Los ganaderos vislumbran el fin de la economía mixta en Asturias si se mantiene la protección de lobo

El Principado rechaza controlar la población de cánidos en Mieres e insta a las explotaciones del Llosorio a tomar medidas «preventivas» tras perder más de 150 reses en lo que va de año 

Ocho ovejas muertas por ataques de lobos en Pelúgano.

Ocho ovejas muertas por ataques de lobos en Pelúgano.

Una representación de los ganaderos del monte Llosorio, que recibe reses de Mieres, Morcín y Riosa, acaban de mantener una reunión con el director general de Planificación Agraria, Marcos Da Rocha. El resultado del encuentro ha generado un enorme desencanto en el territorio: “El Principado rechaza acometer ningún tipo de medida de control sobre la población de lobos”, señaló Chus García, uno de los portavoces del sector. Y es que el encuentro tenía como objetivo abordar el deterioro que la actividad ganadera está teniendo en la zona rural de la comarca del Caudal a causa de los crecientes ataques de cánidos salvajes. “Este año ya se han perdido solo en el Llosorio más de 150 reses”, apuntan los propietarios.

La administración autonómica ha verbalizado ante los ganaderos mierenses lo que a todos luces es una evidencia insoslayable. El Principado no actuará para controlar las poblaciones de lobo mientras el depredador permanezca incluido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre). Si bien el Principado, según lo trasladado a los ganaderos, espera que las alegaciones presentadas en este sentido puedan fructificar, la realidad actual es que la única solución que se plantea es que los propietarios tomen medidas “preventivas” para proteger a los rebaños: “Es una tomadura de pelo. A estas alturas no hay medidas preventivas eficaces, ya que los perros pastores se ha demostrado que no pueden parar la avalancha de lobos y tampoco ayuda en exceso encerrar el ganado por las noches, ya que los lobos se adentran en los pueblos hasta en pleno día”, señala Chus García. 

Los ganaderos calculan que, en el mejor escenario para sus intereses, el Principado no tomará medidas para reducir la población de lobos en la región hasta dentro de aproximadamente un año. Y eso en el supuesto de que finalmente la especie quede fuera del Lespre. “Hablan de proteger la cultura de las Cuencas, pero resulta que se están cargando la economía mixta en el territorio, una práctica que forma parte desde hace siglos de nuestra idiosincrasia como comunidad”, señalan los portavoces del sector. Hay ganaderos que han perdido casi la totalidad de sus rebaños. Es el caso del propio Chus García, que desde el verano ha perdido 17 ovejas. “El trabajo realizado durante décadas para recuperar una rama de la raza xalda se ha perdido casi de un día para otro. Nos sentimos impotentes y ultrajados”.

Los ganaderos del Llosorio tienen detectados al menos seis lobos en estos montes, con incursiones en los límites del territorio también de ejemplares asentados en el Aramo: «No pedimos la erradicación, sino un control de la población que la haga compatible con la actividad ganadera», apunta García. En los pueblos sostienen que la actual gestión del lobo está abocando al medio rural a la desertización: «Las administraciones no son conscientes de la labor del campesino y del ganado doméstico, que permite sostener un paisaje que, de seguir así, acabará tomado por completo por el monte».

La opinión pública

Las quejas del campo parecen ser entendidas por el resto de la población asturiana. La mayoría de ella rechaza la inclusión del lobo en el Lespre, al entender que ha provocado un aumento importante de su población y de los daños al ganado, y que ha agravado el problema de entendimiento entre las partes implicadas (gobiernos, ganaderos y ecologistas). No obstante, son también mayoría los asturianos, incluso en las zonas rurales, que opinan que no se debe erradicar al lobo, y que debe seguir estando presente en Asturias. Son dos de los principales resultados de un estudio realizado por las universidades de Santiago de Compostela y Oviedo, basado en las respuestas de 344 personas, a través de las redes sociales. Un 60,7% de los consultados se mostraron manifiestamente en contra de la inclusión del lobo en el Lespre. En los municipios rurales este porcentaje se situó muy por encima, en el 81,7%. Por el contrario, valoró positivamente la protección del lobo en Asturias el 18% de los encuestados. También en este caso el porcentaje varía de un 23,9% en las grandes ciudades a un 11,7% en los núcleos de población más pequeños.