y luego llegó el covid, el estado de alarma… Mi periplo hasta ahora está marcado por el virus de moda.

–¿Con qué proyectos llegó a Avilés?

–Venía con la idea de conocer el área, hay que ser muy respetuosos con los equipos previos, con los directivos y también con los profesionales. Este área llevaba ya tiempo con unos resultados muy aceptables a nivel de asistencia sanitaria, todo obviamente es mejorable, pero tenía datos muy buenos. También llegué con la intención de afrontar retos.

–¿Por ejemplo?

–Mi intención es avanzar en la línea de las nuevas tecnologías, hacer un hospital 2.0 más permeable o líquido, como dicen los técnicos, que pasa por hacer la atención fuera del complejo, muy en la línea de la hospitalización a domicilio que ya está implantada, y por acercarnos a esa atención no solo en Primaria sino en el domicilio del paciente, bien con unidades específicas o con el uso de las nuevas tecnologías y la monitorización de parámetros biológicos desde casa.

–Este tipo de “hospitales del futuro” abogan por la telemedicina o las consultas por videollamada… ¿Este tipo de medicina es posible en un área tan envejecida como la avilesina?

–A nivel de geriatría hay que avanzar mucho. Tenemos, es cierto, una población muy envejecida: más del 30% de la personas va a requerir mucho tratamiento. Y queremos cambiar la forma de abordar a estos enfermos. Nuestra idea es trabajar más en coordinación con Primaria, y no solo centrados en los pacientes institucionalizados sino también en el señor de 95 años que vive en su casa al cuidado de su hija y también requiere apoyo. Por esta razón queremos crecer en plantilla con geriatras y también con enfermeras especializadas en geriatría: unas seis enfermeras gestoras de casos y dos geriatras. Pero para desarrollar este trabajo no se necesita estar en el Hospital porque el trabajo principal se desarrollaría en residencias y domicilios.

Ricardo de Dios, en el Hospital Universitario San Agustín

–Entiendo entonces que quieren impulsar un nuevo servicio dedicado a los ancianos, ¿es así?

–Nos gustaría crear un área de continuidad asistencial con tres patas: una sería la hospitalización a domicilio, que ya existe; otra, la sociosanitaria o de geriatría que comentábamos y una tercera de cuidados paliativos, y que las tres especialidades trabajen desde la coordinación asistencial. Nuestra idea sería reforzar esta unidad con un trabajador social para facilitar la coordinación con determinados recursos sanitarios y sociales. Es un proyecto muy interesante y muy guapo que busca evitar ingresos, pero también aportar calidad de vida a los mayores , que se reduzca la pérdida de funcionalidad y que ofrezca ayuda a las familias en el manejo de estos pacientes con un rol de cuidados de enfermería muy importante.

–¿Cree que cosas que han llegado con el covid se van a quedar como, por ejemplo, las consultas telefónicas en Primaria?

–Creo que sí, creo que hay cosas que se van a quedar. Pero hemos tenido una etapa suflé en la que se han incrementado determinadas formas de actuar porque no quedaba más remedio como, por ejemplo, las consultas telefónicas en Atención Primaria. La percepción que tenemos es que no están satisfaciendo ni a usuarios ni a profesionales. Antes no había casi nada de esto, ¿pero por qué no te van a llamar para darte los resultados de una analítica que puede ser normal y, tal vez, no necesiten volver a verte? Eso se quedará. Habrá consultas telefónicas, sí, pero el suflé va a tener que aposentarse. Yo creo que también se desarrollará la telemedicina.

–Volvemos a ese “hospital del futuro”.

–En el San Agustín hay que desarrollar más la teledermatología, la teleoftalmología ya está bastante desarrollada... Yo creo que hay cosas de comunicación centro de salud-hospital y domicilio-atención sanitaria (centro de salud u hospital) que es una apuesta a trabajar al amparo de las nuevas tecnologías. Además, cada vez más, los jubilados están con su “smartphone” enviando un mensaje al hijo, y se manejan perfectamente con ese tipo de dispositivos. Tampoco hay que plantearse la telemedicina como única forma de contacto pero es una cosa que facilita, enriquece y añade valor. También quedará el uso de las mascarillas en ciertos momentos o el lavado de manos, pero como digo bajando el suflé, hay que ponerlo todo en su justa medida.

