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Paco Clavel | Artista, estará el sábado en Mieres dentro de la programación del festival FIASCO.

"Nunca quise trascender ni ser famoso, eso es una horterada"

"En los años 80 todo era muy rompedor, mucho más que ahora, ahora vamos para atrás como vemos en los colegios mayores"

Paco Clavel. | Carolina Kowarik

Él estaba allí, pero no se ha quedado a vivir en el pasado. Paco Clavel, uno de los iconos de la Movida madrileña, sigue siendo el mismo, un tipo sin pelos en la lengua que no se ha instalado en la nostalgia. Nunca quiso ser famoso "porque es una horterada" pero lo es. Los jóvenes levantan la cabeza de sus teléfonos móviles cuando le ven por la calle y le piden un selfie. Paco Clavel estará el sábado próximo en Mieres dentro del festival FIASCO. Hablará en un vis a vis con Juan Sánchez en el Auditorio o oficiará como pinchadiscos a la medianoche en el bar TC28.

–¿Qué fue la Movida?

–Se ha magnificado mucho. España vivió un cambio radical de una dictadura a la apertura y la democracia y en Madrid hubo un tiempo en que la gente quería divertirse, salir y entrar. Fue realmente interesante. Éramos más jóvenes y cada uno tiene sus vivencias y es interesante conocer lo que se cocía aquellos años.

–¿No es un poco de nostalgia?

–No. Es un tiempo pasado del que se echan de menos muchas cosas. Me entristece mucho pensar en personas que ya no están como Tino Casal. Él salía mucho con Fabio McNamara y en su última etapa estuvimos muy unidos. Teníamos los tres un proyecto que se truncó con su fallecimiento. Íbamos mucho a la "Tate Tate Gallery" (nombre derivado del chocolate), un local de Chueca cuando Chueca no era nada, un sitio noctámbulo donde la gente ofrecía productos que se subían un poco al "coco". En la Movida había dos caras, había cosas divertidas y otras que no lo eran tanto. La cosa iba por barrios y había circuitos. Había un grupo en el que estaban Alaska, Carlos Berlanga o Las Costus, un petit comité. Influían muchísimo los locales. Yo era protegido en La Vía Láctea y estaba Rokola con la música en directo, pero había muchos más. Un día me llamaron a las nueve de la mañana para decirme que Bowie iba a actuar esa mañana en el Mora Sol, había locales que no han trascendido tanto y que eran muy importantes.

–Como "Libertad 8", que sigue siendo la meca de aquellos que quieren darse a conocer en la música y donde empezó usted.

–"Libertad 8" y "La Aurora", que fue la primera, era la sala a la que iba la izquierda, donde Almodóvar presentaba sus historias en cortos, donde empezaron Krahe o Sabina. Era un tiempo en el que ocurrían cosas.

–Usted trabajó en Radio Nacional.

–Las radios tuvieron un papel importantísimo. Hace poco estuve viendo la política de Bowie. Tuve oportunidad de conocerlo en Prado del Rey cuando yo trabajaba en la radio. Me firmó un disco. Programas como "Flor de pasión", de Juan de Pablos en Radio 3 fueron fundamentales para dar a conocer a los grupos de la Movida. Los medios de comunicación influían muchísimo. Ahora están las redes sociales y todo es de usar y tirar. Las redes son algo impresionante, alucino conmigo mismo, salgo a la calle y la gente me reconoce pese a que no estoy en los medios. Tiene acceso a hacerse fotos con los telefonillos esos.

–¿Qué piensa Paco Clavel cuando mira al pasado?

–Alucino bastante. Todo era muy rompedor, mucho más que ahora. Ahora vamos para atrás como vemos en los colegios mayores. Hay una involución y pese a la revolución de las redes la gente se ha vuelto loca.

–¿Qué nos queda de los 80?

–Un momento muy importante dentro de la música pop. Y una parte negativa, las drogas, la gente se pasaba porque no había información. Se fueron muchos grandes amigos. Perdimos a Enrique Urquijo, mucha gente se quedó en el camino. Mi gran amigo Germán Copini, Tino, de la manera que murió en aquel accidente, Javier Furia, de "Radio Futura". Queda lo positivo, que fue un tiempo rompedor muy divertido.

