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José Manuel Ibáñez

Turbulencias

La cercanía de las elecciones autonómicas y municipales ha puesto ya en ebullición las calderas de los diversos partidos que optan a consolidar o mejorar sus opciones.

"¡Al suelo que vienen los nuestros!", decía en sus tiempos el Ministro Pío Cabanillas, sintetizando que el peligro venía de las propias filas.

Actualmente nada ha cambiado, dando comienzo las luchas internas, con descalificaciones, navajeo, y sacar a la luz la porquería que tenían bien guardada a la espera de que llegasen estas fechas. Una especie de todo vale con el objeto de descabalgar los actuales y ocupar su lugar.

En algunos partidos los enfrentamientos han comenzado ya, y resulta lógico que al final, aunque la propaganda oficial trate de edulcorarlos al máximo las heridas van a ser imposibles de cicatrizar.

Las luchas internas más visibles ahora se sitúan en Gijón y Oviedo entre el aparato del PSOE, con fractura gruesa entre los que pretenden seguir y los que disconformes exigen primarias –Gijón– buscando ambos apoyos puntuales.

En Oviedo son evidentes las tensiones ante lo que parece la "promoción" de una candidata que no gusta a una buena parte de la militancia.

Por las Cuencas aunque se observan leves movimientos parece que todo está bastante tranquilo, aunque al final no se descarta que estalle alguna sorpresa llamativa, dándose por hecho que Aníbal renovará en Mieres, y la coalición de Unidas por Llangréu deberá buscar candidato para sustituir a Jesús Sánchez, del que debo decir en su favor que en las elecciones que ganó, y en la siguiente, fue el único que en la mañana posterior a primera hora lo encontré tirando de escalera retirando la propaganda electoral, ejemplo que otros deberían seguir y no dejarla pudrirse. Y ya muy a última hora en el PP asturiano donde todo parecía una balsa de aceite, vuelven las luchas a cara de perro por el poder.

Las turbulencias ya están aquí, y con ellas un posible tsunami que engullirá a muchos, y se salvarán los que mejor sepan "nadar"… entre dos aguas.

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