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Culé Moyáu

Fidias, el perfumista y Jordi Alba

El historiador Plutarco, autor de las imprescindibles y modernísimas "Vidas paralelas", decía que en Grecia ningún joven de bien quería ser Fidias o Policleto, aunque esos mismos jóvenes admiraran la estatua de Zeus en Olimpia, obra de Fidias, y el Doríforo de Policleto. Del mismo modo, los jóvenes griegos de buena familia (es decir, ricos) apreciaban los perfumes, pero consideraban a los perfumistas innobles trabajadores manuales. Después de ver el partido entre el Barça y el Celta, estoy convencido de que pocos jóvenes culés quieren ser Jordi Alba, aunque sin duda admiran sus carreras por la banda, su constante ofrecimiento, sus centros siempre con sentido y su mágica conexión con un tal Messi. Asimismo, los jóvenes culés de buena familia (es decir, ricos en títulos porque han crecido en la era de Messi) aprecian el aroma de peligro que desprende el juego de Jordi Alba, pero consideran a los perfumistas como Alba, Semedo o el mismo Sergio Busquets como simples trabajadores manuales. ¿Es compatible admirar una escultura de Fidias y una jugada de Jordi Alba al mismo tiempo que miramos a Fidias y a Alba por encima del hombro? Las circunstancias de la Grecia clásica nos permiten entender la falta de consideración que los griegos tenían con los artistas, pero no hay manera de comprender por qué los futbolistas como Jordi Alba suelen ser tratados como un joven griego trataría a su perfumista.

No conservamos ninguna estatua original que se pueda atribuir con seguridad a Fidias y a Policleto, aunque sí hay estatuas de época romana que son copias de obras originales de estos escultores griegos. Puede que dentro de unos años, y no muchos, la memoria culé no conserve ninguna jugada de Jordi Alba, pero sí hablaremos de las copias que otros futbolistas harán del juego de Alba. La historia del arte y la historia del fútbol tienen estas cosas. A los futboleros nos gustan los perfumes y olvidamos a los perfumistas. Echaremos en falta al Doríforo ("portador de una lanza") de Jordi Alba cuando tengamos que conformarnos con una copia romana, y añoraremos el aroma de las carreras de Jordi Alba por su banda cuando nos falte el perfumista. De momento, Messi tiene a un costado un artista y un perfumista de época. Disfrutemos.

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