"Tampoco hay que plantearse la telemedicina como única forma de contacto pero es una cosa que facilita, enriquece y añade valor"

decoration

–¿Qué otros proyectos tiene en mente para el área?

–Cuando llegué ya había algunas líneas dibujadas, porque cambió el gerente, pero el equipo directivo continúa: a mí no me dio tiempo a hacer ningún nombramiento. Una obra pendiente es la ampliación del servicio de Urgencias con una unidad de observación. Se trata de una actuación ambiciosa que en estos momentos no se puede desarrollar por el covid, pero que sigue en cartera. Se trataría de disponer de una especie de unidad de prehospitalización en la que puedan estar pacientes que no requieren ingreso pero que sí deben estar en observación 24 o 36 horas. Otra idea que tampoco podemos hacer ahora pero ahí sigue es la remodelación de la Unidad de Cuidados Intensivos con boxes independientes, queremos modernizar este servicio. Ahora tenemos muchas camas UCI y por todos los lados, pero la idea es hacer la obra y mejorar esa zona de críticos. Otro proyecto interesante que también estaba apuntado previamente es el de externalizar el archivo para ganar espacio y ampliar servicios o tener algunos nuevos. También estamos pendientes de reforzar salud bucodental, en un futuro cercano creceremos con una unidad más que estará localizada en Villalegre.

–El Hospital Universitario San Agustín se está haciendo “grandón”.

–Está creciendo, sí, y por eso necesitamos optimizar espacios. A nivel de obra es difícil crecer, aunque no habrá gerente que diga que no quiere nuevos espacios. Pero este centro, por su ubicación, lo tiene difícil. Tras externalizar el archivo clínico podríamos mover despachos administrativos… Pero lo que tenemos que hacer ahora es crecer hacia ese hospital 2.0 sin barreras, más cercano al ciudadano gracias a las nuevas tecnologías.

–En plena pandemia han impulsado un servicio de Medicina Preventiva y Salud Pública que no existía.

–Cierto. Conseguimos contratar a una compañera que vino de Sevilla en septiembre y ya les hemos conseguido dotar de un espacio físico donde estar, que no ha sido fácil con lo que estamos viviendo. El equipo lo forman un facultativo especialista de área (FEA) y una enfermera, y de momento administrativo no van a tener.

–¿A quién está dirigido este nuevo servicio?

–Tienen una cartera de servicios que incluye una consulta específica de vacunas enfocada a pacientes complejos que están, por ejemplo, en tratamiento quimioterápico por hematología y que tienen una inmunosupresión importante. Con esos pacientes hay que estudiar qué plan de vacunas se les puede hacer. O alergias importantes. También llevan toda la política de aislamientos del hospital: ahora está de moda por el covid, pero el covid al final es un aislamiento gotas-contacto concreto, pero puede haber enfermos por legionella, tuberculosis.. También está en sus manos el control de aires de quirófanos, si crece o no crece un aspergillus: el servicio que dice si crece es Microbiología, pero quienes dicen cómo hay que limpiarlo son los expertos de Medicina Preventiva.

"La gestión de las listas de espera requerirá una intervención global, un plan específico de ámbito nacional si no europeo, para ver cómo se maneja la situación"

decoration

–Si le pregunto por listas de espera…

–Es probable que haya aumentado, podría dar un número, pero ni siquiera tengo claro que sea fiable. Sí que hemos hecho menos actividad programada y, por lo tanto, habrá más gente esperando. Pero, ¿qué ocurre? Para que generemos lista de espera en una consulta externa, primero tiene que derivar al enfermo un médico de familia. La actividad en los centros de salud también está menoscabada porque los profesionales se tienen que dedicar a hacer circuitos, atender a pacientes covid con mucha consulta telefónica… con lo cual, tampoco generan consultas y podría darse el caso paradójico de que la lista de espera haya disminuido.

