El análisis rojiblanco del derbi: El cruce en Twitter de Caperucita, el lobo y el robo

El partido en redes sociales: el Sporting sacó pecho y el Oviedo señaló al arbitraje

La plantilla del Sporting celebrando al victoria. | RSG

La plantilla del Sporting celebrando al victoria. | RSG

Andrés Menéndez

Andrés Menéndez

El derbi asturiano no acabó en el minuto 90 + 7, sino que la "piquilla" siguió luego en Twitter (ahora X) –algo, por cierto, normal, propio de la rivalidad de ambos clubes, que conviene no exagerar, ni sobredimensionar, y que forma parte del "circo" mediático y de este mundo tan pendiente siempre de las redes sociales–. Pues el Sporting prendió la llama y divulgó nada más terminar el encuentro una imagen que se hizo enseguida viral: aparecía en ella Caperucita (vestida de rojo) comiéndose al lobo, una respuesta a los comentarios que venían escribiendo hinchas azules en redes sociales anunciando otra victoria en el derbi.

El tuit sportinguista circuló a toda velocidad, y en apenas unos minutos se pasaba de móvil a otro por grupos de Whatsapp: "Viste eso". Muchos fueron los seguidores azules que afearon al Sporting ese mensaje. Y muchos fueron los usuarios rojiblancos que celebraron el comentario, aunque a algunos sportinguista no les gustó. A los pocos minutos, el Real Oviedo respondió en su cuenta oficial de X, y puso un tuit que también dio mucho que hablar. El escrito era una respuesta: "Por mucho que los especialistas en contar cuentos quieran cambiar... la historia está escrita. Y nadie nos la pudo ni nos la podrá "robar". Siempre orgullosos de lo que somos, fuimos y seremos". La respuesta azul, con entrecomillado incluido, ponía el foco en el arbitraje tras quejarse los aficionados del Oviedo de hasta dos penaltis no señalados y ambos revisados por el VAR. Conclusión: un derbi nunca es otro derbi. La piquilla siempre está.

Nacho Méndez, entre Paulino, Alemão y Borja Sánchez. | Á. G. / I. C.

Nacho Méndez, entre Paulino, Alemão y Borja Sánchez. | Á. G. / I. C. / Andrés Menéndez

Nacho Méndez: el gol con el que soñó desde niño

La victoria rojiblanca en el derbi deja varios protagonistas. Algunos insospechados, otros empeñados en convertirse ya en ídolos: Christian Joel, Nacho Méndez, Insua, Rivera... Desde que era un crío, con 13 años, Nacho Méndez soñó con algún día marcar un gol como el de ayer: canterano, toda una vida en Mareo, marcó uno de esos tantos que quedan para siempre. Porque además de que fue de bella factura, un golazo, marcó el encuentro: 1-0, ante el Oviedo, en El Molinón y con sus padres, Fernando y Natalia, en la grada. A ellos les dedicó el gol, levantando el puño, afectado por la emoción. Acostumbrado a remar y remar, a superar una gravísima lesión, a sentirse en el alambre, a una fuerte crítica, el centrocampista vivió una tarde-noche que pareció digna del mejor director. Acabó sufriendo una barbaridad en el banquillo, cerca de Fran Villalba, uno de sus grandes apoyos en el vestuario, y celebrando eufórico un triunfo de esos que valen carreras.

Otro de los grandes protagonistas –además de Christian Rivera, también un jugador acostumbrado a sobrellevar críticas de afición y medios– fue el "otro Christian" (este Joel). También formado en la casa. También con momentos complicados sobre su espalda: dos cesiones, y falta de oportunidades. El cubano tenía encima un "marrón": relevar a Yáñez ante el Oviedo, y después de meses de parón. Y lo solventó de forma inmejorable: para empezar, porque dejó su portería a cero –sacó un par de manos de mucho mérito– y porque fue capaz de mostrar reflejos y determinación para salir en ese último saque de esquina con una mano. Su grito, eufórico, al terminar el encuentro mostraba a un guardameta liberado. Otro gran triunfador fue Insua. Algo tiene este central gallego que cuando gana el equipo está en el campo. Volvió y el Sporting... ganó.