Opinión | balcón al muelle

No eran coreanos

El testimonio de los últimos campaneros vivos, los proyectos industriales en ciernes y el futuro del comercio local

A Isaac Bazán, que firma el exitoso documental "Campaneros", la cinta que narra las penalidades que vivieron los hombres que trabajaron en la cimentación de la gran factoría de Ensidesa en la comarca, le "toca la fibra" ver en el suelo, reducidas a escombros, las chimeneas y torres de carbón de las Baterías Avilés. El realizador del proyecto audiovisual que vio la luz en 2015 se dice "descendiente de coreanos", que era como dieron en llamar a los hombres que viajaron desde diferentes puntos de la geografía española para trabajar en el gran proyecto siderúrgico que hizo cuadriplicar la población avilesina en apenas dos décadas.

No eran coreanos

No eran coreanos / Covadonga Jiménez

Quienes llegaron de fuera y hoy se sienten como dos asturianos más, Alfonso Lareu y Tomás Navarro, –el primero, pontevedrés; el segundo, jienense– insisten en que no eran coreanos. "Los coreanos son ellos", dicen como señalando hacia Avilés desde la tercera planta del Valey Centro Cultural, en Piedras Blancas, donde este jueves volvió a proyectarse "Campaneros" y se celebró una mesa coloquio sobre el pasado, presente y futuro de la siderurgia.

Los coreanos eran los avilesinos, insisten Alfonso y Tomás. Porque ellos, que vivieron el desarraigo y las dificultades de aquel momento al sumarse a un proyecto laboral en el que vivieron "muchas cosas y ninguna buena", como certificó con humor Tomás Navarro, hoy vecino de La Luz, en el homenaje que le tributaron esta semana en Castrillón, vinieron con la intención de ser dos vecinos más de la villa. Con su primero salario como campanero, Alfonso, hoy afincado en Grado, compró su primer traje y zapatos y pagó a la dueña de la pensión donde se alojaba.

Sus palabras, además de emocionar al abarrotado auditorio del Valey, son memoria viva de una industria que está ahora diseñando su futuro. "La historia hay que contarla y los mejores protagonistas somos las personas que la hemos vivido. Que no se olvide Asturias de esto", reivindicaron los dos supervivientes de las campanas de Ensidesa, que no dudan en definirse parte importante de lo que "Avilés es hoy". Son dignos de todos los reconocimientos y ahora que se está definiendo el futuro de los últimos elementos salvados de la piqueta en el entorno de Baterías convendría tener presente esa historia. Javier Gancedo, exjefe del archivo documental de multinacional, habla de crear un "museo sostenible", algo modesto pero que sirva para recordar lo que fue.

De lo que se viene también se ha hablado esta semana con motivo de la jornada en torno a la descarbonizacion en el Niemeyer. Y en clave aparentemente favorable para la industria de la comarca, pues el Gobierno prepara una ley exprés para reducir la burocracia que facilitará que proyectos como el de Windar para los suelos de la antigua Alcoa no tengan que esperar la compleja maquinaria administrativa que demora hasta tres o cuatro meses trámites que ahora se activarán en apenas mes y medio, como los períodos de consulta o emisión de informes sectoriales.

Para avanzar en este sentido resultan óptimos los últimos avances en las conversaciones entre la Autoridad Portuaria de Avilés y la multinacional Windar Renovables para concretar los términos de la concesión de los suelos portuarios en los terrenos de la aluminera. Diciembre será, previsiblemente, el mes en que los contadores de pondrán a cero para iniciar la gran inversión en la margen derecha de la ría.

En tiempos ya próximos a las fiestas de Navidad y fin de año solo queda esperar que soplen vientos más favorables para el comercio local, que se den pasos también hacia la esperada transformación del sector a entornos más digitales, especializados, y atendiendo las nuevas formas de organización de la cadena logística. La clave pasa por tener un inventario cada vez más selectivo, un buen volumen de mercado y menores costos, con una buena administración logística del punto de venta. Es decir, reducir el costo sin perder el gusto. Y que vengan muchos más vecinos, como en tiempos de Ensidesa hicieron Alfonso y Tomás, a estrenar traje y ponerse en los zapatos de Avilés.