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Terapia antisuicidio en casa

El equipo del área avilesina impulsa la implicación del entorno personal del paciente en la lucha contra la primera causa de muerte no natural en España

Aitana María González, Laura Pérez y Eva Lago posan junto al centro de salud mental de La Magdalena con el vehículo con el que realizan los domicilios.

Aitana María González, Laura Pérez y Eva Lago posan junto al centro de salud mental de La Magdalena con el vehículo con el que realizan los domicilios.

El equipo de intervención en crisis (EIC) del área sanitaria III tiene por objetivo la prevención y seguimiento de los suicidios. Intervienen en los domicilios, trabajan con el entorno y la familia del paciente y ofrecen pautas del manejo conductual. Animan, además, a los pacientes y su entorno a pedir ayuda cuando sea necesario partiendo de la idea de que no se puede separar al individuo de sus circunstancias sociales. En este apartado juega un papel importante en toda el área sanitaria III y entre todas las partes van saliendo resultados positivos, de los casi 200 pacientes atendidos en el área desde 2018 solo uno tuvo que reiniciar el protocolo. Tampoco se registraron fallecimientos. Lo detalla la psiquiatra Aitana María González Álvarez, que forma parte del equipo de intervención en crisis junto a Laura Pérez, del centro de salud mental de La Magdalena y la enfermera Eva Lago. Las tres impartieron ayer una conferencia en el Simposio nacional sobre tratamiento asertivo comunitario en Salud Mental que se celebra hasta hoy en Avilés –en formato online–. Las profesionales hablaron de su experiencia al frente de este equipo pionero en el tratamiento de la salud mental. Prueba de ello es el premio nacional recibido en los XII Encuentros sobre Conducta Suicida organizados por la red EnPsiquiatría. Asturias es la comunidad con la tasa de suicidios más alta de España, “por eso es fundamental contar con un protocolo de atención”.

“Trabajar en los domicilios permite observar los posibles conflictos que haya y poder intervenir con los cuidadores y dar información para conocer la enfermedad, además todos tienen nuestros teléfonos para llamar de lunes a viernes por las mañanas”, explica González.

Los casos vienen derivados de Urgencias, hospitalizaciones, de Salud Mental y de Atención Primaria. El proceso requiere asimismo el consentimiento previo de la persona que está en riesgo de suicidio. “Trabajamos en salud mental, en el domicilio y todo para ayudar, también con consultas telefónicas con mucha frecuencia, si el paciente pide ayuda hay manera de solucionar esa situación; es muy importante que sepan donde llamar”, sostiene la psiquiatra, que pone sobre la mesa otras intervenciones con pacientes con crisis “que están descompensados por frecuentes visitas a Urgencias, ingresar y salir del hospital”, o el caso de una mujer “que no mejoraba su conducta pese al alta hospitalaria y con apoyo mejoró enormemente”.

González Álvarez considera que “la parte social” es “fundamental” para abordar este tipo de casos. Habla de la labor de los trabajadores sociales que colaboran con su equipo. La psiquiatra insiste en que los profesionales del EIC “tienen ganas de trabajar con estos pacientes y están en constante formación”. Sin embargo, tanto ella como sus dos compañeras son “interinas eventuales, es decir, que no tienen plaza fija” y la estabilidad laboral, continúa, “es importante a la hora de atender la primera causa de muerte no natural en España desde hace más de diez años”.

González Álvarez indicó además que todo esfuerzo es poco ya que el suicidio no solo afecta al paciente, sino que también requerirá a futuro un apoyo psicológico a su entorno. De ahí, que todas las acciones marcadas por el área sanitaria III en este sentido planteen abordar el problema del suicidio desde diferentes ópticas y una de ellas es esa, precisamente, no separar al individuo de sus circunstancias sociales.

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