tinta fresca

El detective andante

Luis García Jambrina convierte a un titán literario en investigador con "El primer caso de Unamuno"

Tino Pertierra

Tino Pertierra

A Luis García Jambrina, Unamuno siempre le ha parecido un personaje fascinante. En su nueva novela, "El primer caso de Unamuno", el autor de "Niebla" se verá obligado a investigar una serie de crímenes en la Salamanca de 1905. "Unamuno es múltiple y poliédrico", señala, "incatalogable e imprevisible, y en eso reside buena parte de su gracia e interés. Muestro al gran escritor, rector e intelectual, pero también al marido, al padre de familia, al profesor, al enamorado a su pesar, al caminante infatigable, al investigador en pos de la verdad, al rastreador de enigmas… En definitiva, un personaje muy complejo y lleno de paradojas. En mi novela, Unamuno es un detective muy peculiar, concretamente en lo que yo llamo un ‘detective andante’. Es alguien que de manera inesperada tiene que lanzarse a la aventura de investigar unos crímenes, de desfacer entuertos en definitiva, como hacía don Quijote, que es el personaje literario con el que Unamuno más se identifica y al que más admira. Se trata, pues, de un cruce de detective y caballero andante".

Como buen caballero andante, "tendrá su enamorada, que, en este caso, tiene algo de mujer fatal. Se trata de una joven anarquista catalana llamada Teresa Maragall, un personaje muy ambiguo, con el que nunca se sabe por dónde puede salir. Al final esta le dará a don Miguel una importante lección de vida. Su ayudante es un joven abogado, Manuel Rivera, fiel cumplidor de la ley y defensor de causas perdidas o, al menos, difíciles. Es una especie de contrapunto del protagonista. Este personaje equilibra un poco el de Unamuno, con el fin de que este no se desmande demasiado. Es algo así como Sherlock Holmes y el doctor Watson, pero también como don Quijote y Sancho; de modo que se irán contagiando el uno del otro y acabarán forjando una gran amistad".

Es una obra de ficción, "pero el trasfondo es histórico y tiene una base real relacionada con la cuestión agraria y el problema del campo en la España en la Restauración. La novela parte de dos hechos que en ella aparecen amalgamados. El primero tuvo lugar en el otoño de 1905 en el pueblo de Boada. Todo lo que se cuenta sobre la carta que los vecinos envían al presidente de Argentina mostrándole su deseo de emigrar, así como sobre los polémicos artículos de Maeztu y Unamuno, es real. También lo es la enorme repercusión mediática y política que la noticia tuvo en España. Por otro lado, los asesinatos que se narran en la novela son inventados, pero el primero de ellos está basado en uno que tuvo lugar veinticinco años antes de lo de Boada en un pueblo cercano, Matilla de los Caños del Río; un asunto del que también habló Unamuno. Ambos hechos están vinculados con la situación económica y social del campo salmantino en ese momento". Es, afirma, "mi novela más negra y detectivesca y está llena de misterios y puntos de giro".

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El primer caso de Unamuno

Luis García Jambrina

Alfaguara, 288 páginas, 19 euros