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La presión fiscal y los precios de la luz lastrarán la salida de la crisis en Asturias

Una encuesta del Colegio de Economistas pronostica una recuperación más tibia que en España y aumentos del paro a corto plazo

Un joven frente a una oficina del SEPE.

Un joven frente a una oficina del SEPE.

La economía asturiana comienza a atisbar la recuperación económica, pero tiene varios lastres que pueden hacer que la mejoría vaya más lenta que en el conjunto del país. La alerta la lanzó ayer el Colegio de Economistas de Asturias, que, en colaboración con la Universidad de Oviedo, ha realizado un estudio sobre las previsiones que el gremio tiene sobre cómo puede evolucionar la actividad económica en los próximos meses. A la vista de los resultados, los economistas –han participado 276 en la encuesta– son bastante pesimistas. Prevén una salida de la crisis más lenta que en el resto de España, que el desempleo repuntará en los próximos meses y aseguran que la presión fiscal de la región –superior a la de otras, según su criterio– y el precio de le energía actuarán como freno en ese camino. Y eso que, según las cuentas que han anticipado estos días los Servicios Públicos de Empleo, en Asturias la cifra de desempleados ha bajado de 67.000, con lo que se espera que un buen verano, al menos, desde el punto de vista laboral.

El trabajo, al que el colegio ha bautizado como “Económetro” y que está patrocinado por Liberbank, ha sido coordinado por el profesor de Hacienda Pública de la Universidad de Oviedo Santiago Álvarez. Muestra que, en general, el índice de confianza de los economistas asturianos es negativo. Tanto como que, en una escala que va desde el 100 hasta el –100, la tasa se sitúa en el –12,4. Es un resultado mejor que el del año pasado, evidentemente, porque en plena pandemia las percepciones del colectivo estaban por los suelos. “Ahora lo que hay es un moderado pesimismo”, señaló Santiago Álvarez.

Gráfico

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Los peores augurios de los economistas asturianos se ciernen sobre el mercado laboral. Un 38,8% de estos profesionales aseguran que el desempleo aumentará mucho en los próximos meses. Un pelín menos pesimistas, otro 31,5% asegura que aumentará poco y solo un 16,3% pronostica que se reducirá. El porcentaje restante asegura que se mantendrá tal y como está.

Los economistas sí son más positivos sobre las posibilidades que tendrán los hogares para ir llenando la hucha a la espera que la mala situación económica escampe. Más de la mitad opina que las familias tendrán capacidad para ahorrar en un futuro no muy lejano. Es decir, en los próximos meses.

Con todos estos datos sobre la mesa, casi dos de cada tres encuestados (el 67%) opina que la economía asturiana tardará más en recuperarse que la del conjunto del país. Además, parece que sobre este asunto no hay mucho debate. Solo el 25,7% considera que la mejoría estará “dentro de la media de recuperación del resto del país”. Y, aún menos, un 7,2% dice que tardará menos en levantarse tras el golpe de la crisis económica.

Eso sí, a los economistas no se les escapa que la mayoría de los organismos de análisis pronostican una importante mejoría para la región, “de entre el 5 y el 6%”, para este año, según reconoció el decano presidente del Colegio, Abel Fernández. Aun así, el colectivo de economista asegura que hay una serie de amenazas que, de no solucionarse pronto, pueden poner en serio peligro esas generosas previsiones. Son tres los principales peligros que acechan a la economía regional: los altos precios de la electricidad, que lastran la actividad de la gran industria; la presión fiscal, que estaría por encima de la media del país; y que las infraestructuras pendientes –como la puesta en marcha del AVE– no acaban de llegar a destino.

Destaca Santiago Álvarez que en las tres ediciones de este estudio esas tres amenazas permanecen de manera inalterable siempre en las primeras posiciones. “Lo único que cambia suele ser el orden”, agrega. En esta ocasión la preocupación sobre la elevada factura de la luz que pagan las grandes empresas de la región es la que domina, con un holgado margen sobre el resto. Abel Fernández asegura que, sobre este tema, sería importante que los dos ministerios con competencias sobre este asunto (el de Industria de Reyes Maroto y el de Transición Ecológica de Teresa Ribera) “pongan remedio a estas subidas”. Sobre el otro asunto que genera intranquilidad para los economistas asturianos, el de la presión fiscal, Fernández resaltó que “tenemos una presión que está en la parte media-alta del país”. Y urgió a tomar medidas urgentes en la próxima reforma del sistema que el Gobierno ya tiene sobre la mesa. “Son todos estos aspectos de vital importancia sobre lo que hay que actuar para tratar de que la economía asturiana cambie su tendencia; si no se toman medidas en la encuesta del próximo año nos volveremos a encontrar con los mismos problemas”, concluyó.

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