Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El mercado aplaude la fusión que negocian Caixabank y Bankia, muy cerca de consumarse

Los consejos rozan el acuerdo y podrían dar luz verde a la operación en diez días l Inquietud en las plantillas por los cierres y despidos

La noticia del compromiso para una fusión entre Caixa Bank y Bankia llegó de forma atropellada al filo de la medianoche del jueves y el viernes despertó en las bolsas con un sonoro aplauso a la operación financiera que, si prospera, dará a luz pronto a la primera entidad española

La menor de las dos entidades, Bankia, fue acogida en la Bolsa con una espectacular subida de casi el 33%. Caixa Bank también anotó una subida notable (12,37%), contradiciendo la tradición de que la entidad que absorbe siempre es penalizada en la bolsa. El festín bursátil llegó a todas las demás entidades medianas, con subidas de dos dígitos (Sabadell subió el 13,81%), como un preludio de que pronto podrán correr la misma suerte que Bankia. Las dos mayores entidades también anotaron alzas importantes, aunque no tan abultadas (BBVA, el 5,23% y Santander, el 3,4%)

Los inversores parecieron entender que, roto el hielo de las fusiones, pronto vendrán otras y que todas ellas permitirán a los bancos ganar eficiencia y a ellos, ganar más dinero en forma de dividendo.

¿Por qué se ha producido esta fusión ahora?

Desde que el Banco Central Europeo (BCE) inició la senda de bajos tipos de interés a partir del 2012, empezaron las dificultades de las entidades financieras para ganar dinero con el crédito. Las entidades han ido perdiendo rentabilidad. Los inversores demandan rentabilidades de entre el 10% y el 12%, pero esta ya bajó al 6% en el 2019 y este año se ha hundido por debajo del 2%. Las medidas de estímulo adoptadas por el BCE para hacer frente a la pandemia han seguido empeorando el negocio de los bancos y el mensaje es que los tipos van a seguir muy bajos por mucho tiempo. ¿Si no es por la vía de mayores ingresos, cómo pueden buscar mayor rentabilidad las entidades? Pues recortando gastos. Y la vía más eficaz para ello es una fusión, pues ello permite reducir costes operativos, personal y oficinas con el fin de evitar duplicidades. Y aquí viene la mala noticia para los trabajadores.

¿Qué va a pasar con el empleo y las oficinas?

Nada más conocerse la noticia sobre la posible fusión, los sindicatos expresaron su inquietud por los 46.719 empleados. Un estudio de Barclays estima que del total de 6.279 oficinas que suman ambas entidades, hay 1.411 que podrían solaparse con otras tantas. Eso llevaría al cierre de una de cada cuatro oficinas, aproximadamente.

¿En qué regiones habrá solapamientos?

Si se mira el mapa con los puntos de oficinas de una y otra entidad, se observa que las mayores duplicidades de oficinas concurren en Baleares y en Valencia, donde ambas entidades copan ya lo dos primeros puestos en cuanto a cuota de mercado. En Cataluña, la presencia de Bankia es relativamente pequeña. En Madrid ambas tiene una presencia importante. La nueva entidad se consolidará como la más potente en comunidades con gran potencia económica. Pero habrá despidos y cierre de oficinas. En este punto, fuentes de Caixa Bank subrayan que "esta casa siempre ha hecho las cosas con mucho cuidado" y los sindicatos han empezado a reclamar salidas voluntarias incentivadas.

¿Qué papel han jugado Calviño y Fainé?

Todo hace pensar que va a ser "una operación bastante ordenada, rápida y ágil", según una de las partes implicadas. La clave está en que en cada una de las dos entidades hay un accionista dominante. El Estado, a través del FROB, vinculado a la vicepresidenta económica, Nadia Calviño ostenta el 61,8% de Bankia. Por su parte, la Fundación Bancaria La Caixa, que preside Isidro Fainé, posee el 40% de Caixa Bank, a través de Criteria. "Si ambos accionistas tan relevantes lo ven claro, el efecto arrastre de la operación es muy importante", añaden. Tanto que se prevé que el acuerdo pudiera estar firmado en un plazo aproximado de 10 días.

¿Cuál es el precio que va a pagar Caixa Bank?

La operación se ha planteado como una fusión por absorción, en la que la entidad mayor, Caixa Bank, absorberá a la menor, Bankia, mediante un canje de acciones. En principio, no habrá pago metálico a los accionistas. La clave está en lo que se llama "ecuación de canje", que es cuántas acciones de Bankia equivaldrán a una de La Caixa. Ahí reside el quid de la cuestión. Ayer la acción de Bankia subió el 33%. Si Caixa Bank consolidara ese valor, sería como otorgar una prima similar a los accionistas de Bankia en la operación de canje. Eso es lo que parecían descontar ayer los mercados financieros. pero eso puede ser interpretado por Caixa Bank como un precio demasiado caro. Ahí estará el tira y afloja entre los negociadores de Calviño y los de Fainé.

¿Quién será el presidente y cuál la marca?

Según fuentes de la negociación, está acordado que el actual presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, asuma la presidencia de la nueva entidad fusionada. No suele ser lo normal que la entidad más pequeña, en una fusión, mantenga su presidente. En esta concesión ha podido pesar la excelente relación entre Fainé y Goirigolzarri. El actual consejero delegado de Caixa Bank, Gonzalo Gortázar, conservaría esta función, mientras que el actual presidente, Jordi Gual, quedaría apartado. No se conoce aún cuál será la marca definitiva de la nueva entidad, pero probablemente se impondrá la de Caixa Bank, según fuentes conocedoras.

¿Se recuperará el dinero del rescate?

El Estado rescató a Bankia en el 2012 con una inyección de 24.069 millones de euros de dinero público. Hasta el momento sólo se han recuperado unos 3.000 millones, en concepto de dividendos y de ventas parciales de acciones. El FROB aún posee el 61,8% del capital de Bankia, pero su valor al inicio de la semana apenas era de 2.000 millones de euros. Con el repunte de la Bolsa de ayer, la valoración subió a 3.000 millones. En la nueva entidad fusionada, la actual participación pública del 61,8% en Bankia quedará diluida hasta el entorno del 15%. Ya no será una entidad nacionalizada, pues el Estado habrá perdido su mayoría de control. Calviño siempre ha reafirmado el compromiso de vender en Bolsa la participación pública. De momento, la fecha tope para cumplirlo es diciembre del 2021, aunque siempre podría volver a retrasarse, como ya se ha hecho en dos ocasiones previas. La expectativa de formar parte de una entidad más rentable, con un mayor atractivo en Bolsa, abre la puerta a una mejor venta del paquete accionarial que en solitario. De ahí que se haya optado por la fusión y no por la venta de la participación estatal. Pero cuesta mucho trabajo pensar que los 2.000 millones de ahora se puedan multiplicar por 12 veces para poder recuperar la cifra el rescate.

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats