Suscríbete La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Manuel Aurelio San Martín

Choren, siempre estarás en nuestros cafés

La huella dejada en Langreo por María José Bartolomé, fallecida la pasada primavera

Aunque ya han pasado algunos meses desde que te fuiste, seguimos arrastrando la pena.

Seguimos consternados todos y todas, tus compañeros y compañeras, todos y todas a quienes nos querías. Después de tanto luchar contra una cruel enfermedad, fue ella quien te venció. Y no porque tú no pusieras de tu parte todas las armas para combatirla, sino porque las cosas se torcieron.

Fue el 17 de mayo cuando nos dieron la malísima noticia del fallecimiento de nuestra querida compañera María José Bartolomé Choren, una persona muy querida en todos los sitios por donde pasó. Era una trabajadora infatigable y una persona muy amiga de hacer favores a todo el mundo, como bien saben en la gerencia del Hospital Valle del Nalón, donde desempeñó de manera impecable toda su trayectoria profesional. Y qué vamos a decir nosotros, los socialistas y las socialistas, no solo de Langreo, sino que casi diría de todo el mundo.

María José, ¿te acuerdas de aquella vez que visitamos el Parlamento europeo en Bruselas? Qué bien lo pasamos. Nos enteramos del funcionamiento de las instituciones europeas, pero yo recuerdo sobre todo cómo lo disfrutamos. ¿Cómo no te vamos a extrañar?

En nuestra agrupación socialista de Langreo desempeñabas las labores de jefa de contabilidad, que es una tarea muy complicada en estos tiempos. Pero hacías un montón de cosas más y no quisiera olvidarme de ninguna, de tus días como interventora y apoderada cuando había elecciones, de tu implicación en las manifestaciones, de tantos compromisos.

No hace mucho que me crucé en la calle con María, tu mamá. Como es lógico, me paré a charrar con ella. Pobre, estaba deshecha. Se acordaba de cómo subías de La Felguera a Sama para tomar un café con los compañeros y las compañeras. Te animaba y te daba fuerzas. No dejaste de hacerlo ni siquiera cuando ya estabas muy malina.

María José, siempre tendrás tu sitio reservado entre los compañeros, las compañeras. Nos querías y siempre te recordaremos con cariño. Cómo no te vamos a echar muy en falta aunque el tiempo pase.

Descansa en paz. Nos veremos en la otra vida para tomar un café.

Compartir el artículo

stats