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Al Sporting sólo le falta el gol

Los gijoneses perdonan al Mallorca en la mejor primera parte de la temporada y suman un punto tan valioso como escaso para los méritos del equipo

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El partido entre el Mallorca y el Sporting, en imágenes LOF

Sin chequera y con la menor cifra de fichajes en años, el Sporting de la quinta del colegio La Asunción es capaz de minimizar a los mayores presupuestos de la categoría. Lo demostró ayer en Mallorca, donde durante la primera parte superó con claridad al equipo que sigue haciendo

Se escapó la oportunidad de recuperar la plaza de ascenso directo. Volverá. Al menos, si el Sporting sigue fiel a esa imagen de crecimiento de la que fue testigo su paso por Son Moix. Con una convocatoria de mínimos en lo numérico, rescatando por el camino a descartes como Neftali, los gijoneses dieron una imagen de conjunto compacto, conocedor de fortalezas y debilidades propias y ajenas, ante el segundo clasificado, que venía de encadenar once jornadas sin conocer la derrota de doce disputadas. Lo tuvo en la mano el conjunto de Gallego, que no falló, una vez más, en su lectura en la previa del partido al pedir afinar la puntería. El Mallorca suele conceder poco, y el Sporting creó dos muy claras en la primera parte. Aitor García remató demasiado centrado una gran triangulación iniciada por Djuka y continuada por Manu. El serbio tuvo la siguiente con Aitor como asistente pero, empeñado en utilizar solo la diestra, cedió los centímetros justos para rematar sobre la entrada de un defensa, que desvió lo justo para ver el balón torcerse en su camino hacia el gol. En esas dos estuvo el partido.

Guille Rosas se lamenta de una ocasión fallada por el Sporting con Manu García al fondo. | LOF

El Sporting se sintió cómodo repitiendo con Javi Fuego y Gragera en el doble pivote. No pareció estarlo tanto Manu García, de regreso al once tras brillar en la sub-21. Al rojiblanco, ayer de verde aguamarina en una jornada añadida de guiño al gran trabajo desarrollado por los sanitarios, le tocó volver a partir desde un costado, en este caso, el derecho. Su juego entre líneas no brilló como en otras ocasiones. La mediapunta volvió a ser para un Pedro Díaz que la tuvo en el primer minuto tras un gran taconazo del Djurdjevic más generoso en mucho tiempo. El serbio no engatilló la más clara que tuvo, pero a lo largo del partido combinó y generó espacios para lucimiento de la segunda línea. En esa coral de generosidad se armó en tres cuartos el bloque de un Sporting que asfixió la salida de balón del Mallorca para mandar en una primera parte en el que el único acercamiento de los baleares fue una internada de Mboula que tapó atento Mariño.

Mariño detuvo a los cuatro minutos la acción de mayor peligro local, ante Mboula

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Fue de lo poco peligroso generado por los locales y también de lo escaso que cedió Saúl García, que anuló a partir de ahí al extremo que se le resistió el pasado verano a Javi Rico. Aitor y Djuka, tras marrar las más claras, tuvieron otras dos para buscar portería. El primero disparó arriba, con la zurda, una jugada ensayada a saque de esquina. El segundo cabeceó muy desviado un gran centro de Saúl.

El paso por vestuarios reactivó a un Mallorca que recuperó el control del encuentro durante los primeros veinte minutos de la segunda parte. El Sporting dio un paso atrás y aguantó el chaparrón sin más concesiones que dos tiros lejanos en los que no hubo que lamentar grandes daños. Ruiz de Galarreta envió un balón seco a la cepa del palo derecho de Mariño que se fue fuera, por centímetros. Joan Sastre, que nada que tiene que ver con el excapitán rojiblanco nacido en Binisalem, probó los guantes de Mariño en otro duro chut que el vigués repelió por encima del larguero. Dani Rodríguez corrió la misma suerte. No hubo más trabajo para el papá de Lucas. Y cuando muchos creían que el Sporting se apagaba, arrancó con fuerza. El equipo revivió sin necesidad de hombres de refresco, motivo por el que Gallego esperó hasta el minuto 88 para introducir el único cambio, el de Gaspar por Manu García. Djurdjevic vio correspondida su generosidad al cederle Pedro un saque de falta que golpeó en la mano de Mboula y se fue lamiendo el palo para, poco después, armar Aitor un contragolpe que volvió a evidenciar ese poso del Sporting, el de interpretar situaciones y ejecutar de memoria. Lo que viene a ser un ejemplo de equipo trabajado por el entrenador. Aitor metió otro caramelo raso en el área para la llegada de Pedro Díaz, al que la zurda no le acompañó armando un disparo mordido en otra situación para fusilar a Reina. Si empatar en Mallorca era bueno, hacerlo así duele para un Sporting que cierra la jornada cuarto.

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