22 de junio de 2017
22.06.2017

Fuertes toca la cumbre

El gijonés puede convertirse el lunes en árbitro de Primera División, 21 años después de su debut como colegiado

22.06.2017 | 01:42

El arbitraje asturiano está cerca de recuperar a un representante en Primera División tras tres años de ausencia desde la retirada de César Muñiz Fernández. Pablo González Fuertes (Gijón, 8-6-1980) es uno de los mejor colocados para figurar como uno de los colegiados que ascienden de categoría en la lista que dará a conocer el Comité Técnico de Árbitros el próximo lunes. El gijonés puede dar el salto tras cinco campañas en Segunda División, a la que accedió tras completar ocho temporadas en Segunda B.

La buena valoración con la que cuenta entre los miembros del Comité Técnico de Árbitros y su progresión en las últimas campañas hace que González Fuertes esté entre los favoritos para hacerse con una plaza en Primera División. Es discípulo de Manuel Díaz Vega, Enrique Mejuto González y César Muñiz, incluso con los dos últimos incluso coincidió sobre el campo. Ejerció como cuarto árbitro con Mejuto en dos Madrid-Barcelona, duelo en el que también repitió presencia junto a César Muñiz, en partido correspondiente a Copa del Rey.

Curtido en escenarios exigentes, González Fuertes confiesa que uno de los que más le marcó fue, curiosamente, en su etapa en Tercera División: el gijonés fue el encargado de dirigir el primer enfrentamiento entre el Oviedo y el ACF en el Tartiere. Además de marcar un récord de asistencia en la categoría, aquel partido era especialmente complicado por el clima que rodeaba el duelo, en el que un Oviedo sumido en deudas buscaba resurgir ante la amenaza de otro club creado para asumir la hegemonía en la ciudad.

Una charla del Comité Asturiano de Árbitros ofrecida en el Instituto Jovellanos tuvo la culpa de que González Fuertes, estudiante de este centro gijonés, diese el paso de iniciarse en el mundo del arbitraje. Fue hace ya 21 años y su decisión no fue muy bien recibida en casa. Sus padres estaban preocupados por lo poco agradecida que resultaba la labor arbitral a nivel social y todo lo que podría suponer para Pablo, que por entonces era un chaval. Recién cumplidos los 37, González Fuertes está más cerca que nunca de la máxima categoría del fútbol español.

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