Las "gotas de silencio" de Fernando Menéndez entre Italia y España

Dice el autor que "No hay evidencia más evidente que la sombra humana", y ahora esa sombra se proyecta de una lengua a otra, al traducirse

Silverio Sánchez Corredera

Tenemos en las manos un producto editorial singular, un cuaderno bilingüe con doscientos diez aforismos de Fernando Menéndez, con un diseño de cubierta e interior del mismo autor, seleccionados y traducidos al italiano por Fabrizio Caramagna, Anna Antolisei y por el poeta mismo, y divididos en "gotas de la mañana" ("gocce della mattina") y "gotas de la tarde" ("gocce della sera"), bajo edición en Sannicola y Copertino (Italia) al cuidado de Donato Di Poce y Stefano Donno.

El aforismo, menesteroso para la filosofía, pues parecería que solo le es dado señalar a lo lejos la verdad a la que tiende, y desnudo para la literatura, pues parecería que solo quisiera volar a ras de tierra, no renuncia a hermanar ambas indigencias con su ropaje: el del certero y bello decir. Y cuando estas dos formas extremas de pobreza consiguen fusionarse con su polo opuesto, con lo más rico del lenguaje (sus sentidos sublimes), entonces el aforismo nace con nobleza propia. Por eso, Anna Antolisei ha podido decir en el Prefacio que "A pesar de 2.500 años de historia ininterrumpida e intensa a sus espaldas, parece que la ‘forma breve’ literaria aún tiene algo que decir".

¿Qué hay tras el trabajo del aforista?, ¿qué podemos ver en esta última selección? Cada aforismo se escribe de uno en uno, en una soledad irremediable. Pero el receptor, aunque también los experimenta aislados, puede igualmente buscar ecos que se repiten, como, por ejemplo, tratando del amor, y encontrar así lo que tiene de dionisíaco y, entonces, "La pasión es el vértigo de la libertad", lo que tiene de proyecto y, entonces, "El amor es una caligrafía en el horizonte" y lo que tiene de vivencia, y, entonces, "El amor es un pliegue por donde llega la luz". Además, el aforista no puede cansarse en su tarea gota a gota (y verso a verso), si quiere empapar lo suficiente, y de ahí que surja esta selección en italiano o las llevadas a cabo en España por José Ramón González o por José Luis Trullo. El aforista, si es suficientemente constante, puede incluso diseñar un estilo muy bien bruñido, forjado en innúmeras batallas, como sucede en este caso, cuando repasamos desde "Biblioteca interior" (2003) hasta "La eternidad del instante" (2022) y la presente "Gocce di silenzio" (2023), pasando por "Dunas", "Hilos sueltos", "Tira líneas", "Salpicaduras", "Artificios", "Los sueños de las sombras", "Tempo di silencios" y "Fingimientos"… Pero aún hay más, el aforista, fácilmente hipercrítico consigo mismo a sabiendas de que "Todo poeta necesita su armario de la vanidad", teme que de mil aforismos, solo cien sean apropiados, y solo diez vayan a ser recordados, tal vez este: "Cuando sientas la presencia de la ausencia, te estás enamorando de la muerte".

Tras esta labor acumulada, convertida en un arte, entre la técnica, la filigrana y la poesía filosófica, a veces vienen los reconocimientos (habitualmente post mortem), en ocasiones aún en vida, como le sucede a nuestro autor, con premios en Líbano, en Rumanía… y con un denso intercambio de trabajo poético compartido con aforistas italianos, franceses, portugueses, españoles…

Pero no nos olvidemos del anónimo lector, que hará sus propias valoraciones, pues "Todo creador es abandonado por su obra de arte". Veremos así quien estime mucho el decir recto, claro y distinto, y apunte entonces evidencias como "La maldad puede llegar a ser una perfección humana" o "Buscamos consuelo y encontramos abismos". Pero habrá quien, más que el apotegma, prefiera un dicho más oblicuo, más quebrado o paradójico y anotará "Una palabra me vino, una idea se fue" o "No hay sueño exento de materia". Y habrá quien, tal vez devoto de la poesía, guste de enfrentarse a lo enigmático u oscuro y entonces reescriba: "Hablar es partir a los anocheceres del lenguaje" o "La felicidad, como el fuego de la luz, mejor en la oscuridad". Todavía vendrá alguien a decir que prefiere los aforismos que rescatan la pura musicalidad semántica, al leer "Un pensamiento como un bosque de pájaros".

Y, en definitiva, cuál puede ser el mensaje de despedida, quizá ¿"Viajar, moverse para no llegar"? o más bien que "El rumor de la música es insondable", y si la palabra se hace música entonces "La obra de arte circulará inédita", e inédita significará para que cada uno la reedite.

Imagen Gotas de silencio, italiano, FM

Imagen Gotas de silencio, italiano, FM / .

Gocce di silenzio / Gotas de silencio

Fernando Menéndez 

Traducción de Fabrizio Caramagna y Fernando Menéndez

Quaderni del Bardo, Edizioni di Stefano Donno, 104 páginas, 15,60 euros