Opinión | En territorio comanche

La opinión del Sporting-Oviedo: Canibalismo

Sobre la resaca del derbi, dulce para unos, muy dura para otros

Día de resaca tras el derbi. Para unos está siendo dulce y para otros dura, muy dura. Lo normal tras este tipo de fiestas. Colean los penaltis que reclaman en la casa azul y el tuit de Caperucita Roja zampándose (literalmente) al lobo. Sangre, vísceras y canibalismo (si damos por válido que el lobo del cuento es una figura antropomórfica). Y no canibalismo como el de "La sociedad de la nieve", que arrasó en los "Goya", sino canibalismo de ese de ponerse de uñas con el rival, el familiar, el colega de profesión y el compañero de pupitre. Son los debates posderbi de usar y tirar con una fecha de caducidad limitadísima y que serán sustituidos por otros en un abrir y cerrar de ojos siempre y cuando nos lo permitan los becarios de 400 euros al mes inventores de la pólvora que andan por las esquinas dando "fúrgol-lecciones" pero que luego no ven un burro volar.

En el Oviedo, la orden es olvidarse de la derrota, no hablar de los árbitros y centrar el discurso en ganar al Burgos, próximo equipo que rendirá visita al Tartiere. Los de Carrión necesitan los puntos para seguir ahí pegados al play-off y tratar de dar el zarpazo para colarse entre los mejores. Mientras, a 28 kilómetros, la celebración debería durar lo justo y necesario ahora que los rojiblancos han regresado a los puestos de play-off. El ritmo de puntuación de los de arriba sigue al tran-tran; por eso, en estos tiempos de candidatos al ascenso irregulares, ganar dos partidos consecutivos sirve para salir disparado en la clasificación. Sobre todo, teniendo en cuenta que los de MAR jugarán otra vez en casa y recibirán a un rival directo como es el Valladolid. El sábado será el día en el que, ya olvidado el canibalismo, se verá si el derbi ha dejado daños colaterales y se comprobará cómo unos han asimilado la derrota y los otros la victoria. Y a seguir, que todavía quedan muchas curvas, ¿oyisti, güey?