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Fútbol

José Ramón Lobo se perfila como sucesor de Maximino Fernández al frente de la Federación Asturiana de Fútbol

Problemas de salud impiden al actual presidente presentarse a la reelección tras 27 años en el cargo

José Ramón Lobo -a la derecha- y Vicente del Bosque, en Gijón. LNE

Después de 27 años en el cargo, Maximino Martínez deja de ser el presidente de la Federación Asturiana de Fútbol. Así lo anunció el propio dirigente ayer, en una carta de despedida que la Federación colgó en su página web y que se reproduce íntegramente bajo estas líneas. La intención de Maxi era presentarse para un nuevo mandato, pero lo impide su estado físico por las secuelas del covid-19 que sufrió en febrero. José Ramón Cuetos, “Lobo”, actual presidente del Comité Nacional de Entrenadores, se perfila como su sucesor tras la renuncia del vicepresidente, Ramón Emilio Alonso López.

Maximino Martínez Suárez (Pola de Siero, 16 de junio de 1946) accedió a la presidencia de la Federación Asturiana el 24 de octubre de 1994, aunque en los seis años anteriores había formado parte de la junta directiva de Manuel Vega-Arango. Antes, Maxi había jugado al fútbol en varios equipos, pero ya con 14 años dio pistas sobre su vocación de dirigente al fundar el club “Los Diablos Rojos”, de El Berrón. Dejó de jugar muy pronto y con 30 años ya era directivo del Langreo, llegando a ser vicepresidente con Julio Cadenas.

Su espíritu emprendedor le llevó a fundar otro club, el Lada Langreo, poco antes de iniciar su etapa en la Federación Asturiana de Fútbol. En 1988 aceptó integrarse en la directiva presidida por Vega-Arango, encargándose de la coordinación de las selecciones autonómicas. En 1992 ya era vicepresidente y dos años después accedió a la presidencia. Maxi fue uno de los grandes apoyos de Ángel María Villar, al que elogiaba con estas palabras en noviembre de 2008: “Cuando llegué a la Federación había dificultades para que los empleados cobrasen sus sueldos. Ahora, gracias a Villar, recibimos el 80 por ciento del presupuesto. Y así todas las territoriales”.

Con el apoyo de Villar, la Federación Asturiana dio un impulso a la construcción y mejora de instalaciones, con la adecuación de numerosos campos con césped de hierba artificial. Antes de finalizar su etapa, Maximino Martínez también pudo cumplir su objetivo de dotar a la Federación de una nueva sede, en Roces, así como un campo de hierba natural en Tudela Agüeria.

Tras la marcha de Villar, Maximino Martínez mantuvo su influencia como vicepresidente de la Federación Española con el nuevo mandatario, Luis Rubiales, que le distinguió hace unos meses con la insignia de oro y brillantes. Maxi, además, es el actual presidente de la Mutualidad de Futbolistas Españoles.

Con el anuncio de su renuncia se abre una sucesión llena de incógnitas. Ayer solo se resolvió una de ellas, ya que uno de los hombres de confianza de Maximino Martínez, el vicepresidente económico y tesorero Ramón Emilio Alonso López, descartó presentar su candidatura: “Yo soy un hombre de Maxi y si él lo deja, me voy con él. Teníamos un proyecto a tres años que se quedó cojo debido a la pandemia”. Alonso añadió que “es una pena que se haya tenido que retirar por el bicho porque su legado es impresionante”.

“Conozco a Maximino desde hace muchos años”, explicó Ramón Alonso, que fue árbitro de fútbol sala y presidente del comité técnico arbitral antes de acceder a la vicepresidencia federativa. “Mi valoración de la etapa de Maxi no puede ser más positiva. Hay que tener en cuenta que ha estado casi 40 años en la Federación. Cuando llegó casi todos los campos eran de barro y arena. Ahora deja un gran número de terrenos de hierba y una estructura federativa correcta. Y todo esto es gracia a él y a sus equipos de trabajo”.

Con el paso al costado de Ramón Emilio Alonso habrá que esperar la decisión de otro hombre que, según el entorno federativo, podría presentar su candidatura a la presidencia. Se trata de José Ramón Cuetos, “Lobo”, que es actualmente el presidente del Comité Nacional de Entrenadores, tras haber dirigido el autonómico. Lobo aseguró ayer que todavía no ha tomado una decisión y que probablemente hará pública su postura antes de la asamblea prevista para el martes.

La carta de despedida de Maximino Martínez


Agradecimiento y perdón

A la gran familia del fútbol asturiano:

Vinculado al fútbol desde mi mocedad, he vivido el desarrollo de este deporte en Asturias desde perspectivas distintas: una, como jugador de diferentes equipos (Siero, Condal, Piloñesa, Astorga y Europa); otra, como directivo del Unión Popular de Langreo y fundador del Lada Langreo C.F., y otra, finalmente, como miembro de la Real Federación de Fútbol del Principado de Asturias. Esta última, la más larga, se ha extendido casi treinta y tres años, de los cuales 27 lo han sido como presidente.

Después de tanto tiempo llegó el momento de despedirme. Todo en la vida cuenta con un límite temporal y ahora llegó el mío como miembro representativo de esta querida institución, y por tal razón he querido escribir esta carta de agradecimiento y de perdón.

Agradecimiento a todas las personas que integran la gran familia del fútbol asturiano (presidentes y directivos de clubes, empleados de la Federación, entrenadores, árbitros, jugadores…) por el trato recibido, el apoyo y la cercanía que siempre me han dispensado, respaldándome y acompañándome en la ejecución de proyectos tan importantes para el fútbol asturiano como las instalaciones de Roces o de Tudela Agüeria, la implantación del sistema Fénix o la proyección, ya por fin ejecutada realidad, de la nueva y soñada sede unificada de la Federación Asturiana y de la Mutualidad de futbolistas.

Y perdón por mis errores, nunca conscientes ni malintencionados, en muchas ocasiones inherentes al desempeño de un cargo en el que las decisiones que tuve que adoptar no han sido del agrado de todos los destinatarios. En todo este tiempo he pretendido ser un ejemplo de buen y honrado gestor, entregándome siempre al desempeño de mi labor con ilusión y dedicación, en ocasiones más allá de lo que el cargo exigía, lo que han supuesto importantes privaciones para mi familia, esposa, hijos y nietos, a quienes aprovecho para pedir perdón por tanta extralimitación, esperando compensarles con un futuro de plena dedicación a ellos.

Ser presidente de la Real Federación de Fútbol del Principado de Asturias durante tanto tiempo ha sido un honor. Me voy orgulloso, agradecido, tranquilo y optimista con relación al futuro de la Federación Asturiana de Fútbol, esperando que el nuevo equipo directivo que surja tras las elecciones de octubre cuente con el apoyo, la comprensión y el cariño que yo he tenido porque el más beneficiado será el fútbol asturiano. Gracias nuevamente por el respeto que me han transmitido, por el inestimable apoyo que continúo recibiendo en unos momentos complicados para mí y para mi familia, y gracias, especialmente, por el cariño y la comprensión con que me han acogido en estos 27 años que he estado al frente de la Federación. Pueden estar seguros de que al fútbol asturiano y a su gran familia seguiré llevándolos en mi mente y en mi corazón.

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