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La pandemia dispara la ayuda alimentaria en Langreo: cien familias más en un año

La asamblea local de Cruz Roja recibió 271 solicitudes en marzo del pasado año y esta vez hay 368: “Mucha gente no había venido nunca”

Voluntarias de Cruz Roja en uno de los programas solidarios de la entidad.

Voluntarias de Cruz Roja en uno de los programas solidarios de la entidad.

La huella económica que deja la pandemia de coronavirus es cada vez más profunda y se hace especialmente visible entre los colectivos más vulnerables y en el listado de personas que reciben ayuda de las entidades humanitarias. Es el caso de la asamblea local de Cruz Roja en Langreo, que ha redoblado esfuerzos desde que llegó el virus para prestar apoyo. El programa de reparto de alimentos de la organización –Fondo de ayuda europea para los más necesitados (FEAD)– sirve como ejemplo. En marzo de 2020, un total de 271 familias de Langreo se beneficiaron de esta iniciativa. Para la campaña de marzo de este año, la ayuda llegará a 368 familias, 97 más (un incremento del 35 por ciento).

Silvia Martínez, presidenta de la asamblea local de Cruz Roja, esgrime que no hay tiempo para la relajación: “Pedimos a la gente que siga colaborando. Pueden hacerlo inscribiéndose como socios o haciendo donaciones. Nosotros estamos abierto a cualquier tipo de ayuda y ahora más que nunca. Necesitamos a la gente y necesitamos que se sepa lo que hacemos porque no se trata solo de la ayuda alimentaria. Hacemos muchísimas cosas”. Y añadió: “Nuestra ayuda llega a todos los colectivos. A cualquiera que lo necesita. Ese es el pilar sobre el que nos asentamos”.

La crisis sanitaria y su impacto económico ha sido el detonante del incremento de las necesidades, según expone María González, coordinadora de Cruz Roja Langreo: “Como asamblea local, nos sumamos en marzo al programa nacional Cruz Roja Responde, que surgió con motivo de la pandemia. Se incrementó el número de familias a las que la entidad estaba ayudando porque hubo un nuevo perfil de personas que necesitaban apoyo: trabajadores que se vieron afectados por un erte o familias que subsistían por la economía sumergida, que se hundió. Y también personas que estaba en una situación administrativa irregular. Surgieron nuevas necesidades que se sumaron a las personas a las que ya se venía prestando ayuda”.

Nuevas peticiones

Según González, hay “mucha gente que no se había acercado nunca a Cruz Roja y que tuvo que hacerlo. Ha habido similitudes con la crisis económica de 2008. Personas que estaban trabajando y que, de repente, perdieron su puesto. En aquella época fue la construcción y ahora, sobre todo, la hostelería. De aquella crisis no todo el mundo pudo volver al mercado laboral y ahora se han sumado otras personas”. Todo ello, prosiguió la coordinadora local de Cruz Roja, “sin olvidar los colectivos que ya teníamos antes y que seguimos atendiendo a través de las actuaciones de extrema vulnerabilidad como ayudas al alquiler, productos de higiene personal o vales para comprar en supermercados”.

La pandemia ya vació, pocos meses después de declararse, los almacenes de comida de la asamblea local de Cruz Roja de Langreo, una situación inédita en los últimos años. El aumento de las peticiones de ayuda alimentaria provocó que las reservas se agotaran y que la entidad tuviera incluso que destinar fondos propios para la compra de comida con el objetivo de atender problemas concretos. La organización humanitaria ha planificó en el mes de junio una gran campaña de recogida de alimentos no perecederos –bajo el epígrafe “Kilos de alimentos”– en la que durante cinco días recorrió siete núcleos de Langreo. La campaña se puso en marcha en Lada y Tuilla, y acabó en Riaño y Barros, tras pasar por Sama, La Felguera y Ciaño.

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