Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Terremoto en la industria auxiliar: Arcelor planea trocear los contratos de servicios

La siderúrgica busca candidatos para sus contratas desde el verano y el jueves ya traspasó a Eulen la limpieza que Daorje hacía en Veriña

Miguel Zorita Lees, delante de la sede central de Daorje. | Ricardo Solís

La multinacional Arcelor ha decidido trocear los contratos de servicios que lleva suscribiendo con el sector de la industria auxiliar asturiana desde hace más de medio siglo; o sea, no va a renovar el gran contrato (en torno a 90 millones) que explota Daorje desde el 1 de enero de 2010 y cuya prórroga hubiera sido posible a partir del próximo enero si ambas partes (la gran siderúrgica y la empresa que preside Miguel Zorita Lees) lo hubieran acordado. Pero no fue así.

Este jueves pasado, la gran firma auxiliar avilesina y las federaciones sindicales conocieron que el contrato de limpieza industrial de la planta de Veriña (sínter, parque de carbones...) dejará de explotarlo la compañía de Zorita a partir del próximo 1 de enero porque lo hará Eulen  (ahora tiene que comprar la maquinaria para llevarlo a efecto). “Esto supone que Daorje pierde entre el 18 y el 20 por ciento de los trabajadores destinados en la fábrica de Gijón”, destacaron fuentes sindicales. Esto es solo un adelanto de lo que se avecina.

El desmenuzamiento de la industria auxiliar que ha puesto en marcha Arcelor (comenzó a pedir ofertas a una veintena de empresas este verano a la vista del final inmediato de su compromiso con Daorje) se ve desde los sindicatos como “una vuelta al pasado”: porque el sector regresa al año 2005, a la atomización de los servicios y, según fuentes, consultadas, a las respuestas deficientes a las necesidades de la gran siderúrgica. La noticia ha caído como una bomba por las numerosas e inciertas consecuencias que puede acarrear.

Daorje, por ejemplo, cuenta con una veintena de empleados en uno de los hornos altos de Gijón; cuando hay que hacer la parada de mantenimiento, el personal que la empresa auxiliar tiene que mover allí es de casi dos centenares. Estos traslados eventuales son posibles porque la empresa de Zorita cuenta, actualmente, con alrededor de 1.500 personas; es decir, puede mover trabajadores de un taller a otro de manera efectiva y eficiente. Esto no sucedía, según señalan fuentes consultadas, en la época en que los contratos de las auxiliares estaban divididos en bloques (entre los años 2005 y 2009). Y a eso es a lo que parece querer volverse.

Todo estos movimientos, además, han empezado en plena negociación del convenio de la industria auxiliar, que es uno de los referentes de la economía asturiana (el sector completo –limpieza, transporte, seguridad– da empleo a más de 3.000 personas). Lo previsto es que mañana lunes se reúna la mesa de negociación formada este verano. Lo que sucede es que Daorje, según fuentes sindicales, está dilatando el encuentro por una razón: no sabe qué va a tener que explotar a partir del próximo 2022. Esto, la incógnita de lo que se acerca, es lo que ha puesto en guardia a todas las partes vinculadas a un sector fundamental en la economía asturiana, pero sobre todo avilesina (que es donde se concentra la parte del león).

Otro fleco de la “revolución” que se avecina son los llamados Acuerdos de Oviedo, que es el marco que regula el sector de las auxiliares desde comienzos de los años noventa. Es una mesa en la que se sientan Arcelor, las empresas auxiliares, los sindicatos más representativos y el Principado. El principal punto regulatorio es el de la lista de trabajadores que se benefician del derecho de la subrogación (pasar de una empresa a otra manteniendo los mismos derechos). El año pasado –el de la pandemia– las partes acordaron dejar para este diciembre la renovación de las listas de beneficiados (hay que cubrir plazas de jubilados, de fallecidos...) La parte social tiene preparada la reclamación que se va a someter a negociación de unos acuerdos que salieron de la gran huelga del sector del año 1992.

La siguiente gran huelga –paró las instalaciones de la gran siderúrgica– se produjo en 2003 y duró veinte días. Como consecuencia de aquellas movilizaciones, la gran siderúrgica decidió concentrar el negocio del mantenimiento en tres grandes bloques (además, del de la limpieza, la seguridad y el transporte).

Los tres grandes bloques funcionaron entre 2005 y 2009: fueron para Montrasa Maessa, para Montajes Nervión y la propia Daorje. El primer bloque tenía las baterías de Avilés y Gijón como principal explotación. En el segundo, estaban las instalaciones de Veriña y en el tercero, Avilés, menos el tren semicontinuo y las baterías. Según fuentes consultadas, Arcelor decidió en 2009 unificar los tres bloques más que por causas económicas, por motivos de índole laboral (para evitar conflictos en el sector y, consecuentemente, para poner orden en los servicios).

Lo que se prevé para las próximas semanas es un otoño de negociaciones largas y la consecuente entrada de empresas ajenas al sector de las auxiliares porque la decisión de 2010 contribuyó a laminar la constelación de sociedades que se dedicaban a atender las subcontratas de la gran siderúrgica, que además aprobó unas grandes inversiones para próximas fechas.

Compartir el artículo

stats