El Sporting se lleva un emocionante derbi ante un Oviedo sin gol: del zurdazo de Nacho Méndez a la polémica de los penaltis

Los rojiblancos vencen su primer duelo regional desde 2019 ante un conjunto azul que tuvo ocasiones para empatar  

Ángel Cabranes

Ángel Cabranes

Sporting y Oviedo regalaron en El Molinón el derbi más emocionante de los últimos años. Decidió un golazo de Nacho Méndez a los dos minutos y lo que vino después aparcó lo previsible y aburrido de otros duelos regionales para devolver ocasiones, alternativas, polémica. Pudo empatar el conjunto azul, que pidió dos penaltis, en otras claras ocasiones de Paulino y Sebas Moyano. Pudo rematar el partido el equipo rojiblanco a través de Fran Villalba y Mario González. El triunfo acabó haciendo estallar a la afición sportinguista, clave en la resistencia de los suyos. No es para menos. Gijón celebra un triunfo ante el eterno rival que se resistía desde 2019. 

1
Sporting
0
Oviedo
1-0, min. 2: Nacho Méndez.
Sporting
Christian Joel (1);
Pascanu (2), Cali Izquierdoz (1), Insua (2), Pablo García (1);
Juan Otero (1), Nacho Méndez (3), Rivera (2), Gaspar (1);
Fran Villalba (1), Djuka (1).
Cambios

Mario González (1) por Fran Villalba, min. 60; Varane (1) por Nacho Méndez, min. 66; Hassan (1) por Djuka, min 66; Queipo (1) por Gaspar, min. 78 y Róber Pier (1) por Pascanu, min. 78.

Oviedo
Leo Román (1);
Viti (1), Luengo (1), Dani Calvo (1), Abel Bretones (1);
Dubasin (1), Colambatto (2), Jimmy (1), Sebas Moyano (1);
Paulino (2), Borja Bastón (1).
Cambios

Alemao (1) por Borja Bastón, min. 60; Borja Sánchez (1) por Duvasin, min. 60; Cazorla (1) por Jimmy; Seonae (s.c.) por Paulino, min. 86 y Masca (s.c.) por Sebas Moyano.

Árbitro: González Esteban (C. vasco). Amonestó a los rojiblancos Gaspar, Fran Villalba y Nacho Méndez y a los visitantes Dubasin, Colombatto y Viti.
Árbitro: González Esteban (C. vasco). Amonestó a los rojiblancos Gaspar, Fran Villalba y Nacho Méndez y a los visitantes Dubasin, Colombatto y Viti.

El derbi empezó como acabó, a tope de revoluciones. Dos minutos tardó El Molinón en cantar gol después de entonar el “Asturias patria querida”. Un saque de banda, un despeje de cabeza a la frontal de Jimmy y Nacho Méndez puso a volar al sportinguismo. La posición, algo escorada a la banda derecha. El golpeo, impecable, dibujó una comba imposible para Leo Román, que no pudo hacer más que ver cómo se cruzaba por toda la escuadra. Imparable. El Sporting se olvidaba de dinámicas negativas, las recientes y las del derbi. El Oviedo se encontraba con el peor inicio posible. 

El primer cuarto de hora fue para un Sporting renovado con la entrada de Christian Joel, Insua, Pablo García y Fran Villalba. Este último, por detrás de Djuka, devolviendo a Otero a la banda muchas semanas después. Fueron minutos de tener el balón, de mover al rival, de gustarse. El Oviedo, con Paulino como principal novedad, buscó sorprender con algo que más que el cántabro. En lugar de en el carril derecho, se acomodó cerca de Bastón. Fue Duvasin quien partió más cerca de la cal. Con balón, en todo caso, libertad para Paulino, Duvasin más dentro y Viti, a pillarle la espalda a Pablo García. Intentó crecer el conjunto carbayón por las bandas y lo consiguió a lo largo de media hora en la que encerró e hizo sufrir al rival.

Pudo empatar el Oviedo antes de la media hora en un gran balón entre líneas centrado por Bretones al primer palo. No llegó Bastón, pero sí Paulino a la altura del punto de penalti. Con todo para fusilar a Christian Joel, la zurda se encasquilló, rematando en semifallo y dejando el balón muerto en sus pies mientras la mirada buscaba la red. Al Sporting le duraba entonces muy poco la pelota. Empezaba a acostumbrarse a vivir peligrosamente en su campo mientras el conjunto azul encadenaba centros a la cabeza de Borja Bastón y segundas jugadas. Insua y Cali, achicando. Nacho Méndez, sin dejar pensar a Colombatto. Aguantó el equipo de Miguel Ángel Ramírez hasta el descanso. La sensación era de estar más cerca el empate que otra cosa. 

Sin cambios en el inicio de la segunda parte, fue entonces el Sporting quien perdonó el segundo. Contemporizó Gaspar en la frontal, llegó Pascanu por la derecha para centrar. Le puso a Fran Villalba más de medio gol en la cabeza. El valenciano, a metro y medio de la portería, envió por encima de la portería de Leo Román. Con el marcador sin moverse y los dos equipos envueltos en un toma y daca, los entrenadores empezaron a mover los banquillos. Alemao y Borja Sánchez dentro, por Duvasin y Bastón. Mario González, por Villalba. Llegó entonces la primera acción polémica, un derribo de Pablo García a Moyano al filo del área. El árbitro pitó fuera. La revisión le dio la razón. Disparó Colombatto para emplearse a fondo Christian Joel. Fataba media hora. Quedaba mucho partido. 

Varane y Hassan entraron para relevar a Djuka y al amonestado Nacho Méndez en un córner a favor que, paradójicamente, derivó en otra clara ocasión para el conjunto carbayón. Una pura radiografía de la locura en la que empezaba a convertirse el partido. Montó la contra el Oviedo, cedió Alemao a Sebas Moyano y rescató al Sporting Pascanu con una entrada providencial cuando el extremo del Oviedo ya se perfilaba para rematar. La adrenalina, en uno y otro bando, al máximo. Puro derbi. Por si faltaban ingredientes. Cazorla, al verde. ¿Quién dijo que un Sporting-Oviedo era aburrido?

Empezó el conjunto azul a retomar el pulso, a volver a sumar centros laterales. Respondió Ramírez con Róber Pier y Queipo por los agotados Pascanu y Gaspar. Y entonces, otra acción para la polémica. Pidió el equipo de Carrión otro penalti, esta vez de Varane a Paulino que González Esteban dejó sin pitar. Le llamaron después al monitor. Confirmó lo señalado para enfado azul y euforia de El Molinón, que lo celebró como un gol. Salieron Masca y Seoane para dar oxígeno al ataque carbayón. Se volcó el sportinguismo ante el arreón visitante para hacer de jugador número doce. Siete minutos de tiempo añadido. El Oviedo, a apretar. El Sporting, a sufrir. Leo Román subiendo a rematar el último córner. Los rojiblancos, respondiendo con la última contra y con Mario González disparando fuera, por milímitreso, con la puerta vacía. Pura emoción, puro fútbol. Así cambió de manos el derbi asturiano más abierto e intenso de los últimos años.