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José Granda, el hombre que mira fijamente las máquinas de Amazon

Mecánico retirado, acude cada día desde su casa a observar las obras en el polígono de Bobes: “Son una auténtica pasada”

José Granda, ayer, con la obra de Amazon en Bobes (Siero) a su espalda.

José Granda, ayer, con la obra de Amazon en Bobes (Siero) a su espalda. A. Illescas

En Bobes ahora mismo hay dos constantes. Una, el trabajo frenético de los operarios para construir la faraónica nave de la multinacional logística Amazon. Y, otra, la presencia de un observador, que llega cada día de pasear a las cabras y se detiene a mirar un buen rato las obras, en sesión matinal y vespertina.

Viene de Granda y se llama José Granda, valga la redundancia. Cuenta ese observador que mira fijamente a las máquinas que en el pasado, antes de jubilarse, fue mecánico y reparaba algunos aparatos similares a los que observa allí: “Trabajé 34 años con maquinaria de obras públicas. Eso es lo que me gusta y lo que hace que venga a verlas trabajar”, subraya.

Jubilado desde hace 11 años, la obra le pilla cerca y sin demasiada ocupación. “Vivo aquí al lado, donde estaba el club Models. Serán unos 500 metros de paseo. Voy a mover las cabras y después me acerco, a eso de las 10 de la mañana”.

“Trabajé 34 años con maquinaria; es lo que me gusta y lo que hace que venga”, explica

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Pasa un rato allí y va buscando los mejores puntos desde donde escrutar cada centímetro de los trabajos. “Mira qué pasada de máquinas, desde aquí se ve perfecto. Están colocando con las piloteras los postes bajo tierra que sujetan la estructura”, cuenta emocionado señalando a la enorme extensión de terreno desde un puente que permite una vista privilegiada.

Cuando la actividad se relaja un poco, se va a casa y regresa por la tarde, “a eso de las seis”. Luego ya regresa a su domicilio, desde donde ha disfrutado de espectáculo nocturno durante varias semanas: “Antes estaban haciendo turno de noche, ahora ya hace unos días que no, porque no sería posible sin luz y no la hay”, abunda.

José Granda mirando las obras de Amazon en el polígono de Bobes A. Illescas

Aunque pasa mucho tiempo allí, aún no se ha animado a hacer migas con los operarios. “Por desgracia no me dejan entrar dentro de la obra, lo tienen vallado”, lamenta. Sin embargo, sí que empieza a coincidir con otros habituales y con las decenas de curiosos que se acercan cada día por el lugar. “Yo soy el que está aquí todos los días”, señala, sacando un poco de pecho.

Su visita ya empieza a convertirse en rutina, pero eso no le quita la ilusión, ni evita que se sorprenda cada día más. “Es una auténtica pasada. Una obra de estas dimensiones, las máquinas que utilizan y al ritmo al que las manejan para tenerlo ya tan avanzado”, resume.

Para él no cabe duda alguna, la llegada de Amazon es “una noticia muy positiva”. Lo argumenta Granda recordando que el polígono de Bobes permaneció parado “un montón de años, más de diez” y que, si no fuera por la llegada de la compañía logística, “seguiría desierto por mucho tiempo, seguro”.

El efecto tractor que puede tener la empresa para otros inversores no es algo ajeno para el observador, que está convencido de que, tras Amazon, “llegarán seguro muchas más empresas”. Además, frente a las dudas que genera en algunos sectores el desembarco en Bobes del gigante de la venta online, Granda defiende el empleo que se creará: “Va a dar trabajo a muchísima gente. Creo que es algo muy bueno tanto para Siero como para Asturias”, concluye.

Tras una visita matinal a la zona más apurada de lo habitual, al amante de la maquinaria le toca ir a Oviedo: “Me van a poner un implante”, explicaba ayer. Vuelta a casa, a coger el coche y a la capital asturiana, donde se echa en una camilla y sigue viendo las obras en su mente: “A ver si puedo volver de tarde o cómo estoy más tarde”, se pregunta.

De cualquier forma, sí o sí, volverá a la mañana siguiente y a la siguiente y la sucesiva. Para él es su entretenimiento, es el hombre que miraba fijamente a las máquinas, tras pasear las cabras.

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