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Asturias frena su progresión en I+D a las puertas de los nuevos fondos europeos

Pinchazo en 2020 de la inversión empresarial en investigación y desarrollo, con una caída del 9% en el personal dedicado a esas actividades

Trabajo en el Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias Irma Collín

El último chequeo a la inversión pública y privada en investigación y desarrollo (I+D, actividades científicas orientadas a crear productos o innovar los existentes) muestra que durante 2020 Asturias detuvo la progresión que había iniciado en 2016. La caída en el gasto realizado por las empresas en ese tipo de actividades, coincidiendo con la crisis asociada a la pandemia del covid 19, mantuvo a la región en posiciones retrasadas dentro del país y endémicamente distanciada de los territorios más dinámicos en la economía del conocimiento: el País Vasco, Madrid, Navarra y Cataluña.

Un trabajo publicado ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE) sitúa en esas cuatro comunidades la mayor intensidad de I+D de España, medida a través de la inversión por habitante. La que realizó el País Vasco en 2020 equivalió a 647,5 euros por individuo residente, cantidad que duplica el promedio español (328,6) y que más que triplica la inversión per cápita en Asturias (193,1 euros, sexta cantidad más baja de España y la menor entre las autonomías con cierto perfil industrial).

El resultado vasco corresponde a un territorio con un sistema de ciencia y tecnología engrasado y en el que existe una conexión sólida entre los creadores de conocimiento (universidades, centros tecnológicos...) y el tejido productivo, comunicación favorecida además por la dimensión de las empresas (mayor tasa de compañías medianas que en otras regiones) y por la tradición de cooperación entre las pymes.

Los datos sobre Asturias reflejan una inflexión en 2020. La inversión en I+D fue en ese año de 193,65 millones de euros, el 1% inferior a la de 2019. Asturias fue una de las ocho regiones donde retrocedió el gasto, si bien lo hizo menos que en lugares como Extremadura (-10%), Aragón (-5,3%) o Castilla y León (-5,3%). El resultado más adverso para el Principado fue una pérdida del 9,1% del número de personal vinculado en todos los sectores las actividades de investigación y desarrollo (unas 3.375 en 2020).

Los números de Asturias incluyen un resultado positivo de la Universidad, donde se ejecutaron proyectos de I+D por valor de 63,3 millones, el 9,5% más que en 2019. La Administración estabilizó su inversión en torno a los 25 millones de euros, mientras que el desempeño de las empresas fue declinante: el gasto privado en inversión y desarrollo bajó de 113 a 104,4 millones de euros. Es verosímil que la recesión inducida por la pandemia influyera en esas inversiones, pero en todo caso los impactos no fueron generalizados: el esfuerzo investigador de las empresas siguió creciendo en el conjunto de España y, dentro de ella, en las comunidades de Madrid, Cataluña, Andalucía, Navarra, Murcia, Extremadura y Canarias.

Los resultados comentados trascienden en el contexto de los cercanos repartos de los nuevos fondos europeos (Next Generation EU), vistos como una oportunidad para catapultar la modernización empresarial. A decir de los expertos, ciertos mecanismos de asignación (mediante competencia entre proyectos) dan sobre el papel ventaja a los sectores y territorios más creativos e innovadores y con sistemas de I+D más vigorosos.

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