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Un "descontrol" de perros en las Ubiñas: los vecinos exigen un reglamento para los canes de turistas y lugareños

Critican que los visitantes “amansan” a los mastines pastores y llevan sus mascotas de paseo sin atar: “Generarán problemas de convivencia”

“Rufo”, un perro pastor en El Quempu, en el parque de Las Ubiñas. | A. V.

“Rufo”, un perro pastor en El Quempu, en el parque de Las Ubiñas. | A. V.

Los vecinos del parque natural de las Ubiñas critican el “descontrol” con los perros en el espacio protegido. Senderistas que “amansan” a los mastines pastores, “perritos” turistas que pasean sin atar y canes del propio parque “totalmente desorientados”.

El incremento de turistas, desde la explosión de la crisis sanitaria del covid-19, ha acalorado la polémica por la falta de gestión de los animales no salvajes dentro del parque. Por eso, los vecinos reclaman al Principado que establezca ya un reglamento que tengan que seguir vecinos y, sobre todo, visitantes. Otros espacios protegidos como Ordesa y Monte Perdido (Aragón), ya tienen en vigor esta normativa que incluye sanciones para incumplimientos tales como llevar un perro sin atar.

“El problema con los perros pastores viene ya de lejos”, explicó ayer la portavoz vecinal de las Ubiñas, Auri Villar. La figura del perro pastor que cuida de las ganaderías no aparecía recogida en los anteriores planes de gestión de las Ubiñas. Ahora, a la espera del nuevo documento, los vecinos critican que la situación se ha “descontrolado”. “Hay senderistas y otros deportistas, sobre todo gente que no conoce la montaña, que se paran a dar de comer o a acariciar a las crías de los perros pastores”, explican. Y añaden: “No entienden que esos perros están aprendiendo un trabajo, una labor, la de cuidar de una finca y del ganado”.

Otro problema: los perros que van de paseo sin atar. “Cada vez vemos más perros sueltos con senderistas, esto provoca problemas de convivencia y puede ser un riesgo para las ganaderías”, destacó Villar. Siempre se ha establecido, añadió, que “los perros de visitantes tienen que estar atados cuando pasean por el parque”. “Aún así, aquí no hay ningún documento que lo regule y esto traerá, sin lugar a dudas, problemas”, destacó.

No hay documentos. Ni siquiera el Instrumento de Gestión Integral (IGI), por el que ya llevan esperando más de un lustro. El Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) tumbó el anterior documento en base a la falta de una memoria económica. El Gobierno regional anunció que la tramitación del nuevo IGI sería rápida, pero el parque sigue “a la deriva”. “Se mantiene, en buena parte, gracias a la buena voluntad de los vecinos”, concluyó ayer Villar.

Pero para ellos también hay “rapapolvo”. Al menos, en lo que se refiere a las mascotas. El Ayuntamiento de Lena publicó recientemente un bando en el que advierten a los propietarios de perros, también a los de la zona rural, de la necesidad de hacerse cargo de “los excrementos de los animales”. “Hay pueblos que están llenos de cacas de perros, y eso no puede ser”, destacaron fuentes municipales. Es por eso que, tras este avisto, no descartan emprender otras acciones si no reciben una respuesta favorable de los vecinos: “Si no mejora la situación, comenzarán las sanciones”, afirmaron desde el Ayuntamiento.

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