Opinión

La pérdida de las colonias españolas de ultramar

Se cumplen 125 años del fin de la soberanía española sobre Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam

Este año 2023 se cumplen 125 de aquella tragedia que aún hoy cuesta comprender y que mas valdría olvidar, pero acontecimientos históricos tan dramáticos como la pérdida de la soberanía de Cuba a manos del poder militar estadounidense, con la consiguiente pérdida de hombres y materiales, no pueden pasar inadvertidos.

No se puede decir que fuera muy acertada la actuación española en el tratamiento del conflicto independentista de Cuba, pero la intervención militar norteamericana fue descarada, desproporcionada, falta de la mas elemental ética política y diplomática, y sin el menor escrúpulo.

Empezando el análisis de los hechos por anteriores enfrentamientos, como el movimiento independentista de 1868, que termina con la efímera paz del pacto de Zanjón en 1877, ya se sabía que los independentistas contaban con el apoyo norteamericano, como se puso de manifiesto con el cargamento de armas incautado al buque "Virginia" en 1873.

Tras el Pacto, pasaron unos años de relativa calma, a pesar de la guerra chiquita y de los destacados líderes Antonio Maceo, José Martí, Máximo Gómez, Antonio Zambrana y otros que conspiraban e incitaban a la lucha armada. El 5 de febrero de 1895, estalló de nuevo el movimiento independentista, con tanta fuerza que España tuvo que enviar masivamente hombres y material bélico para contrarrestar el suministrado en barcos estadounidenses a los sublevados con el consentimiento del presidente yanqui Stephen Grover Cleveland. A pesar de todo, la lucha seguía con cierto equilibrio, manteniendo España unas relaciones no beligerantes con Estados Unidos, a pesar de la insurrección independentista de Filipinas en 1896, apetecida también por el presidente Grover.

Así las cosas, el 26 de enero de 1898, siendo presidente de Estados Unidos William McKinley desde el año anterior, entra en la bahía de La Habana el acorazado "Maine" sin ser invitado, y fatídicamente el 15 de febrero sufre una explosión que causa una masacre en la tripulación del barco. William MacKinley no dudó en achacar el accidente a los españoles.

Ante el gravísimo percance del "Maine", la reina regente María Cristina y el presidente de gobierno, Mateo Sagasta, fracasaron en todos los intentos de no romper las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y el 11 de abril MacKinley hace una petición a las cámaras para intervenir militarmente contra España en Cuba.

Cuatro días después, el 19 de abril, el gobierno estadounidense envía un ultimátum al gobierno de España para que en 48 horas abandone la isla. Justo a las 48 horas, el 21 de abril de 1898, Estados Unido declaraba la guerra a España en Cuba, movilizando un gran contingente de voluntarios al grito de "recordad el ‘Maine’", con poderosos efectivos navales y terrestres, extendiendo el conflicto a Filipinas, a donde dirigen la escuadra asiática dirigida por el comodoro Dewey, que el día 1 de mayo coge por sorpresa a la escuadra española en la bahía de Cavite y la destruye completamente.

En Cuba, la escuadra española, mandada por el almirante Cervera, se sitúa en el puerto de Santiago de Cuba, pero se ve bloqueada por la del comodoro Schley y por la de Sampson, que la dejaron fuera de combate el 3 de julio. Santiago de Cuba se rinde el 16 de julio, el 25 del mismo mes, se rindió Puerto Rico, tras un desembarco y tras cuatro meses de lucha heroica contra norteamericanos y mambises.

España acepta un alto el fuego el 12 de agosto que terminaría con la firma del humillante tratado de París, el 10 de diciembre de aquel fatídico año de 1898, en el que España renunciaba a la soberanía de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam.

En el paseo del Malecón de La Habana emergen dos monumentos dedicados: uno, a las víctimas del "Maine"; y el otro, al general Antonio Maceo. Y en Columbus, Ohio (USA) está el de William MacKinley, ante el cual aparezco yo en una foto de 1972, que aún conservo.