Flores para Todos los Santos: los vecinos de las Cuencas recuerdan en los cementerios a sus seres queridos fallecidos

Miles de vecinos de los valles mineros acudieron a los camposantos

M. Á. G. / A. V.

Los cementerios de las comarcas mineras se llenaron este miércoles, como cada 1 de noviembre, de miles de personas que quisieron visitar y rendir un homenaje a los seres queridos que han perdido. En algunos casos con misas en los propios camposantos, en otros entre el silencio y la memoria y los murmullos de pequeños corrillos que se formaban.

Marisol Buselo fue una de las personas que se acercaron ayer hasta el cementerio de Sama. "No sé si será que ya no se hace la misa ni se reza el rosario en el cementerio, pero me da la sensación de que hay menos gente que otros años. También se nota quizá todo el tema de las incineraciones. Yo, en mi caso, seguiré viniendo mientras pueda".

Buselo acudió acompañada por su hijo Iván Suárez Buselo. "Quizá la tradición se pierde un poco con la gente joven y las condiciones del cementerio tampoco son las mejores para las personas mayores porque, a veces el suelo está resbaladizo", indicó el joven, que añadió: "Ya he visto aquí a gente caer, aunque han puesto una barandilla. Por ejemplo, mi abuela no viene por miedo a caerse".

Flores

Fermín Alonso fue uno de los mierenses que visitaba el camposanto ubicado en La Belonga, en Mieres. "Suelo venir todos los años, aunque no lo hago solo en esta fecha, sino que habitualmente vengo a cambiar las flores", explicaba este hombre ante la tumba de su padre. "Estos días cambia mucho la visión del cementerio, ya que todo está más colorido con las flores recién llevadas, y no como el resto del año", indicaba.

Junto a él, una familia también retiraba un ramo antiguo, colocando en su lugar una docena de claveles. Se quedaban mirando el nicho. En silencio. Seguramente recordando algún momento junto a su ser querido. Hoy está más presente que nunca.