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Así trabajan los "apagahuelgas" asturianos: las claves para rebajar la tensión laboral

El Sasec, que fue clave para frenar los paros en Arcelor, ve un cambio en las características de los conflictos en las empresas asturianas por la pandemia

Por la izquierda, Marta Barriales y María Jesús González, en la sede del Sasec, minutos antes de una reunión. | Julián Rus

Por la izquierda, Marta Barriales y María Jesús González, en la sede del Sasec, minutos antes de una reunión. | Julián Rus

Son las nueve de la mañana de un día de este febrero y en una de las salas de reuniones del Servicio Asturiano de Solución Extrajudicial de Conflictos (Sasec) está todo preparado para la firma de un acta laboral entre la dirección de una gran compañía y su comité de empresa. Es el final del camino de un desacuerdo que se encauzó y se evitó que fuera a mayores y acabara en los Juzgados. Un caso de éxito. El de apagar este tipo de incendios laborales es el papel de este organismo asturiano, el Sasec, que está siendo testigo de excepción de cómo la pandemia del coronavirus está derivando en una fuerte conflictividad. Aunque la sangre no ha llegado al río. Han logrado parar muchas de esas disputas. Entre sus logros más recientes, por ejemplo, está el de haber apaciguado los caldeados ánimos entre la dirección de ArcelorMittal y los sindicatos.

¿Cuáles son los conflictos que ha traído la pandemia?

Solo en el último trimestre de 2020 este organismo concentró el 44% de la actividad de todo el año. “Fue muchísimo trabajo y muy complejo”, señala la directora del Sasec, María Jesús González. Se agolparon en esos tres meses muchos conflictos y huelgas de gran calado en la región, como el de Arcelor, el paro en Alsa o los duros ajustes en muchas ingenierías asturianas. La fisonomía de las disputas también mudó. Se dieron, por ejemplo, algunas mediaciones sobre la forma en la que se debía regular el trabajo telemático, un asunto conflictivo para las empresas.

En todo 2020, este organismo intervino en 189 conflictos colectivos o huelgas. No son muchos más que la media de otros años (175); el problema es que estuvieron muy concentrados en las últimas semanas del aciago 2020. Los expedientes tramitados el año pasado afectaron a 68.599 trabajadores, repartidos por 258 empresas asentadas en Asturias. Paradójicamente, en 2020 hubo menos huelgas que en 2019, solo el 29% de los expedientes era por paros. El resto (el 71%) fueron conflictos colectivos. “Hubo mucho cambio, mucha adaptación a la nueva realidad, y eso obligó a muchas empresas a tomar decisiones y a hacer modificaciones laborales que generaron cierta conflictividad”, señala González.

Eso sí, tras el parón de los meses de confinamiento, los conflictos se multiplicaron, al mismo tiempo que este servicio adaptaba sus instalaciones para comenzar a ofrecer reuniones virtuales. “Si en abril del año pasado tramitamos un solo expediente, en mayo ya tuvimos once, luego diecisiete”, apunta. Ahora, en este inicio de 2021, las aguas se han ido calmando algo.

El Sasec tiene dos vías para actuar ante un conflicto: la de la mediación y la del arbitraje. El segundo camino casi no ha sido transitado por las empresas y sindicatos asturianos. Es más, María Jesús González asegura que estos últimos quince años de vida solo han hecho cinco arbitrajes. ¿Por qué? “Supone dejar la solución en manos de un tercero, que es quien va a dictar el laudo; la ventaja es que las partes pueden elegir a ese árbitro, algo que por la vía judicial no es posible”, explica. El problema es que ese laudo, que es de obligado cumplimiento, es muy difícil de impugnar judicialmente. Como éxito, González recuerda que uno de los primeros arbitrajes fue en “materia de calendario”. “La parte social (los trabajadores) entendía que la empresa estaba poniendo mal los descansos. Eso, si se lleva a vía judicial, el juez te dice si está bien hecho o mal hecho, pero aquí un árbitro estableció los criterios en función de lo que venía recogido en el convenio colectivo y funcionó”, resalta.

Dos mediadores, durante un encuentro semivirtual. | Julián Rus

Dos mediadores, durante un encuentro semivirtual. | Julián Rus

¿Qué tasa de éxito tiene?

Uno de cada tres expedientes que pasan por sus mesas acaba en acuerdo. Esos son los que tienen contabilizados y en los que saben fehacientemente que ha habido arreglo. Pero ocurre en muchas ocasiones que, aunque salgan del Sasec sin un pacto, sí que lo consiguen posteriormente ya en la empresa, con los ánimos más relajados.

¿Cómo se rebaja la tensión?

El servicio tiene una lista de mediadores, profesionales del ámbito laboral con diferentes perfiles. Son 86 en total. Y en cada mediación intervienen dos, uno de la parte sindical y otro de la empresarial. “La labor de mediación implica trabajar mucho con las emociones, hay veces que hay un diálogo fluido y de lo que se trata solamente es de encauzarlo, y hay otras ocasiones en las que por cualquier situación se ha roto el diálogo y las relaciones están más enrarecidas y hay que hacer un trabajo de limar esas asperezas”, señala González. “Yo siempre digo que nadie sale del Sasec peor de lo que entra. Hay veces que salen sin acuerdo, pero se ha rebajado la tensión”, añade.

Momentos de alta tensión hay, reconoce, pero puntualiza: “En las mediaciones hay un diálogo fluido y respetuoso, son gente que está acostumbrada a tener reuniones y a hablar de los problemas. Y en muy contadas ocasiones ha habido algún incidente, y este ha venido más por la tensión del momento”, destaca. “Nosotros de lo que tratamos es de que se respeten los turnos de palabra y de que todo el mundo pueda exponer sus opiniones”, afirma.

Tenemos que crear un clima que sea agradable incluso antes de entrar, porque no es lo mismo entrar a la reunión como un cabestro que ya un poco más pacificado

Fernando Sánchez - Mediador del SASEC

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En ese momento de la conversación finaliza la reunión que estaba teniendo lugar en otra de las salas del Sasec. Del encuentro salen tres mediadores, tres de los “habituales” del servicio. Uno de ellos es Javier Hurlé. Es el que abre el fuego. “Lo que siempre les decimos a las partes es que nuestra función es establecer el mejor clima laboral para que ellos alcancen el acuerdo. No es que nosotros propongamos, es que son ellos los que tienen que pactar y aportar soluciones. La cosa es que el acuerdo que alcancen ellos será siempre el mejor, nuestra función es reducir el conflicto”, explica.

Fernando Sánchez, otro de los mediadores, incide: “Tenemos que crear un clima que sea agradable incluso antes de entrar, porque no es lo mismo entrar a la reunión como un cabestro que ya un poco más pacificado”. Y Manuel Álvarez Pablos, el tercero, agrega: “Hay que quitar esas riñas personales que hay en la empresa, relajar el ambiente y centrarse en el acuerdo”.

La pregunta es casi obligada:

–¿Os habéis encontrado alguna vez con situaciones de altísima tensión?

Responde Fernando Sánchez:

–Algunas veces sí, y de mucha duración. Yo en casa ya aviso de que tengo Sasec, y eso quiere decir que puedo llegar a cualquier hora.

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