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Aquella misteriosa lesión por la que Maradona no jugó en El Molinón: "Lo siento mucho, presidente"

El astro argentino viajó a Gijón por mediación de Quini para jugar el partido homenaje a Doria, truncado para él por una inoportuna dolencia en la cintura.

Maradona le entrega una placa conmemorativa a Doria en El Molinón, antes del partido homenaje en mayo de 1983. | Imagen Cedida por Doria

Maradona le entrega una placa conmemorativa a Doria en El Molinón, antes del partido homenaje en mayo de 1983. | Imagen Cedida por Doria

–Tranquilo, Doria, que yo traigo a Maradona.

–Vale, vale...

–Diego viene, no te preocupes.

Y venir, vino, pero no jugó por una inoportuna lesión que la leyenda cuenta que fingió por orden del Barcelona tras dar marcha atrás Núñez, presidente de los culés, reacio desde el principio a ceder al argentino. La visita exprés de Maradona a Gijón quedó para el recuerdo como lo que pudo ser y no fue. No se vistió de corto el “Pelusa”, pero sí disfrutó de una buena cena y de un baile posterior. Todo gracias a la mediación de Quini para satisfacer a su amigo Doria. Y todo, con pequeños detalles que forman una historia de casualidades. Los siguientes.

El debate estuvo servido durante toda la semana la Asturias futbolera. Mediados de mayo de 1983 y la Liga regular terminada. Faltaba por decidirse la Copa del Rey, que además acabó levantando el Barcelona. Aquel fin de semana del 14 de mayo era la fecha perfecta para rendir el merecido homenaje a Doria, mítico defensa argentino del Sporting que defendió la elástica rojiblanca durante diez temporadas y que ponía fin a una etapa exitosa. El club se volcó. La idea era reunir a grandes jugadores de la época en un equipo formado para la ocasión para jugar contra el Sporting.

La presencia de Quini estaba asegurada. También la de Morán, ex del Sporting, y la de figuras como Valdano, D`Alessandro o Arteche. Hubo varios asturianos además de Morán y Quini: Carrete, ex del Oviedo en ese momento en el Valencia; Pablo, que se formó en el Sporting y jugaba en el conjunto ché; y Juan Carlos, que estaba en el Sevilla.

Pero se buscaba la joya de la corona: Maradona. Las relaciones entre el Sporting y el Barcelona eran fantásticas y el club rojiblanco quería que el astro acudiese a Gijón para jugar el partido. Núñez era el presidente blaugrana y se llevaba fenomenal con Manuel Vega-Arango, su homólogo en el Sporting. Además, la amistad de Quini con Maradona inclinaba la balanza hacia el éxito. Ambos eran los emblemas del Barcelona de los ochenta. Doria lo recuerda bien. “Yo no tenía ni el teléfono de Maradona. No lo conocía de nada. Pero Enrique (Quini) me decía que tranquilo, que él lo iba a traer. Y si lo dice el Brujo…”. La afición gijonesa esperaba al astro.

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En la muerte de Maradona: imágenes del astro argentino en Asturias A. L.

El Barcelona, no obstante, no veía del todo clara la presencia de Maradona por el miedo a una lesión justo antes de las semifinales de Copa del Rey. “Nos llevábamos genial y facilitaron mucho las cosas”, matiza Vega-Arango. Era tal el miedo del Barcelona, que incluso se habló de que se pagó un seguro para que, en el caso de que Maradona saliese lesionado, el Sporting indemnizase al Barcelona. Vega-Arango no recuerda bien los detalles 37 años después, pero insiste en que las buenas relaciones entre ambos equipos y la mediación de Quini fueron las claves para que Maradona se subiese a un avión rumbo a Asturias. “Le fuimos a buscar al aeropuerto y fue muy amable. Me gustó mucho conocerle y hablar con él”, recuerda Doria desde Buenos Aires. Maradona, al menos eso parecía, iba a jugar el esperado partido.

Pocas horas antes del encuentro los planes cambiaron de forma radical. “Alguien del Sporting me dijo que Maradona no podía jugar porque tenía un golpe en la cintura y no quería forzar. Lo que hizo fue entregarme una placa conmemorativa antes del partido”, explica Doria. En los corrillos de la época se comentaba que Núñez, arrepentido en el último momento, le pidió a Maradona que fingiese una lesión para evitar saltar al campo. Que se borrase de ese partido. El caso es que las molestias físicas del astro aparecieron. A Vega-Arango no le consta la llamada de Núñez. “Maradona me dijo: ‘Lo siento mucho, presidente, pero me duele la cintura y no estoy para jugar’”. El partido acabó 4-1 para el Sporting con Maradona disfrutando en las gradas. Un Maradona, supuestamente lesionado, que siete días después sí pudo jugar con el Barcelona la semifinal de Copa ante la Real Sociedad. Los culés ganaron 1-2 y Maradona metió el segundo gol.

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