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"Me cambió más mi hijo que los 'Balones de Oro'; veo a Thiago y me olvido de todo"

Enero de 2013. El futbolista argentino sube a una pequeña sala de la ciudad deportiva del Barcelona, donde hay un sofá. Y un "Balón de Oro", traído del Museu del club azulgrana. Tras una larga y relajada charla, Leo Messi accede, al principio con dudas, luego con complicidad, a recostarse sobre tan dorada pelota y cerrar los ojos. "Me ha cambiado más mi hijo que los 'Balones de Oro' conquistados. Antes me llevaba la bronca a todos los lados si las cosas no salían bien. El crítico número uno de Messi es Messi. Ahora llego a casa, veo a Thiago y me olvido de todo. Por mi manera de ser, cuando no me salían las cosas, no era fácilmente soportable, lo sé [risas]. Pero él lo cambió todo. Antes no era fácil acercarse a mí cuando estaba enfadado", decía el padre de Thiago tras levantar su cuarto "Balón de Oro", superando a Cruyff, Platini y Van Basten, sin saber que aún besaría dos más.

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