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Los hospitales de las Cuencas están al 60% de ocupación pese a la pandemia

El Álvarez Buylla y el Valle del Nalón constatan una caída a la mitad en las urgencias y tienen sus zonas dedicadas al coronavirus con espacio

Militares desinfectan la zona de la entrada a Urgencias del Hospital Álvarez-Buylla de Mieres.

Militares desinfectan la zona de la entrada a Urgencias del Hospital Álvarez-Buylla de Mieres. FERNANDO RODRÍGUEZ

Los hospitales de las Cuencas, el Álvarez Buylla de Mieres y el Valle del Nalón de Langreo, están salvando, por el momento, la fase más crítica de la crisis del coronavirus. El centro de Santullano se encuentra con una media global de ocupación del 60%, cifras parecidas a las de Riaño. El número de urgencias no relacionadas con el COVID-19 han disminuido en aproximadamente el 45 por ciento.

La crisis se está pasando con un esfuerzo enorme del personal. En Mieres, durante las últimas semanas, la ocupación del centro sanitario se ha mantenido en torno al sesenta por ciento. Hasta ahora, siempre con la prudencia por delante, solo se ha tenido que acondicionar una planta para enfermos de coronavirus. El hospital comarcal (del área sanitaria del Caudal, área sanitaria VII) recibe también pacientes de Oriente. Las urgencias, además, se han reducido a la mitad.

El Hospital Álvarez Buylla fue de los primeros en apoyar al HUCA para la gestión de la crisis. El día 19 de marzo, solo una semana después del decreto de estado de alarma, recibió a los primeros pacientes de COVID-19. Se acondicionó una zona de "despistaje", para las pruebas del coronavirus. Y se preparó una planta completa para los contagiados: la planta cuarta. La capacidad total de este piso está limitada a veinte pacientes, para extremar las medidas de seguridad y guardar las distancias entre los ingresados. El primer fallecimiento tuvo lugar el día 20: una mujer de 84 años que había sido derivada desde el centro hospitalario de Arriondas.

El hospital aún hoy cuenta con un protocolo en vistas de que la epidemia pueda empeorar. Escenario que, afortunadamente, cada día que pasa parece menos probable para los expertos en epidemiología. De hecho, el hospital de Mieres tenía previsto seguir reubicando pacientes para liberar casi todos los espacios para atender a los enfermos del COVID-19. Solo hay dos áreas que, ya desde un principio, plantearon no modificar: Pediatría y Psiquiatría.

Estaban más preparados, incluso para el temido colapso de la unidad de cuidados intensivos (UCI) en los hospitales asturianos. Según fuentes internas del Álvarez Buylla, la gestión tenía previsto acondicionar hasta cinco camas de cuidados intensivos. Un área de la que carece el hospital comarcal del Caudal.

Los pacientes también han cambiado durante las semanas más duras de la crisis sanitaria del coronavirus. Según los datos que manejan en el Hospital Álvarez Buylla, las urgencias cayeron hasta reducirse al cincuenta por ciento. En el Valle del Nalón, la reducción ha sido de al menos el 40%.

Una menor carga asistencial que ha dado un ligero respiro, dentro de lo posible, a los trabajadores que están en primera línea luchando contra esta amenaza sanitaria. Una dura prueba, también a nivel psicológico, que los profesionales de los hospitales están superando con sobresaliente.

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