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El anuncio del Gobierno del fin del diésel hunde las ventas en los concesionarios

El sector intenta superar la crisis con ofertas: "La mayoría sólo pregunta por los coches de gasolina"

El anuncio del Gobierno del fin del diésel hunde las ventas en los concesionarios

El anuncio del Gobierno del fin del diésel hunde las ventas en los concesionarios

Llegan las rebajas a los coches con motores a gasóleo. Los concesionarios asturianos están aplicando suculentos y agresivos descuentos en estos vehículos para tratar de arrancar las ventas, que están cayendo en picado debido al constante bombardeo de mensajes que acusan al diésel de ser altamente contaminante. "La mayoría de los clientes entran y preguntan directamente por los de gasolina", señala el jefe de un conocido concesionario de Oviedo. Tal es el caso que muchas marcas han igualado ya los precios de venta de los turismos a gasóleo y los de gasolina. Tradicionalmente, los primeros siempre habían sido más caros porque a la larga suponían un mayor ahorro para los conductores en combustible. Los concesionarios de la región aseguran que los descuentos en algunos modelos están siendo tan fuertes que pueden llegar a superar los 7.000 euros.

La cruz definitiva a este combustible se la puso hace unos días la propia ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, que aseguró que "el diésel tiene los días contados". Y sentenció: "Durará más o menos, pero sabemos que su impacto en partículas y en el aire que respiramos es suficientemente importante para ir pensando en un proceso de salida". Sus palabras no han sentado nada bien entre los profesionales del sector. Jesús Jardón, vicepresidente de la patronal asturiana de concesionarios y talleres de coches (Aspa), calificó las declaraciones de Ribera de "imprudentes" y difícilmente "entendibles". "Han creado incertidumbre e intranquilidad", añade.

Pero el Gobierno está dispuesto a batallar para penalizar el uso de los diésel. Una de las propuestas estrella que maneja es la de incrementar el tramo nacional del impuesto que penaliza el precio del gasóleo en las estaciones de servicio con la intención de igualarlo con el de la gasolina.

Los concesionarios defienden a ultranza que los coches a gasóleo no son tan malos como los intentan pintar. "Con los vehículos diésel hay un poco de psicosis, sin ningún sentido, porque las últimas exigencias medioambientales de Europa hacen que el gasóleo sea ya menos contaminante que la gasolina", defiende la portavoz de un concesionario asturiano. El problema de la contaminación está en los gases que escupen a la atmósfera los turismos más viejos, los que fueron matriculados hace ya más de una década y que siguen en circulación.

Sin embargo, los escándalos ligados con el trucaje de los motores de gasóleo de Volkswagen, que abrió este debate, las intenciones de algunos ayuntamientos de poner cerco a la circulación de estos vehículos por sus calles, como el caso de Madrid, y la apuesta de los gobiernos por el coche eléctrico han provocado una caída en picado de las ventas. Tanto es así que en Asturias las matriculaciones de coches de gasolina ya superan en lo que va de año con creces a las de gasóleo, como se ve en el gráfico que acompaña a estas líneas. Un hito histórico.

Jardón explica que la llamada Euro 6, una normativa que impulsó la Unión Europea (UE) en 2014, ya es bastante restrictiva con los gases contaminantes que emiten estos vehículos. Esa regulación obliga a los motores de gasóleo a emitir menos CO2 y menos óxido de nitrógeno (NOx) que los de gasolina.

Aunque el reparto de las ventas en Asturias va por barrios o, mejor dicho, por tipo de vehículo. La inmensa mayoría de los utilitarios que se matriculan en la región tienen ya motor a gasolina. Son turismos, señala Jardón, que se utilizan para realizar trayectos cortos, generalmente por ciudad. En esas pequeñas distancias no hay mucho ahorro en lo que se gasta en combustible, ya sea gasóleo o gasolina. Hace unos años, explica el vicepresidente de la patronal, antes de que comenzara este cerco al diésel, las ventas estaban muy igualadas.

Sin embargo, en cuanto a las llamadas berlinas (de mayor tamaño que un utilitario), la mayoría de las que se matriculan en la región aún tienen motor a gasóleo. Esto se debe a que son vehículos que suelen estar destinados a realizar viajes más largos, con lo que al final el "lleno, por favor" en la gasolinera se nota bastante. "Quienes quieren el coche para hacer 30.000 o 40.000 kilómetros al año siguen optando por el diésel", explica Jardón.

Las rebajas se han acelerado en estas últimas semanas. En unos días comenzará la Feria Internacional de Muestras de Gijón (FIDMA), un evento en el que los concesionarios suelen hacer su particular agosto. Las ventas durante esas semanas que dura la Feria suelen suponer como tres meses de los normales en el concesionario. Por eso muchas marcas han decidido anticipar los descuentos para tratar de adelantarse a la competencia, y los mayores recortes de precios se están dando en los turismos cuyo motor va alimentado por diésel.

Otro factor que está influyendo en esta campaña de rebajas es que a partir del 1 de septiembre entrará en vigor un nuevo sistema de medición de los consumos y emisiones que tienen que pasar los turismos antes de ponerse a la venta. El objetivo es que los conductores conozcan al dedillo cuánto gasta y cuántos gases escupe su coche antes de adquirirlo. Los concesionarios asturianos aún tienen en stock muchos que no han pasado la prueba y que, por lo tanto, no se podrán vender a partir del primer día de septiembre. Hay más de un millar de coches en esa situación.

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