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Radiografía del deporte asturiano en la pandemia: el bádminton sufre la dureza de la norma

“En otras comunidades se pudo competir, pero en Asturias la normativa es de las más restrictivas de España”, lamentan desde la Federación asturiana

David Gómez, en un partido de Bádminton. | LNE

David Gómez, en un partido de Bádminton. | LNE

David Gómez Casanova lleva más de doce años al frente de la Federación Asturiana de Bádminton, tarea que compagina con la presidencia del Bádminton Astures, del que fue fundador en 2006. Además, es vicepresidente de la Federación Española, responsable del área de promoción y desarrollo, un cargo que puede permitirle acudir a los próximos Juegos Olímpicos de Tokio. Por si fuera poco, sigue en activo como jugador. Hace dos años participó con la selección española en el Mundial senior de Polonia y a sus 45 años todavía participa en algún torneo absoluto con el único objetivo de seguir disfrutando con este deporte.

David Gómez asegura que la pandemia afectó al bádminton “como al resto de deportes. Nosotros lo tenemos mejor que algunos porque es más fácil mantener la distancia de seguridad, pero ahora mismo estamos parados, ya que la Federación Española suspendió todas las competiciones”.

Un parón que en el caso de Asturias se remonta al pasado mes de octubre cuando se celebró el último torneo: el Internacional de España junior en Oviedo. “Desde esa fecha es imposible jugar. Las competiciones se pararon y tenemos la esperanza de que a partir de marzo se puedan reanudar de nuevo. En otras comunidades se pudo competir, pero en Asturias la normativa es de las más restrictivas de España y no se puede”, lamenta.

A la hora de valorar esta decisión de las autoridades asturianas, David Gómez señala que “me pongo en la situación de los que tienen que decidir y es muy difícil. No me atrevo a dar una opinión y no quisiera estar en su lugar”.

A pesar de que hace casi un año que en Asturias no se compite, el presidente de la asturiana afirma que “el nivel lo seguimos manteniendo. Prueba de ello es el gran número de medallas que sacamos en los campeonatos de España. Si ya es difícil entrenar, competir más todavía”.

Los equipos siguen realizando entrenamientos, aplicando un sencillo protocolo porque es un deporte sin contacto y en el que se mantiene la distancia de seguridad, pero sí está afectado por la limitación de los aforos en las canchas. “Antes podíamos estar 120 jugadores, ahora quedamos reducidos a la mitad”.

Aunque para David Gómez lo que más ha acusado el parón por culpa la pandemia es todo lo relacionado con la promoción. “Se perdió un año, teniendo en cuenta que nos va a afectar más que a otros deportes. No es lo mismo captar a niños para jugar a fútbol que hacerlo para el bádminton. Cada año tenemos que hacer un esfuerzo muy grande para atraer a los jóvenes, aunque es cierto que estamos notando que los éxitos que está consiguiendo Carolina Marín nos lo pone más fácil. En nuestro deporte la gente joven es esencial porque de lo contrario no existiría el relevo generacional”.

David Gómez destaca la labor que están desarrollando todos los clubes “a pesar de que no poder competir desmotiva a mucha gente”, algo que queda reflejado en la disminución del número de licencias de la Federación. “Si no hay competiciones, los jugadores no sacan las licencias. Es algo que está claro”. Y todo en conjunto está repercutiendo a nivel económico. “Hay menos licencias, menos competiciones y menos cursos que realizar, con lo que la reducción de ingresos es muy importante”. A pesar de todo, se muestra optimista de cara al futuro. “Esperemos que en marzo se pueda volver a competir y ver un poco la luz al final del túnel porque se nota que la gente está ya muy cansada de toda esta situación y todo ello se traslada al deporte. Las vacunas tienen que ayudar a que podamos mirar hacia adelante y superar una situación difícil. Nuestra temporada es de año natural, por lo que acabamos de empezar y confiamos en que todavía la podamos salvar”. Para finalizar, no cree que la Federación tenga problemas para subsistir. “Nos nutrimos de mucha gente voluntaria y amateur. No estamos en el bádminton por dinero”.

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