–Musicalmente no es que fuesen unos virtuosos.

–No, la gente no sabía tocar pero el público tampoco exigía tanto, no se esperaba exquisiteces. Tampoco los "Beatles" sabían tocar cuando empezaron.

–Decía antes que la Movida iba por barrios, también por clases sociales.

–Sí, claro. Los pijos también eran Movida. Estaban Berlanga y esos grupitos que eran hijos de papá. Luego estaba los heavis, que tenían mucho poder, era una movida dentro de la Movida. Pero en los locales había una mezcla de todo, podías encontrarte a un ejecutivo con un corbatón con un quinqui de Usera o un político. Por allí andaba Cristina Almeida y nos hicimos muy amigos, creo que fue ella quien me dejó el dinero para comprarle a Tino Casal la chaqueta que llevaba cuando cantó "Emborráchate" en el festival de Benidorm. Es maravillosa, ¿debería llevarla a Mieres?

–Sin duda.

–Es que Tino era una persona muy especial. No era de la Movida, él estaba por encima, era anterior.

–Usted tampoco era un jovenzuelo en los 80.

–No, no era una niña que había hecho la primera comunión el día antes. Yo de aquella estaba dando clase de inglés en un colegio a los hijos de Carmen Flores. Un día me paró por la calle Lucía Echevarría y me dijo que había sido profesor suyo. Yo tenía muchos amigos en el Conservatorio y un día hubo un encierro. Estaban Víctor Manuel y Ana Belén. Era en el Teatro Real y allí estaban ellos con su canción protesta, que estaba muy bien, pero nosotros empezamos a cantar "Corazón de melón", porque era un poco aburrido y había que divertirse.

–¿Siempre quiso llamar la atención?

–No, qué va. Yo no quería trascender, para nada. Nunca he querido ser famoso, me parece una horterada. Popular sí, porque la gente te conoce. Ojo, que yo tengo un carrerón. He grabado muchísimos discos, he hecho moda con Pepe Rubio, Alvarado. He hecho duetos con Almodóvar, Carlos Berlanga, Alaska o Susana Estrada. Lo que ocurre es que salías por la noche, veías a gente, te comentaba que iban a hacer no se qué en un local y que te pasases por allí. Otro punto de reunión muy importante era el Rastro, llegabas allí un montabas un puesto con cuatro cosas que llevabas y ganabas veinte duros para irte a tomar cañas, no era como ahora que necesitas licencia y papeles para todo. Recuerdo que le compré a Carlos Berlanga un disco de Carmen Sevilla. Aquello era una diversión continua, ahora la gente busca dinero y seguidores, nosotros era el día a día sin importarnos nada, no teníamos un duro, solo queríamos divertirnos.

–Usted fue un pionero.

–Sí, grabé el primer disco independiente. Lo hizo La Vía Láctea y lo regaló. Luego tocamos en la sala Sol y nos vieron los de CBS y nos ficharon. Ellos pillaban lo que estaba de moda, no tenían ni puta idea. De aquella estaban Camilo Sesto, Perales o Ana Belén, la gente que vendía cantidubi, y luego estábamos la gente que empezábamos y no invertían un duro en nosotros.

–Durante la pandemia hizo un espectáculo con Samantha Hudson.

–Sí. Hemos estado un año. Para la gente joven es muy transgresora. Claro, no conocen a Miguel de Molina, Antonio Amaya o Paco España, aquello sí que era gente rompedora. Los de ahora no han inventado nada, lo han adaptado a su época, que está muy bien pero la gente joven no conoce la historia.

–¿Cómo va su colección de discos? (tiene medio millón)

–Un poco agobiante. Soy muy fan del vinilo. Tengo cosas supercuriosas que no tiene nadie, pero no me interesan por eso sino porque son interesantes. Anoche estuve escuchando Juanito Valderrama cantando en francés, imagínate.

–¿Y la Movida en Asturias?

–Pues claro, empezando por Víctor Manuel cuando era yeyé. Tino, "Los Stukas", "Ilegales", Rosa María Lobo, Susana Estrada enseñando la teta delante de Tierno Galván mucho antes que Sabrina y otras. Asturias, patria querida.

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