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Carlos Cuesta

A contracorriente

Carlos Cuesta

Lucía, en su momento musical

La cantante felguerina Lucía Alonso Pardo, una voz elegante y directa que seduce

Es una de las voces más prodigiosas del momento musical español. Así como suena. Lucía Alonso Pardo domina muy bien su registro vocal y en sus interpretaciones nos acerca a las divas de la canción francesa o del musical de Hollywood en esa versión del Soul más refinado. Sus estudios de Arte Dramático en París y su preparación de la voz con renombrados profesores de canto han contribuido a forjar un talento por sí mismo innato. Cada vez que la veo actuar en público más me fascina, ya sea con excelentes Big Band como la de Arévalo o en grupos de música melódica y siempre con un estilo personal envolvente que atrae al espectador más exigente. Su voz elegante y directa seduce y causa una sensación de placer plástico y evocaciones de sueños encontrados que la transforman en una artista empeñada en hacerlo cada vez mejor. Ella se define como una obrera musical y entre sus consumadas apariciones en encuentros culturales y de ocio popular su garganta imposible anuncia destellos de filarmonía y solfa. Y Lucía en el escenario es todo melodía, concierto, cromatismo, ritmado y pasión polifónica. ¡Que es mucho!

Lucía, en su momento musical

Y esta joven felguerina con infancia y adolescencia en Laviana está emocionada con lo que hace –actuaciones, vídeos–, pero yo le insisto que tiene que ir a más y acercase al Olimpo matritense para alcanzar ese reconocimiento que en Asturias no tiene. Lucía es armoniosa en su vida y en sus actos y con su talento musical es de esperar que su trayectoria intensa sea pronto benevolente y logre el bemolado consonante que merece.

Escuchar su voz es música real y observarla en pleno concierto es alcanzar la emoción y el sentimiento escénico. Y Lucía Alonso Pardo en su imagen y representación es sencillamente natural y todo un retrato de las mejores cantantes de la tradición francesa o norteamericana. Ahora es su momento.

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