tinta fresca

Los gritos del silencio

Eva Monzón se mete en "Tras la realidad" en las vidas de los seres más vulnerables: los hijos

Tino Pertierra

Tino Pertierra

"Tras la realidad" narra dos días en la vida de un niño que va contando, a su modo, lo que vive. Lo explica su autora, Eva Monzón: "Lo que el pequeño deja entrever, mientras narra, es inquietante, sobre todo, porque lo cuenta desde la ingenuidad, sin entenderlo del todo. La narración se alterna con la voz de su madre de acogida que nos muestra el otro lado, el adulto, el que sabe lo que ocurrió. Los dos protagonistas, cada uno inmerso en su propia realidad, van pautando lo que sucede, lo que sucedió. Lo que pasará. Lo ocurrido se va entresacando de sus rutinas, sus pensamientos, sus vidas unidas por una realidad común, a pesar de estar alejadas por los distintos enfoques y edades. Nos cuentan lo que rompió sus mundos para reordenarlos de nuevo". Y en eso están: "Sabremos qué fue lo que les trastocó la vida, cómo se gestó, al juntar los distintos elementos del drama que nos irán dando. Tanto el niño como la mujer están inmersos en el presente, en esos dos días decisivos, donde ella tiene que darle la vuelta a la realidad, ir tras ella, para poner las cosas en su sitio, dejar de estar a destiempo de lo real. Si se atreve".

Él: "Siempre en su propio universo, los vive con la intensidad y curiosidad absorbente con lo que lo hace todo. ‘Tras la realidad’ es el intento de poner orden en el caos de las acciones hechas, de redimirse por lo no hecho, de buscar una segunda oportunidad sabiéndola inútil, pero necesaria para seguir viviendo".

Intenciones: "Meterse en la piel de los más vulnerables: los hijos. De los que están cerca y pueden hacer algo para evitar lo que, por lo general, nadie evita, quienes ven el deterioro: los familiares, los amigos. Los que piensan que igual no es tan urgente. No es fácil calibrar el peligro cuando sucede entre cuatro paredes, invisible. No es fácil enfrentarse a estas situaciones. La sociedad, los medios para frenarlo, siempre saturados y a destiempo. Situaciones complicadas. Cada una es un mundo".

Monzón no busca "ni juzgar ni acusar, de hecho, jamás se cuenta directamente lo que sucedió. Lo que quiere es meterse en la mente de dos personas cercanas al drama diario: el hijo, la amiga y familiar. Quiere que se sepa cómo se sienten después, cuando ya no se puede solucionar nada: la culpa, el desarraigo, la pena, la negación… Estos dos personajes tienen sus mundos propios, un entramado social y emocional desde donde evolucionan y se mueven. La violencia tiene muchas manifestaciones y el silencio es una de ellas. Un silencio que puede venir del miedo, de la cobardía, del egoísmo, de la propia ceguera. Todos estos silencios están en una novela hecha de lo que no se dice. De silencios". El contraste de los dos mundos, niño y madre , "ayuda a meterse en una situación que se irá mostrando poco a poco, sin surgir del todo. Es ese vislumbrar lo que jamás se ve, oír esos silencios, lo que ‘Tras la realidad’ busca".

Tras la realidad

Eva Monzón

Extravertida editorial, 200 páginas, 18 euros