–Pero cuando la situación se normalice…

◘–Pasaremos de tener “x” pacientes a “x más”. Esta situación requerirá una intervención global, un plan específico de ámbito nacional si no europeo, para ver cómo se maneja la situación: igual hay que hacer listas de espera por procesos, priorizar… Pero esto no va a ser ahora, con el cien por ciento de los recursos mentales destinados a frenar la pandemia.

–¿Qué balance hace de la hospitalización a domicilio?

–En 2020 atendimos a 590 pacientes, menos que en 2019 porque también ha habido menos ingresos. La estancia media ha sido de 24 días, casi un mes de cuidados.

–Las urgencias no covid han disminuido en todo el país, ¿también en Avilés?

–Con el estado de alarma nos preguntábamos dónde estaban los pacientes con infartos. El número de urgencias se redujo tanto en Atención Primaria como en el Hospital. Eso no quiere decir que trabajen menos los compañeros de Urgencias, sino que hay más porcentaje de ingresos: la gente que viene está malita y eso genera mucho trabajo. En verano volvieron a crecer las urgencias, la patología no covid. Esto da que pensar. Nunca sabremos si el que no vino era el que no tenía que venir o el que no se atrevió a venir aunque debería haber venido antes, es complejo saberlo.

–¿Cómo está el área sanitaria avilesina en cuanto a personal?

–Nunca hemos tenido tanta plantilla, pero muy focalizada al covid. Hay déficit, cada vez más, en enfermería. Tenemos problemas en Urología, Anatomía Patológica y Dermatología para cubrir plazas. Tenemos permisos para contratar personal, solo hace falta que aparezcan candidatos. A nivel de Primaria tenemos problemas, ya crónicos, con médicos de familia: cada vez nuestra población de profesionales está más envejecida, generan más bajas, más liberación de guardias por mayor de 55 años y eso causa mayor carga de trabajo.

Ricardo de Dios, en el Hospital Universitario San Agustín

–Hace no muchos años se avanzó en la posibilidad de fusionar áreas sanitarias, en este caso Avilés-Jarrio.

–Hay cosas que se establecieron, por ejemplo nuestro servicio de Nefrología atiende a pacientes de Jarrio. Pero no se ha avanzado en proyectos específicos. Una de las fortalezas que ha puesto en valor el covid es el trabajo en red; nosotros hemos tenido momentos en los que nuestra capacidad en UCI era suficiente para nuestras necesidades y apoyamos a otros hospitales; en esta tercera ola ha sido al revés y hemos tenido que derivar a pacientes a otros hospitales. Esa visión de red es una fortaleza y hay que plantearse seguir potenciándola.

–¿Cómo está ahora el Hospital Universitario San Agustín en cuanto a ocupación de pacientes covid?

–Esta tercera ola nos ha impactado de forma muy marcada. Tenemos camas de UCI donde no había, y ahora están al 97 por ciento de ocupación. Esperamos que se vayan vaciando según baje la curva de incidencia. En las plantas de hospitalización estamos en un 71 por ciento. Afortunadamente, con la visión de red tuvimos cierto margen de maniobra.

–Supongo que ha sido fundamental la implicación de todo el personal.

–A nivel profesional me ha sorprendido mucho la calidad de los profesionales, trabajan muy bien. Hay una calidad en los mandos intermedios, no solo de clínicos, que también es espectacular. La capacidad de creatividad que han tenido algunos, por ejemplo en Salud Mental, para cambiar este hospital es increíble y es parte del éxito que hemos tenido para enfrentarnos a la pandemia. Me encuentro muy orgulloso. Y de mi equipo directivo, que es heredado, no podría poner una pega. Todo han sido facilidades en una situación absolutamente excepcional.

Compartir el artículo

stats