La reinvención de la huerta: Dolores Arranz y Fernando Ramos diversifican su actividad con el cultivo, venta, talleres, visitas a su finca y presencia en las redes sociales

Llegados de Madrid hace más de 15 años, estos agricultores en ecológico enamorados del lugar en el que viven y cultivan, señalan que su trabajo es su forma de entender la vida

Dolores Arranz, en su huerta.

Dolores Arranz, en su huerta. / Ana Paz Paredes

Ana Paz Paredes

Dolores Arranz y Fernando Ramos no se han planteado ni por un momento en abandonar la agricultura ecológica desde que dejaron atrás Madrid para dedicarse a este sector. Y eso que les ha pasado de casi todo desde que en 2009 se pusieron al frente de su finca Las Hortalizas del Valle, primero en el valle de Turón (Mieres) y después en Pruneda y Vega, en Nava. En esta última localidad están desde 2022.

Nadie como ellos para saber lo que cuesta emprender en el medio rural. "No sé qué contestar a si se puede vivir en el campo. Vivir sí se puede, pero vives en precario", afirma Arranz. "Estamos aquí porque no es sólo un trabajo, es nuestra forma de vida. Es nuestra manera de ver el mundo, pero ni mucho menos por negocio o por dinero. Aquí nuestro pago, nuestra recompensa, es el tipo de vida que llevamos, el entorno en el que estamos y porque nuestro trabajo nos sigue apasionando. Pero vaya, económicamente hablando, la cosa está negra", añade esta mujer para quien la dureza del trabajo en el campo no depende de las estaciones del año. "El invierno no es más ni menos duro que el verano. Nosotros en la huerta no pasamos frío. Te abrigas y ya está", explica, mientras observa cómo crecen los vegetales de temporada: coles, repollos, col picuda, lombardas, coliflores, brócoli, acelgas, espinacas, lechugas y puerros, entre otros.

Dolores Arranz, en su huerta, con su casa al fondo.

Dolores Arranz, en su huerta, con su casa al fondo. / Ana Paz Paredes

Durante los meses de confinamiento por la pandemia de covid, la pareja trabajó con una intensidad tremenda. Sin embargo, una vez terminado ese período, aquello acabó de repente. "Trabajamos el doble al mismo precio. Luego la gente desapareció y fue triste para nosotros aunque nunca olvidamos por ello el cariño y el agradecimiento con que nos recibieron", destaca esta mujer.

Y afirma que, con la subida de los precios de los alimentos en los últimos meses, ellos no han hecho ningún movimiento. "Incluso estamos ganando menos que antes. Los que subieron los precios fueron los supermercados. Y la gente asume que también lo hemos hecho nosotros, y no es así", subraya. Además del trabajo en la huerta, despachan sus productos en su tienda. Y aún le queda tiempo para grabar vídeos sobre la historia y origen de las plantas, sus propiedades, sus beneficios para la salud e incluso atractivas recetas, que emite en las redes sociales, y que están teniendo un exitoso seguimiento por la forma natural, directa y sencilla en que lo hace esta mujer enamorada de su trabajo, de la Naturaleza y del lugar en el que vive.

Dolores Arranz posa con varias calabazas de gran tamaño que tiene en su huertienda.

Dolores Arranz posa con varias calabazas de gran tamaño que tiene en su huertienda. / Ana Paz Paredes

"Los autónomos tenemos que hacer de todo. Cuando empecé con los vídeos, sentía mucho pudor. Pero, al fin y al cabo, me muestro como soy, y ya está", comenta Arranz. "Hay mucho postureo en esto. Yo no puedo salir ahí con un vestido blanco impoluto, melena al viento, cogiendo un tomate impresionante y brillante, en medio de la huerta. Yo es que así no estoy trabajando la tierra, vaya (se ríe)", prosigue esta emprendedora. "Pero si es verdad que es muy agradecido porque la gente te conoce y, cuando van a los mercados en Mieres o en Gijón, se presenta porque quiere hablar conmigo. Eso me permite ponerles cara a los que nos siguen en las redes", finaliza. Y matiza que "últimamente nos está subiendo la demanda en la página web". "Y bajando un poco en los mercados", añade.

Junto con su producción agrícola en ecológico, también realizan visitas guiadas a su instalación cuando llega el buen tiempo. Y en breve comenzarán a dar talleres de cocina, de aceites esenciales, de especias y de conservas de alimentos gracias a su capacidad para emprender. También atienden al público en su "huertienda". Con todo eso, Arranz es muy clara a la hora de aseverar que necesita sí o sí el campo. Para vivir de él y en él. "Hacen falta buenas conexiones, buenas infraestructuras, colegios y médicos en todos los núcleos pequeños rurales. Cosas que en España aún no hemos conseguido. Teniendo eso, la gente se va a al campo", sentencia.

Dolores Arranz muestra alguno de los cultivos en uno de los invernaderos de la finca.

Dolores Arranz muestra alguno de los cultivos en uno de los invernaderos de la finca. / Ana Paz Paredes