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Juan Trespalacios Catedrático de Investigación de Mercados

“La escasez de algunos productos hará que su precio aumente más”

“El temor al desabastecimiento puede provocar que haya quienes adelanten sus compras, como pasó al inicio de la crisis sanitaria”

Juan Trespalacios.

Juan Trespalacios Gutiérrez es catedrático de Comercialización e Investigación de Mercados por la Universidad de Oviedo y director de la cátedra “Ramón Areces” de distribución comercial. En las siguientes líneas analiza la crisis de las materias primas.

–¿Por qué se está produciendo esta falta de algunas materias primas?

–Las causas son múltiples. Ante la recuperación de la demanda en los países desarrollados una vez superada la crisis del covid gracias a las vacunas, no se produjo una respuesta similar por el lado de la oferta en muchos países productores de materias primas, que no han llegado a la fase de superación de la crisis sanitaria. Muchas plantas están cerradas u operan con una producción mínima.

–¿Qué consecuencias está teniendo esa situación?

–La falta de componentes electrónicos que afecta al sector del automóvil se debe en gran parte a la mucha mayor demanda de las empresas de telefonía y aparatos eléctricos que siguieron vendiendo durante el confinamiento. Otro problema que afecta a la producción industrial es la escasez de energía, con la consiguiente subida de precios. Aunque las causas son variadas y están siendo objeto de debate continuo, una reside en el desabasteciendo de gas por problemas geopolíticos situados en Argelia y Rusia, a los que se une una mayor demanda de China, consecuencia de su plan de descarbonización. También existen problemas de transporte tanto terrestre como marítimo. La falta de suministro existe debido a que la demanda de transporte marítimo internacional ha superado con creces a la oferta existente, colapsando el servicio. Esta llamada “crisis de los contenedores” ha hecho que los fletes marítimos se hayan cuadriplicado en un año.

 –¿A qué productos afecta más?

–En un principio comenzó con la escasez de microchips –fabricados mayormente en China–, hecho que hizo que se paralizara la producción en distintos sectores, como por ejemplo el del automóvil. Al volver a producirse existe una gran demanda y eso genera desabastecimiento en los sectores que los emplean en su proceso productivo, como el de las videoconsolas. Actualmente, los confinamientos decretados en Vietnam e Indonesia afectan a todos los sectores que producen en estos dos países, especialmente a aquellos con cadenas de suministro más extensas. Afecta a los productos tecnológicos, dependientes en su fabricación de materias primas escasas o componentes intermedios. El sector del automóvil está en la mente de todos, pero también productos con un esencial componente tecnológico. En la mayoría de los casos más que de desabastecimiento habría que esperar una subida de precios como consecuencia de la escasez.

–¿Puede realmente poner en peligro el suministro de cara al “Viernes negro” y las Navidades?

Es de esperar que la próxima subida de demanda prevista desde el “Viernes negro” hasta el final de la campaña navideña muchos productores y comerciantes ya la hayan asumido en gran medida, que dispongan de stocks suficientes, aunque puede haber puntualmente estanterías vacías o agotamiento de determinados productos y marcas, algo que entra dentro de lo normal en épocas de gran demanda. Sin embargo, no estamos libres de que, ante el temor a un desabastecimiento de bienes de primera necesidad, se produzca de nuevo un incremento de demanda o muchas personas decidan adelantar sus compras, como ya sucedió al comienzo de la crisis sanitaria. El desabastecimiento y la crisis del transporte marítimo hacen que haya menos disponibilidad de productos y los precios aumenten. Cuanto más tensa sea la cadena de suministro mayor es el peligro al que se enfrenta.

 –¿Qué efectos puede tener todo esto para los comercios asturianos?

El comercio asturiano depende del devenir de esta crisis mundial, como sector extremadamente sensible a los problemas de la economía y de la renta de las familias. Si hubiera problemas de abastecimiento puntuales podría afectarle; por ejemplo, es el caso de los concesionarios de automóviles o tiendas de electrodomésticos. Sí pueden sufrir problemas de retraso en el transporte de bienes procedentes de países lejanos. Si continúa la subida generalizada de precios por la escasez de materias primas, verán un incremento de los precios de aprovisionamiento que tendrán necesariamente que repercutir en los precios de venta al público. El interrogante es hasta qué punto el consumidor medio está dispuesto a mantener su nivel de consumo, o a volver de nuevo a productos más baratos, “low cost”.

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