02 de abril de 2018
02.04.2018

Clase de Cortina en el pavés

"He demostrado que puedo estar delante", asegura el gijonés tras mantenerse escapado 150 kilómetros en Flandes

02.04.2018 | 01:37
Iván Cortina, durante uno de sus pasos por el pavés belga, liderando la carrera.

"Reventado, pero contento". Así cruzó el gijonés Iván Cortina la línea de meta Oudenaarde tras convertirse en uno de los protagonistas del Tour de Flandes, una de sus carreras favoritas. Cortina estuvo durante más de 150 kilómetros en la escapada del día -desde el kilómetro 70 hasta el 220 aproximadamente-, se dejó ver y mucho, coronó en primera posición el histórico muro de Kapelmuur y fue el último de la fuga en ser cazado en una de las cunas por excelencia del ciclismo mundial en cuanto a clásicas se refiere.

El ciclista del Bahrein-Mérida sorprendió a quienes no le conocían y dejó patente que está llamado a ser el máximo exponente español en este tipo de carreras a corto plazo y poder recoger el testigo en un futuro del espectacular Alejandro Valverde. Su pasión por los pavés ya estaba incrustado en su mente, pero aún más tras la lección aprendida en la jornada de ayer en la que se impuso Niki Terpstra (Quick-Step) por delante de Mads Pedersen y de Gilbert, segundo y tercero, respectivamente.

La pasión del joven Iván Cortina ya no conoce límites por una carrera que le enamora y en la que en entrevistas pasadas le enganchó por medio del español Juan Antonio Flecha, que ayer se deshizo en elogios hacia el asturiano. Cortina levantó la gran admiración del público y, pese a que acabó la prueba en trigesimo séptima posición a 3.40 minutos del vencedor, fue uno de los grandes protagonistas de la jornada. "He demostrado que puedo estar delante, di un paso al frente al poder entrar en la fuga y lo que en otras clásicas esta temporada había sido la suerte por caídas o pinchazos inoportunos, esta vez la fortuna me sonrió para poder meterme en la fuga del día", analizaba el ciclista después de tomarse un respiro al cruzar la meta. Por su mente se colaban mil imágenes para el recuerdo, rodeado de una atmósfera ciclista espectacular entre el pavés y el calor de los aficionados, pero al final "me flaquearon las fuerzas". Y es que la ambición de Cortina no conoce límites, la lección aprendida ayer en la clásica belga fue de alta escuela para mirar al futuro con optimismo. El gijonés regresa hoy a Asturias con "un cúmulo de emociones" que le dan fuerzas para preparar su próxima carrera en las carreteras de la región. Su próxima parada le llevará a disputar la clásica más dura, la Paris-Roubaix, su prueba favorita. La competición será el próximo domingo 8 de abril, y en ella Cortina ya contará con una nueva clase aprendida en sus piernas para seguir situando su nombre en boca de todos pese a sus 22 años, confirmando que la promesa ya pedalea con fuerza en el presente.

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