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Los municipios de montaña de España reclaman potenciar las políticas forestales para prevenir incendios

EsMontañas, que aglutina a 274 ayuntamientos y liderada este año por Sobrescobio, exige a todas las comunidades autónomas apostar por el pastoreo y la gestión de los bosques

Quema controlada en Brañagallones. | L. D.

La Asociación Española de Municipios de Montaña (EsMontañas) reclama un cambio radical en las políticas autonómicas de gestión de los montes, con el objetivo de prevenir los incendios forestales, que en su mayor parte afectan a este tipo de territorios. El colectivo está integrado por 274 ayuntamientos de todo el país y este 2022 Sobrescobio ejerce como su capital. En Asturias 27 concejos pertenecen a este organismo, entre ellos Aller, Caso, Lena, Morcín, además del mencionado Sobrescobio, en las Cuencas. Entre las medidas que se reclaman, fomentar el pastoreo, los trabajos forestales y la agricultura. "Es la presencia de personas realizando actividades tradicionales de aprovechamiento de los montes lo que reduce la propagación de los grandes incendios".

Los municipios de montaña reclaman más política forestal para prevenir incendios

EsMontañas subraya que la mayoría de los grandes incendios se producen en áreas rurales y de montaña, "donde la población ha mermado considerablemente en los últimos años". Por eso, exige a las comunidades autónomas, incluyendo al Principado, "medidas en el tratamiento y gestión de la masa forestal, clave para que la propagación de las llamas sea la menor posible". El presidente de la Asociación, Marcel Iglesias, destaca que "el abandono del medio rural y el cambio climático están siendo los factores desencadenantes del aumento del riesgo de incendios". Pero va más allá, el colectivo piensa que se pueden hacer muchas cosas para prevenirlos, más de lo que se ha hecho hasta ahora. "Sin embargo, el monte ya no genera riqueza como antaño. Y hoy por hoy no hay una apuesta decidida por hacer política forestal real y efectiva".

La Asociación reconoce que la solución no es sencilla, pero pasaría por "la gestión activa de los bosques, la valorización de sus recursos y la generación de riqueza y puestos de trabajo en las zonas rurales". Deberían, añade Marcel Iglesias, tomarse algunas medidas de carácter , como "los desbroces en las zonas colindantes a las poblaciones, el mantenimiento y creación de cortafuegos y la mejora de las dotaciones de extinción". "La agricultura o el pastoreo", asegura EsMontañas, "son frenos perfectos para las llamas. Por ello "el abandono de las áreas rurales, lejos de beneficiar al medio ambiente, se convierte en un desastre para los ecosistemas". "No podemos evitar muchos incendios, pero sí prevenir que se conviertan en fuegos de consecuencias catastróficas", concluye Iglesias.

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