Opinión

No seas huevón

Toca a rebato. Más que nunca, no queda otra que la arenga patriótica entre la asturianía y la mexicanada. En Zaragoza "dejamos la víbora chillando", fuimos a marcar goles y volvimos descalabrados al errar de portería. Ahora llega el derbi, en un momento de bajón, con el equipo mermado por lesiones y sanciones. Pese a todo, no seamos quejosos. El partido va a "estar cañón" (complicado). Pero se va a conseguir un marcador "chido" (fantástico). No olvidemos que el Sporting se ha pasado casi toda la temporada tan a gusto en los puestos altos de la clasificación por sus méritos competitivos, su buen juego y el empuje de la Mareona, supliendo la pertinaz falta de puntería con un solidario reparto de tantos en el campo. Son valores más que suficientes para no caer ahora en el error de "achicopalarse" (venirse a bajo). Al contrario, solo cabe el camino de reponerse y conseguir un resultado "chingón" (que nos guste).

Para conseguirlo es necesario no repetir el juego "chueco" (defectuoso) de Zaragoza y si me apuran también del encuentro contra el Racing de Ferrol, las dos últimas derrotas propiciadas por despropósitos propios. Habrá que recordar las palabras de Di Stéfano, entre la ironía y la mala leche argentina, cuando les decía a sus porteros: "Ya no les pido que detengan los balones que van dentro, les pido que no metan los que van fuera". Del argentino al mexicano: no se puede "cantiflear" (actuar de forma incongruente y disparatada, sin nada de sustancia) en el campo ante el crecidito e hinchado eterno rival, que huele la gloria por primera vez en décadas.

El sábado, a la futbolística hora de las seis y media de la tarde, no se pude ir al Templo de El Molinón a "echarse un coyotito" (una siesta). Hay que salir a "darle que es mole de olla" (con buena disposición, a aprovechar la oportunidad que se presenta). Bien despiertos, con las virtudes que nos alzaron hasta los puestos de ascenso, el empuje de la afición, una pizca de fortuna y el plus de adrenalina que provoca un derbi. Que marque Djuka de una vez, que restallen las pistolas de Mario, que vuele Hassan, que Otero y Gaspar rematen con acierto, que Queipo ofrezca su magia, que el medio centro carbure como una máquina engrasada de buen fútbol, que la defensa sea un muro inexpugnable para que Joel tenga un partido tranquilo y se pueda fumar un buen habano…

Hay que obtener un resultado "merequetengue" (de fiesta y celebración). Y después pedir un camión de sidra hasta bailar el Pericote del derecho y del revés.

¡Ándale Sporting, no seas huevón!