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El cumplimiento y respeto de los contratos con la ciudadanía

Las funciones institucionales y sociales de los partidos políticos

No es entendible una democracia sin partidos políticos ya que son los intermediarios entre el Estado y la ciudadanía, la sociedad civil. Las funciones que tradicionalmente han tenido los partidos políticos son de dos tipos: las institucionales y las sociales. Entre estas últimas destacaban la movilización de la opinión pública y la representación de intereses que lógicamente, para poder ejercer debidamente esta función es necesario que puedan vincularse con las aspiraciones y los intereses reales de esa sociedad.

Muchos somos los que decimos que los partidos políticos no pasan por su mejor momento. Por un lado, las suspicacias suscitadas con su financiación en su doble vertiente pública-privada, sobre si sus recursos en ocasiones tienen un uso inadecuado y por otra la desafectación de los ciudadanos con éstos podrían ser factores que contribuyan a esta crisis.

El ciudadano tiene la impresión de que los intereses que defienden no son los suyos realmente, o pueden tener la impresión de que defienden intereses variados y contradictorios y así cada vez los entiendan como menos útiles y más lejanos. Sin embargo, no puede entenderse Democracia sin pluralismo político. Su importancia en España ya proviene de su inclusión en el Título Preliminar de la Constitución Española, en concreto en su Artículo 6 que dice:

“Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos”.

Existe una regulación mucho más detallada sobre éstos en la Ley Orgánica 6/2002 de 27 de junio, donde se regula su creación, organización y funcionamiento, así como de su financiación entre otras cuestiones, siendo esta cuestión, la financiación, regulada con detalle en la Ley Orgánica 8/2007, de 4 de julio.

Posiblemente los partidos políticos no lleguen nunca a una democratización interna completa, pero configurar ésta como una meta ha de ser obligatorio.

Insisto, es incuestionable el papel de los partidos políticos como medio de participación de los ciudadanos en la vida política. El ciudadano ha de sentirse identificado con los estatutos del partido, pero sobre todo con el programa con el que se presenta cada uno, con el programa electoral. El fallecido Anguita hablaba de la necesidad de plasmar por escrito un programa, que una vez aprobado era ley, “lo de programa, programa, programa es por algo” solía decir. Por eso creo que Julio Anguita será siempre un político respetado, independientemente de las diferencias ideológicas, ya que era de esos políticos que no negociaba los principios.

El descrédito de los partidos políticos tiene unas causas muy concretas, y la solución pasa porque “lo importante es que lo más importante sea lo más importante” (Stephen R. Covey).

Y hablando de la función social de los partidos políticos, de que estos representen las aspiraciones e intereses de la generalidad de la ciudadanía y por supuesto del respeto a su programa electoral, a la ley que decía Anguita, viene a mi memoria de nuevo el debate del asturiano en nuestra comunidad, y sobre la posición de los diferentes partidos políticos. Me centraré en uno:

En el enlace del programa electoral de Foro del año 2019, colgado en su web: http://2020.foroasturias.es/autonomico2019/programa/, aparece sin lugar a dudas la posición de la citada formación sobre el asturiano, en concreto, en el apartado 4.2. sobre Cultura: Patrimonio Lingüístico: “Actualmente no existe el consenso social necesario que aconseje la reforma de nuestro Estatuto de Autonomía para incluir en su artículo 4 la oficialidad, tal como se recoge en el artículo 3.2 de la Constitución española”, detalla.

De todos es sabido es que si el asturiano es lengua oficial será gracias al único voto de Foro, de uno de sus diputados (de los dos que tiene actualmente la formación), que se ha ofrecido para completar la mayoría que necesita el PSOE para lograr la citada cooficialidad.

Independientemente de la posición que cada asturiano tenga sobre el tema en cuestión, lo importante es que una vez que el ciudadano elige el partido que quiere que le represente, lo más importante, es que el partido político cumpla con su programa electoral, que ha siso el instrumento para ganar la confianza del votante, para que ésta sea lo más importante.

Seguramente muchos al leerme piensen en otros ejemplos, simplemente quería representar lo que está sucediendo, los ciudadanos cada vez se sienten menos representados, menos identificados y sin duda todo tiene un por qué.

Anguita hablaba de ley, yo de pacto, tal vez por deformación profesional, aludo al “pacta sunt servanda”, o lo que es lo mismo, los contratos están para cumplirlos, para ser respetados. Con el voto del ciudadano se firma un pacto,” mi confianza por tu programa”. Y no cabe esgrimir la cláusula tan conocida en el mundo del derecho de “rebus sic stantibus” o, dicho de otro modo, mientras continúen así las cosas.

En el ejemplo dado “Foro y el asturiano”, creo que no cabe dicha aplicación porque las circunstancias no se han alterado tanto como para justificar el incumplimiento del contrato. El consenso social no ha variado tanto respecto al 2019, las circunstancias siguen siendo las mismas. ¿Por qué incumplir el programa?

Tal vez tengamos que terminar el artículo como lo empecé, los partidos tienen una labor social, tienen que recoger las aspiraciones de la sociedad, representar los intereses de ésta, sin embargo, en la actualidad se intenta desviar la atención, para no centrarnos en lo que realmente es importante, creando corrientes de opinión artificiosos y sirviendo a intereses que en nada coinciden con los intereses de la generalidad.

Si queremos reducir a la simplicidad lo que estoy exponiendo encuentro en Groucho Marx la mejor explicación cuando dijo: “Estos son mis principios y si no le gustan tengo otros”.

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