DTO ANUAL 27,99€/año

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Los números del crecimiento del Círculo Gijón

El club situó a varios jugadores entre los mejores de la categoría estadísticamente, liderados por el imprescindible Alo Marín

Alo Marín durante un partido del Círculo Gijón. | Ángel González

Alo Marín durante un partido del Círculo Gijón. | Ángel González

El Círculo Gijón finalizó la mejor temporada de su historia y su clasificación para los play-off de ascenso a la LEB Oro, además de sentar las bases del equipo, debe mostrar el camino a seguir. Y eso que no fue una temporada fácil no solo por todos los aplazamientos y parones motivados por el covid-19, sino también, y de manera especial, por las lesiones sufridas en los primeros compases de la competición.

Turi Seara. Otro de los hombres claves con  su dirección de juego. Acabó como el segundo jugador de la categoría al que más faltas personales le hicieron (126).

Turi Seara. Otro de los hombres claves con su dirección de juego. Acabó como el segundo jugador de la categoría al que más faltas personales le hicieron (126).

El base Ángel Moro tenía puestas muchas esperanzas en esta temporada tras superar una importante lesión sufrida durante la pasada, pero el gijonés volvió a lesionarse cuando apenas habían transcurrido cinco jornadas y no ha podido volver a jugar. De nuevo una rotura de ligamentos en una rodilla. A él le siguió el base-escolta Jabs Newby, que también cayó lesionado de gravedad y tuvo que dejar el equipo tras romperse el talón de Aquiles. La tercera lesión de importancia fue la del joven Alejandro Rodríguez, Chuchi, cedido por el Oviedo Baloncesto y que apenas pudo jugar un par de encuentros tras romperse los ligamentos en un entrenamiento. Estas lesiones obligaron al club gijonés a buscar soluciones rápidas. De Oviedo llegó una de ellas, Olechnavicius, que se convirtió en pieza importante en las rotaciones de Nacho Galán. La otra incorporación fue la de Greenaway, que también cuajó buenas actuaciones. Pero aunque estas fueron las lesiones más graves, no fueron las únicas, ya que otros jugadores como Portález, Lucas o Llano se perdieron varios encuentros por ese motivo. De hecho, solo Turi Seara y Alo Marín jugaron los 26 partidos.

Marcos Portález. Lideró al equipo en la faceta reboteadora (178), cifra con la que se situó como sexto jugador can más capturas de la categoría. Tiene el mejor porcentaje de tiro del equipo.

Marcos Portález. Lideró al equipo en la faceta reboteadora (178), cifra con la que se situó como sexto jugador can más capturas de la categoría. Tiene el mejor porcentaje de tiro del equipo.

A medida que transcurría la competición el Círculo Gijón evidenciaba una tendencia similar a la de pasadas temporadas: buenas actuaciones en cancha propia pero pésimos resultados fuera de casa. Los aficionados no tardaron en darse cuenta de que esta temporada la plantilla tenía un nivel superior al de las pasadas y que el mayor potencial del equipo estaba en sus hombres exteriores. Turi Seara, Alo Marín y Olechnavicius, tras su llegada, se compenetraron muy bien y sus lanzamientos aportaban muchos puntos. Al contrario que en otras temporadas, el equipo fue a más y los triunfos lejos del Palacio de los Deportes empezaron a llegar. El tramo final de la liga regular, con siete victorias en ocho partidos fue espectacular y decisivo para lograr el objetivo de la permanencia e incluso clasificarse para los play- offs por el ascenso.

Olechnavicius. Llegó comenzada la temporada para suplir bajas por lesión. Aportó desde el perímetro  y suyo es el mejor porcentaje de tiros  libres del equipo.

Olechnavicius. Llegó comenzada la temporada para suplir bajas por lesión. Aportó desde el perímetro y suyo es el mejor porcentaje de tiros libres del equipo.

El juego del equipo fue bastante colectivo, pero brilló especialmente en un aspecto, los lanzamientos triples, hasta el punto de que tuvo una media de acierto del 39,4 por ciento, la mejor de los 28 equipos que configuran los dos grupos de la categoría. Con 78,3 puntos de media por partido, fue el quinto mejor en ese apartado.

Javi Lucas. Ante la escasez de hombres interiores tuvo que ayudar en el juego interior. Destacó como un gran taponador.

Javi Lucas. Ante la escasez de hombres interiores tuvo que ayudar en el juego interior. Destacó como un gran taponador.

No obstante, en el aspecto individual un jugador destacó por encima del resto: Alo Marín. El escolta cuajó una soberbia temporada y sus números lo dicen todo: fue el primero en valoración con 472 puntos (18,15), el segundo máximo anotador de la liga regular con 439 puntos (16,8 de media), en recuperaciones con 48, en minutos jugados con 874,30 (33,38) y en triples con 68 de 152 lanzamientos, lo que supone un porcentaje de acierto del 44,74 por ciento. Además, fue séptimo en asistencias con 99 (3,81).

A Marín lo secundaron Marcos Portález, que acabó como sexto reboteador de la LEB Plata con 178 capturas (7,74); Turi Seara fue el segundo jugador al que más faltas le hicieron de toda la categoría, 126 (4,85). La escasez de efectivos en la plantilla del Círculo Gijón obligó a que varios jugadores acumulasen muchos minutos en pista. Así, a Marín hay que añadir Seara con 835 y Olechnavicius con 619, ambos entre los primeros en esa clasificación.

A lo largo de la temporada Nacho Galán dio minutos a tres jugadores del Pumarín, club vinculado: Ismael García Yaya, David Jiménez y especialmente a Adrián Riesgo.

Compartir el artículo

stats